10.4.18

Los temibles demonios de Joan de Rua

Los temibles demonios de Joan de Rua

Por Edgardo Civallero

Algunos de los demonios más extraños pintados durante el gótico catalán se encuentran en el retablo en honor a San Miguel Arcángel en 1484, y conservado en el Museo Episcopal de Vic.

El retablo pertenecía a la ermita gótica de San Miguel de Verdú, una localidad de la comarca de Urgell (depresión central de Cataluña). El edificio data del siglo XIV, cuando Verdú se encontraba bajo el dominio de los abades del monasterio de Poblet. La tradición popular señala que la ermita fue construida como exvoto por la familia Cervera, en agradecimiento por la ayuda prestada por el Arcángel en la reconquista de la villa de Cervera, recuperada de manos de los sarracenos.

En sus tres paneles, el retablo explica detalladamente la consagración, en el siglo V, de la primera iglesia dedicada al Arcángel San Miguel. Ocurrió en el Gargano, un promontorio imponente sobre el mar Adriático (Foggia, Apulia, Italia), entonces territorio de los longobardos. San Miguel se le apareció al obispo de Siponto en sueños (la primera aparición del arcángel registrada en Europa occidental) y le pidió que le consagrase una cueva en la montaña, un espacio dedicado al culto pagano de Mitra o de Apolo que sería, así, cristianizado. El obispo organizó una procesión a la cueva y encontró dentro unos altares que el Arcángel ya había consagrado. Un 29 de septiembre se acabó la construcción de la iglesia: el actual santuario de Monte Sant'Angelo.

Hasta hace poco no se sabía quién era el autor del retablo. Esta y otras obras con un estilo similar se juntaban bajo el nombre genérico de "Maestro de Cervera", una etiqueta creada por el historiador del arte catalán Gudiol Ricart i Alcolea en referencia a un retablo anónimo conservado en aquella villa. En 2015 se localizó un contrato, con fecha de 15 de septiembre de 1483, que encargaba la realización del retablo de San Miguel a Joan de Rua, un pintor originario de Montblanc, y uno de los más importantes artistas del gótico tardío del Principado de Cataluña. De acuerdo al contrato, la obra debía estar terminada en febrero de 1484.

La figura dominante de la tabla central del retablo es el propio San Miguel, abatiendo con una lanza a un Belcebú que resulta ser uno de los demonios más curiosos de la historia del arte ibérico. Se trata de un diablo que contrasta intencionadamente con la belleza tranquila del arcángel. Un demonio verde con orejas de murciélago, una corona de cuernos, patas de pollo como extremidades superiores e inferiores, ojos de gato, poblados bigotes, pechos femeninos caídos, un rabo corto, y una curiosa cara en el vientre, también provista de bigote, con ojos rojos y una enorme boca con media docena de dientes puntiagudos. Hay otros demonios menores en el retablo, verdes y rojos, con una sola pierna y orejas peludas, pero el central es el más llamativo.

Es un diablo ilógico: si bien mantiene la estructura de un ser humano (cabeza, tronco, extremidades...), resulta muy alejado de lo verdaderamente humano. Representa el caos, aquello que es contra-natura. Está a caballo entre los monstruos deformes del Románico y los humanoides con alas de murciélago del Renacimiento.

Todos los que aparecen en el retablo son, a decir verdad, unos demonios bastante modernos, que muy bien podrían haber salido de una tira cómica o de una serie de animación actual. Nunca sabremos en qué se inspiró Joan de Rua para su creación, digna de la más febril pesadilla.

Artículo. Retaule dedicat a sant Miquel Arcàngel. Museu Episcopal de Vic.
Video. L'arcangel i el dimoni en el retaule de Sant Miquel de Verdú. Art Endins, 12.

Imagen: L'arcangel i el dimoni en el retaule de Sant Miquel de Verdú. Art Endins.