14.1.18

Date Maru

Date Maru

Por Edgardo Civallero

Japón, inicios del siglo XVII.

El shogunato o bakufu Tokugawa (el último gobierno militar feudal en el archipiélago, 1603-1868) estableció un sistema de comercio exterior basado en barcos que navegaban con licencia expresa del shogun.

Entre 1600 y 1635 hubo unas 350 de esas embarcaciones, llamadas shuin-sen o "barcos de sello rojo" por el llamativo color del permiso que ostentaban. Armados hasta los palos, navegaban por las costas del este y el sudeste de Asia buscando puertos nuevos en los que echar el ancla y oportunidades de negocio.

Algunos de aquellos barcos (concretamente, los construidos en el puerto de Nagasaki) incorporaron elementos estructurales pertenecientes a los galeones europeos, que desde hacía algún tiempo (1543) llegaban a los embarcaderos nipones. Así, copiaron la silueta de las velas y su manejo, el timón y su sistema de control, la disposición de los cañones...

Poco tardaron los constructores del shogunato en crear sus propios galeones, esos navíos que los japoneses llamaron nanban-sen o "barcos de los bárbaros del Sur".

Un ejemplo fue el Date Maru.

El galeón San Juan Bautista, originalmente bautizado como Date Maru (siendo maru un sufijo agregado a todos los nombres de navíos, y Date el apellido del propietario), fue uno de los primeros barcos de estilo totalmente occidental construidos en Japón.

Fue ensamblado en 1613 en el puerto de Tsuki no Ura (Ishinomaki, actual prefectura de Miyagi) por orden de Date Masamune, el daimyō (señor feudal) de Sendai, en la región de Tohoku (mitad septentrional de la isla de Honshu).

El proyecto contaba con el beneplácito del bakufu. El shogun, Tokugawa Ieyasu, veía con buenos ojos la propuesta; no en vano él mismo ya había sido dueño de dos barcos similares, aunque de menor tamaño, construidos hacia 1607 bajo la dirección del piloto inglés William Adams. O Miura Anjin: el primer británico en llegar a Japón, en 1600.

[Uno de esos barcos, el San Buena Ventura, había sido prestado en 1610 (junto a 4000 ducados para los gastos de viaje) a unos náufragos españoles —que originalmente se dirigían a Manila en el siniestrado galeón San Francisco— para que volvieran al virreinato de Nueva España, actual México. Entre tales náufragos iba el gobernador de Filipinas, Rodrigo de Vivero y Aberrucia. En el San Buena Ventura viajaron también 22 japoneses dirigidos por el técnico y comerciante en metales Tanaka Shōsuke, que resultaron ser los primeros de su pueblo en pisar el "Nuevo Mundo". Luis de Velasco, a la sazón virrey de Nueva España, los recibió oficialmente y expresó su gratitud por los cuidados que recibieron sus conciudadanos, pero se incautó del barco. Envió, por su parte, una embajada a Japón en la persona del explorador Sebastián Vizcaíno, que partió el 11 de marzo de 1611 con objeto de devolver los 4000 ducados prestados, llevar a los 22 japoneses de vuelta a casa, presentarse ante el shogun, y explorar las costas asiáticas en busca de metales preciosos. Por irónico que suene, el barco en el que viajaban... naufragó].

La construcción del Date Maru tomó un mes y medio, y en ella participaron técnicos del bakufu, 800 carpinteros de ribera, 700 herreros y 3000 carpinteros. También colaboraron dos españoles: el misionero franciscano Luis Sotelo y el propio Sebastián Vizcaíno, que había fracasado tanto en su tarea de embajador (al ignorar olímpicamente la estricta etiqueta de la corte del shogun) como en su búsqueda de islas míticas llenas de oro y plata.

El barco zarpó el 28 de octubre de 1613 en dirección a Acapulco con una embajada, liderada por Hasekura Tsunenaga, que iba a Roma a intentar entrevistarse con el Papa Paulo V. La tripulación, de unas 180 personas, incluía 10 samurais del shogun (a las órdenes del Ministro de la Armada, Mukai Shooken), 12 samurais de Sendai, 120 comerciantes japoneses, marineros, sirvientes, y unos 40 españoles y portugueses. El Date Maru arribó a destino el 25 de enero de 1614; el historiador azteca Chimalpahin dejó constancia del hecho en sus Relaciones, agregando que, a su llegada, Vizcaíno fue malamente herido en una pelea con los japoneses.

La embajada de Hasekura Tsunenaga siguió viaje hacia Europa (en donde logró su cometido).

Después de pasar un año en el puerto de Acapulco, el Date Maru regresó a Japón el 25 de abril de 1615. Al parecer transportaba medio centenar de especialistas en minería y metalurgia de la Nueva España, invitados para apoyar el desarrollo de tales actividades en Sendai. A ellos se unieron algunos misioneros franciscanos dirigidos por el padre Diego de Santa Catalina. El barco llegó al puerto de Uraga, cerca de Tokio, el 15 de agosto.

A pedido de fray Luis Sotelo, el Date Maru volvió a cruzar el Pacífico un año más tarde, en septiembre de 1616, pilotado por Yokozawa Shōgen. El viaje estuvo plagado de problemas, que costaron la vida de un centenar de marineros. A pesar de todo, el galeón atracó en Acapulco en mayo de 1617. Sotelo y Hasekura Tsunenaga, recién llegado de su embajada en Roma y de un largo periplo europeo, se reunieron en México y volvieron juntos a Asia. En abril de 1618 el barco llegó a las Filipinas, donde fue vendido a los españoles para que pudieran reforzar su flota frente a la amenaza holandesa e inglesa. A partir de ese punto, su historia se desvanece.

Hasekura volvió a su país en agosto de 1620, para encontrarlo en pleno proceso de cierre al mundo exterior (sakoku), con el cristianismo prohibido y perseguido y los tratos y contactos que él había conseguido, inservibles. Se sabe poco de su destino final; toda su familia fue ejecutada por ser cristianos. Lo mismo ocurrió con Luis Sotelo, quemado vivo en 1624. Sebastián Vizcaíno se vio envuelto en un par de aventuras menores, fue nombrado alcalde de Acapulco, y terminó muriendo en la ciudad de México en 1627. Por su parte, Date Masamune murió en 1626, obligado por el shogun a renegar de los cristianos a quienes había protegido, y a ejecutarlos.

El barco, el Date Maru, fue reconstruido en 1993 siguiendo las descripciones de la época y las medidas contenidas en ellas. Hoy se encuentra en un parque temático en Ishinomaki, cerca de donde fue construido originalmente. Allí aguantó, casi incólume, el brutal terremoto de 2011 (el más potente sufrido en Japón) y el subsiguiente tsunami, y se lo ha utilizado como símbolo de la reconstrucción de la ciudad.

Imagen. Date Masamune.