13.6.17

Los rostros en el barro

Los rostros en el barro

Por Edgardo Civallero

Los Diaguita fueron los habitantes prehispánicos del Norte Chico o Norte Verde de Chile: la franja que se extiende entre el Norte Grande, árido y casi despoblado, y el fértil Valle Central de Chile. Un territorio seco, atravesado por los valles transversales de los ríos Copiapó, Huasco, Elqui, Limarí y Choapa, que se convierten en verdaderos oasis. También tuvieron una fuerte presencia al otro lado de la cordillera, en el noroeste de Argentina, en donde dejaron una impronta imborrable.

Herederos de culturas arqueológicas como El Molle (300 a.C.-700 d.C.) y Las Ánimas (800-1000 d.C.), los Diaguita chilenos fueron un conjunto de jefaturas y grupos independientes unidos por una cultura común, y hablantes de una serie de dialectos de una (todavía muy debatida) lengua que el jesuita Alonso de Bárcena llamo kakán.

Sus viviendas eran de muro de piedra seca o adobe, con techo de barro y paja. Los restos de sus poblaciones, protegidos por fortalezas, demuestran un alto grado de planificación urbana. Su economía se basaba en una agricultura de subsistencia centrada en el cultivo del maíz, los porotos y el zapallo, tres elementos que aún hoy constituyen la base de la alimentación en el Norte Chico. También plantaban quinua, ají, papa y algodón. Asimismo recolectaban la algarroba, tanto para el consumo de su harina como para la elaboración de bebidas fermentadas, y aprovechaban otros frutos silvestres, como el mistol, el chañar o las tunas. Por otro lado, eran ganaderos trashumantes. Criaban camélidos andinos (llamas, alpacas) como animales de carga y para el aprovechamiento de la carne, los huesos (empleados para fabricar herramientas) y la lana. Esta última era teñida con tintes vegetales naturales, como el extraído de la corteza del algarrobo.

A finales del siglo XV las comunidades Diaguita fueron anexadas al Qullasuyu (la división más meridional del Tawantinsuyu o "Imperio Inca"), probablemente por tropas del Inca Tupaq Yupanqui. Durante el periodo de dominio incaico se construyeron caminos, grandes almacenes de tributos (qullqa o "colcas"), posadas (tampu o "tambos"), fortalezas (pukara o "pucaráes") y santuarios en las cumbres de los volcanes más altos. Parte de la cultura y de las creencias del Tawantinsuyu, y el uso del idioma quechua como lingua franca, arraigó en muchas de las comunidades Diaguita de Chile. Otras, sobre todo las más meridionales, mantuvieron una celosa independencia. Tras la conquista española, todas ellas quedaron incluidas dentro del Virreinato del Perú. Los Diaguita se levantaron contra el poder hispano en 1549, arrasando la ciudad de La Serena; las represalias fueron terribles, y durante el gobierno de García Hurtado de Mendoza y Manrique (1556-1561), la población resultó absolutamente diezmada. Los supervivientes terminaron mestizándose y perdiendo la noción de sus orígenes.

En la actualidad, algunas comunidades del alto valle del río Huasco están recuperando su identidad como descendientes Diaguita, reconociendo algunos de los rasgos culturales prehispánicos en sus prácticas actuales. Eso incluye formas de cultivo, textiles y tintes, cerámica, patrones musicales, costumbres y creencias. E incluso algunos vocablos, conservados sobre todo en los topónimos de la región.

Los Diaguita fueron diestros alfareros. Su cerámica es reconocida como una de las más bellas de los Andes prehispánicos, y es famosa por las representaciones de rostros humanos. Si bien aparecen solo esbozados de forma esquemática y, en cierta forma, estereotipada, cada uno de ellos suele estar caracterizado por una pintura, un tatuaje o un adorno distinto que les da una identidad propia y una expresividad única. Las urnas funerarias y las escudillas Diaguita son una de las tarjetas de presentación de esa cultura. Y uno de los rasgos que sus actuales herederos intentan recuperar.

Los siguientes ejemplos fueron tomados del catálogo de Diaguitas, pueblos del norte verde, una exposición de artefactos arqueológicos presentada en el Museo Chileno de Arte Precolombino en enero de 1986. La exposición incluyó piezas conservadas en el Museo Arqueológico de La Serena y en el Museo del Limarí, que representaban 12.000 años de desarrollo cultural en el Norte Verde.

Los rostros en el barro
Recipientes antropomorfos. Fase III (Diaguita-Inca), 1470-1536 d.C.

Los rostros en el barro
Urna antropomorfa. Fase II (Diaguita-Clásico), 1200-1470 d.C.

Los rostros en el barro
Escudillas. Fase II (Diaguita-Clásico), 1200-1470 d.C.

Los rostros en el barro
Escudilla. Fase III (Diaguita-Inca), 1470-1536 d.C.

Catálogo de Diaguitas, pueblos del norte verde. Museo Chileno de Arte Precolombino.
Catálogo de El arte de ser Diaguita. Museo Chileno de Arte Precolombino.

Portada: "Jarro-zapato". Fase II (Diaguita-Clásico), 1200-1470 d.C.
Imágenes: Diaguitas, pueblos del norte verde.