8.5.18

Isla de fuego, isla de fuera

Los caixonets d'almoines

Por Edgardo Civallero

Las islas Galápagos aparecen señaladas por primera vez sobre un soporte físico en un mapamundi de 1564 conocido como Typus Orbis Terrarum —del cual se conserva una copia reducida de 1570 en Basilea—, del cartógrafo y geógrafo flamenco Abraham Ortelius. Allí aparecen como "Ye. de los galopegos", es decir, "Islas de las tortugas".

Aparecen también en el célebre Theatrum Orbis Terrarum (1570), el que se considera el primer atlas moderno, donde figuran como "Ins. de los galepegos" e "Ins. de los galopegos".

Pero fueron conocidas mucho antes. O, al menos, eso dice la leyenda.

Pedro Sarmiento de Gamboa trató el asunto en la Historia de los Incas (Historia Índica II, 1572).

Andando Topa Inga Yupanqui conquistando la costa de Manta y la isla de la Puna y Túmbez [actual Ecuador], aportaron allí unos mercaderes que habían venido por la mar de hacia el poniente en balsas, navegando a la vela. De los cuales se informó de la tierra de dónde venían, que eran unas islas, llamadas una Auachumbi y otra Niñachumbe, adonde había mucha gente y oro. Y como Topa Inga era de ánimos y pensamientos altos y no se contentaba con lo que en tierra había conquistado, determinó tentar la feliz ventura que le ayudaba por la mar. Mas no se creyó así ligeramente de los mercaderes navegantes, ca decía él que de mercaderes no se debían los cápacs así de la primera vez creer, porque es gente que habla mucho. Y para hacer más información, y como no era negocio que dondequiera se podía informar de él, llamó a un hombre que traía consigo en las conquistas, llamado Antarqui, el cual todos estos afirman que era grande nigromántico, tanto que volaba por los aires. Al cual preguntó Topa Inga si lo que los mercaderes marinos decían de las islas era verdad. Antarqui le respondió, después de haberlo pensado bien, que era verdad lo que decían, y que él iría primero allá. Y así dicen que fue por sus artes, y tanteó el camino y vido las islas, gente y riquezas dellas, y tornando dio certidumbre de todo a Topa Inga.

El cual, con esta certeza, se determinó ir allá. Y para esto hizo una numerosísima cantidad de balsas, en que embarcó más de veinte mil soldados escogidos.

Navegó Topa Inga y fue y descubrió las islas Auachumbi y Ninachumbi, y volvió de allá, de donde trajo gente negra y mucho oro y una silla de latón y un pellejo y quijadas de caballo; los cuales trofeos se guardaron en la fortaleza del Cuzco hasta el tiempo de los españoles. Este pellejo y quijada de caballo guardaba un inga principal, que hoy vive y dio esta relación, y al ratificarse los demás se halló presente, y llámase Urco Guaranga.

Hahuachumbi ("cinturón exterior" o "isla de fuera") y Ninachumbi ("cinturón" o "isla de fuego") aparecen también en los relatos de Miguel Cabello Balboa (Miscelánea Antártica, ca. 1586) y del mercedario Martín de Murúa (Historia general del Perú, ca. 1616). El primero apunta, en su capítulo XVII:

...y allanando y sugetando aquellas no domadas naciones, pudo llegar al valle de Xipixapa, y de allí a Apelope, y tuvo noticia el Topa Ynga como muy cerca de allí abía buen puerto para poder sulcar, y ver si en la mar auía alguna empresa en que poder ganar con el Mundo nombre y reputación, y auiendo consultado con sus mayores su deliberación, y intento, se puso en camino con sus esquadrones (ya casi inumerables) y se aposentó en Manta, y en Charapoto, y en Piquaza, porque en menos espacio no podía alojarse ni sustentarse tanta multitud de naciones como tras si traía. En este lugar fue donde la primera vez el Rey Topa Ynga vido el Mar, al qual como lo descubriese de un alto hizo una muy profunda adoración, y le llamó Mamacocha, que quiere decir madre de las lagunas, y hizo apercebir gran cantidad de las embarcaciones que los naturales usavan (que son ciertos palos liuianos notablemente) y atando fuertemente unos con otros, y haciendo en cima cierto tablado de cañizos tegidos, es muy segura y acomodada embarcación; a las quales nosotros auemos llamado balsas. Pues auiendose juntado de estas la acopia que pareció bastante para la gente que consigo determinaua llevar, tomando de los naturales de aquellas costas los pilotos de más experiencia que pudo hallar, se metió en el mar con el mismo brío y ánimo que si desde su nacimiento huviera experimentado sus fortunas, y truecos. De este viage se alejó de tierras más que se puede fácilmente creer, mas cierto afirman los que sus cosas de este valeroso Ynga cuentan, que de este camino se detuvo por la mar duración y espacio de un año, y dicen más que descubrió ciertas Yslas, a quien llamaron Hagua Chumbi y Nina Chumbi. Que Yslas estas sean en el mar del Sur (en cuya costa el Ynga se embarcó) no lo osaré determinadamente afirmar, ni que tierra sea la que pueda presumirse ser hallada en esta nauegación. Las relaciones que de este viage nos dan los antiguos son que trujo de allá Yndios prisioneros de color negra, y mucho oro y plata, y más una silla de latón, y cueros de animales como cauallos...

El segundo lo hace en su capítulo XXV:

En esta ocasión dicen algunos indios antiguos que se embarcó en la mar en unas balsas en la isla de Puna y fue a Manta, y desde allí anduvo un año por la mar y llegó a las islas llamadas Hahua Chumpi y Nina Chumpi y las conquistó, y de allí trajo, para ostentación de su triunfo, una gente como negros, y grandísima cantidad de oro y una silla de latón. Trajo cueros de caballo y cabezas y huesos, todo para mostrarlo acá, que fue costumbre antigua entre estos ingas traer de todas las cosas vistosas y que podían causar admiración y espanto al Cuzco, para que las viesen y engrandeciesen sus hazañas y para memoria de las cosas que había en las demás provincias apartadas. Todos estos trofeos se entiende quemaron después Quesques y Chalco Chuma, capitanes de Atahualpa, cuando tomaron al Cuzco, haciendo preso a Huascar Inga. Allí quemaron el cuerpo de este Tupa Ynga Yupanqui, porque no se halló memoria de todas estas cosas cuando vinieron los españoles.

Otros dicen que esta conquista de estas tierras y islas la hizo Tupa Ynga Yupanqui en vida de su padre Ynga Yupanqui, cuando fue a Quito y lo conquistó con sus hermanos. Entrambas opiniones se pueden tener, pues no va mucho en que haya sido en un tiempo o en otro.

Destas islas que conquistó Tupa Ynga Yupanqui en la mar el día de hoy no hay noticia ninguna cierta, más de la confusa de los que dicen que hay islas con gente algo amulatada, y otros indios antiguos, que refieren que en tiempos pasados de los ingas venían a la costa de este reino por diversas partes, en unas canoas o balsas muy grandes, indios de ciertas islas, a rescatar oro y perlas y caracoles grandes, muy ricos y vestidos de algodón. Esto ha cesado del todo...

Algunos investigadores, conocedores de las muchas leyendas polinésicas sobre navegantes de orejas largas llegados del este, asumen que el viaje fue real y que llegó a Rapa Nui o a otras islas.

Solo unos pocos siguen manteniendo la loca teoría de que las islas visitadas por Tupaq Yupanki, máximo regente del Tawantinsuyu o "Imperio Inca", pudieron ser las Galápagos.

Libro. Libro. Bognoly, José A. (1905). Las Islas Encantadas o el Archipiélago de Colón. Guayaquil: Imp. y Lit. del Comercio.

Imagen. Mapa de las Islas Galápagos tal y como fueron descritas por Ambrose Cowley en 1684. Wikipedia.