6.2.18

La escritura de Bruly

La escritura de Bruly

Por Edgardo Civallero

El silabario bété es una de las muchas escrituras desarrolladas en África para graficar las lenguas indígenas del continente. En este caso, el idioma del pueblo Bété, una sociedad originaria de Costa de Marfil.

El creador de ese sistema fue Frédéric Bruly Bouabré, un polifacético artista y pensador cuya producción fue mucho más allá de lo meramente visual.

Bruly nació en 1919 en Zépréguhé, en la región de Daloa, en el centro de la actual Costa de Marfil, entonces parte del África Occidental Francesa (AOF). Cursó estudios en Daloa, Dimbroko y Bingerville (1931-1939). Reclutado por la marina francesa, desembarcó en 1941 en Dakar (capital del AOF) y allí sirvió hasta el final de la II Guerra Mundial. Entre 1945 y 1946 trabajó como ferroviario en Rufisque, en territorio senegalés, y luego retornó a Dakar, en donde fue funcionario judicial hasta 1957. Repatriado entonces a Costa de Marfil, trabajó inicialmente en el Ministerio del Interior en Abiyán, para luego pasar a la Dirección de Investigaciones Científicas (1958-1973) y terminar en el Instituto de Etnosociología de la Universidad de Abiyán (1973-1982), siempre como funcionario.

El 11 de marzo de 1948, Bruly tuvo una "visión divina" que cambiaría radicalmente su vida. "Los cielos se abrieron frente a mis ojos y siete soles de colores describieron un círculo de belleza en torno a su Madre-Sol", relataría más tarde. En aquel momento, según él, se convirtió en Cheik Nadro, "el que nunca olvida". Su objetivo a partir de entonces fue recoger y transmitir los conocimientos del universo, especialmente aquellos relacionados con la belleza y la paz. Creó su propia "religión", l'Ordre des Persécutés ("La Orden de los Perseguidos"), y comenzó a trabajar en el proyecto por el que sería más conocido: la creación de una "escritura africana".

Bruly estaba convencido de que el universo busca, por todos los medios, transmitir sus saberes. Y, observando con cuidado a su alrededor, terminó descubriendo el alfabeto que codificaba tal información en tierras africanas.

Obtuvo su primera inspiración en 1952, en un poblado llamado Bekora, 23 km al sur de la ciudad de Daloa. Allí había unas piedras célebres por sus curiosas siluetas (probablemente restos arqueológicos), de las cuales recogió algunos ejemplares. En 1956, discutiendo el significado de esas "piedrecillas" con colegas de Dakar, desarrolló su idea de un sistema de escritura pictográfico, en donde cada imagen representase una sílaba. Terminó produciendo un silabario de 401 signos, que bautizó inicialmente como "escritura bété" y luego como "alfabeto del oeste africano", y que utilizó para transcribir la tradición oral de su pueblo, los Bété: cuentos, textos y poemas que fue recogiendo cuidadosamente durante años.

En octubre de 1957, Théodore Monod, director del Instituto Francés del África Negra (IFAN) en Dakar, recibió de Bruly un cuaderno manuscrito de 18 páginas titulado Langue vernaculaire béte ("Lengua vernácula bété"). Fue el inicio de una abundante correspondencia que sería revelada por el propio Monod al año siguiente en un artículo de su autoría (Un nouvel alphabet ouest-africain) publicado en el Bulletin de l'IFAN.

La escritura de Bruly
Bruly no dejó de observar a su alrededor, siempre a la búsqueda de los símbolos que las ideas utilizaban para materializarse en el continente africano. Las escarificaciones y los tatuajes tribales le parecieron valiosos; recogió un abundante repertorio en Costa de Marfil, que publicó en 1965 bajo el nombre Le Musée du visage africain ("El museo del rostro africano"). Le siguió "el alfabeto metálico": los signos que aparecen en las pesas para medir oro en polvo usadas por los antiguos Akan, que también recogió cuidadosamente, y que terminó publicando en 1972.

Buscó por todos los medios que esos códigos fueran utilizados. A tal fin, en 1984 lanzó Une méthodologie de la nouvelle-écriture africaine ("Una metodología de la nueva escritura africana") y L’alphabet de l’Ouest africain ("El alfabeto del oeste africano"). Pero desde mucho tiempo antes mantuvo las puertas de su casa abiertas a todos aquellos que quieran aprender.

Jamás dejó de recolectar saberes, de reflexionar sobre ellos, y de apuntar todas sus ideas y sensaciones, con las que llenó más de un centenar de cuadernos manuscritos. A mediados de la década de los 70 del siglo pasado, Bruly decidió ir un paso más allá y expresar los saberes que iba recogiendo (junto a sus pensamientos y a algunas de sus "visiones") a través de las artes plásticas. Mientras trabajaba como funcionario realizó cientos de pequeños dibujos, conservando siempre el mismo formato: una cuartilla con un grafismo esquemático en el centro, un filete de color, y una frase explicativa alrededor, en mayúsculas y en francés, iniciada con un punto rojo y acabada con un asterisco. De esa forma produjo cientos y cientos de imágenes, que terminaron formando parte de su proyecto Connaissance du Monde ("Conocimiento del mundo"): una auténtica enciclopedia de conocimiento y experiencia tradicional y universal.

Su obra literaria y filosófica fue mucho más potente que sus dibujos, pero mucho menos conocida. Cabe destacar Les lois divines révélées dans l'Ordre des Persécutés ("Las leyes divinas reveladas a la Orden de los Perseguidos", 1945-1963) y Oú est la liberté? ("¿Dónde está la libertad?", 1985), entre otras. En 1989, tras toda una vida de trabajo, se lo reconoce como escritor ―con la edición de su antología de textos autobiográficos On ne compte pas les étoiles ("No se cuentan las estrellas")― y como artista, con su participación en la gran exposición Les magiciens de la terre ("Los magos de la tierra") en París.

Bruly falleció en febrero de 2014. Como él bien decía, cruzó el puente hacia el otro lado y volvió a la tierra de donde había salido.

Artículo. Frédéric Bruly Bouabré. C&.
Artículo. Le retour à la terre de Frédéric Bruly Bouabré. Radio France Internationalle.
Artículo. Frédéric Bruly Bouabré: A childlike world of goodness and colour. The Telegraph.
Artículo. Naissance d'une ecriture. Culturalles.

Imagen 01. Frédéric Bruly Bouabré enseñando el alfabeto bété en su casa de Marcory‐Anoumabo, un barrio de Abiyán, en 1995.
Imagen 02. Uno de los dibujos de Bruly: "El hombre suspendido por los colores".