8.11.16

Desde los intersticios

Desde los intersticios

Por Sara Plaza

Diane Hall Glancy es una poeta, escritora y profesora estadounidense de ascendencia cheroqui y británico-alemana. Nació en Kansas City, Missouri, en el año 1941. Licenciada en Inglés a mediados de los sesenta, completó sus estudios de doctorado dos décadas más tarde, cuando sus hijos ya habían terminado el instituto. Durante más de veinte años impartió clases de literatura nativa norteamericana y escritura creativa en el Macalester College de Saint Paul.

En sus escritos está muy presente la tensión entre su herencia cheroqui y europea, si bien la mayor parte de los mismos reflejan la vida nativa norteamericana y cómo los valores y las formas de vida tradicionales interactúan y se yuxtaponen con los actuales valores estadounidenses. En las historias de esta autora destaca la rica tradición oral de su pueblo, y en ellas suele intercambiar voces narrativas para crear un intenso entramado de la vida nativa.

En sus clases Glancy aconsejaba a los estudiantes: "haced aquello en lo que creéis por poco importante o carente de valor que les parezca a los demás. Mis hijos solían decirme 'consigue un trabajo de verdad', y yo les contestaba, 'ya tengo un trabajo de verdad: la poesía'. Ellos se reían. Pero yo me mantuve firme porque sentía que la palabra escrita era parte de mí. Me ha costado años, y mucha disciplina, trabajar y trabajar con las palabras cuando el resultado no era el que yo deseaba. Pero ha merecido la pena".

A lo largo de su carrera, jalonada de becas, reconocimientos y premios, la autora ha cultivado varios géneros, entre los ellos la poesía, la novela, el relato corto, las viñetas y el ensayo, casi siempre desde los intersticios de dos culturas, sin llegar a desentenderse de ninguna. Según explicaba ella misma: "Escribo con una voz partida. A menudo experimentando con el lenguaje hasta que las partes conforman algún tipo de completitud".

Junto a la experimentación, otro pilar fundamental de su trabajo tiene que ver con la investigación, de ahí su insistencia en visitar los lugares sobre los que escribe con el fin de sentir el espíritu de quienes los atravesaron antes que ella. En el año 2004, durante una visita a la Universidad de Minnesota, cautivó a los estudiantes de una clase de literatura con una serie de metáforas sobre cada uno de los sentidos. Les estaba contando cómo había construido su obra y en un momento de su intervención señaló: "El tímpano es como un útero, pare las palabras; al escuchar, el sonido se convierte en algo que puede ser nombrado".

Los siguientes extractos pertenecen a su libro de ensayos In-between Places (Tucson: University of Arizona Press, 2005).

* * *

Un hombre llamado Emilio Araúxo, de Galicia (España), la tierra de los trovadores, como él la denomina, me escribió por correo electrónico antes de que yo dejara St. Paul. Me hacía algunas preguntas sobre poesía, que yo respondí. Ahora me escribe una carta que incluye seis preguntas más sobre poesía que me gustan:

¿Cuál es su experiencia del lenguaje? ¿El poema inventa otro lenguaje dentro del lenguaje?

Pienso que el lenguaje nos sitúa en el mundo. El lenguaje es la tierra sobre la que vivimos. Entre los nativos americanos existe la creencia de que nuestras historias no pueden separarse de la tierra, pero en el caso de los cheroquis, que en 1838 fueron arrancados a la fuerza del territorio original de sus historias en el sureste y obligados a marchar al oeste, travesía que se conoce como el "Sendero de Lágrimas" ["The Trail of Tears", en inglés; "Nunna daul Isunyi", en cheroqui, que puede traducirse como "El camino donde nosotros lloramos"], tiene que darse algo más: la convicción de que o bien las historias también se trasladan, o bien las llevamos dentro de nosotros; en otras palabras, la tierra es una actitud, un lugar situado en la mente. La geografía del pensamiento. De lo contrario, nos quedaríamos sin historias.

Sí, hay otro lenguaje dentro del lenguaje poético. Lo acabo de mencionar: se trata de una localización geográfica abstracta; la abstracción del paisaje que establece el poema y con la que él mismo se corresponde.

¿Y qué diría de la función de la poesía? ¿Podría entenderse la poesía como cura, reparación, liturgia, exorcismo, revelación, encantamiento, pensamiento...?

Encantamiento es la palabra que más me gusta de todas las anteriores. Como hacer emerger a una serpiente pitón de su cesto con la magia de la voz (en lugar del pungi). Todo lo malo sale y baila. Por malo entiendo lo mundano y lo carente de magia que es encantado para armonizarse con el sonido.

¿Y cómo expresa la poesía la naturaleza, el paisaje, el campo? ¿Cómo expresa la poesía el espacio?

Existiendo en él, en el espacio de la página donde se escribe. En el espacio de la palabra hablada cuando viaja de la boca al oído de otro y crea un nuevo espacio en la mente.

¿Cuál es el papel de la experiencia y la experimentación en su poesía?

Pienso que escribo desde la experiencia, la experiencia cotidiana, la lucha por alcanzar el significado que habita al otro lado partiendo de la ficción. Me parece que la experimentación es importante porque captura la fragmentación de la experiencia nativa.

¿Cuál sería su aporte para integrar otras artes en la poesía?

Creo en la música del sonido de las palabras y en el arte visual de la imaginería que crean las palabras. Pienso que aporto mi granito de arena a la comprensión de la voz mestiza, asimilada. Trato de no idealizar la vida nativa. Conozco su sencillez, pero me sigue impresionando.

¿El poema se queda a solas con su misterio?

Sí.

* * *

Me pregunto con qué puede relacionarse la Literatura Nativa Norteamericana, qué etiqueta ponerle... En qué contexto crítico situarla. Pero siento una resistencia. En clase un estudiante me preguntó por Edward Said. No supe qué contestar. ¿Que dijo Said sobre el nativo norteamericano? En su libro Cultura e Imperialismo afirma: "Debemos aceptar que como sociedad de inmigrantes formada sobre los restos de una presencia nativa considerable, la identidad norteamericana es demasiado variada como para configurar algo unitario y homogéneo". En ese mismo texto Said menciona la "total colonización y destrucción de la vida de los nativos norteamericanos".

Pero la vida nativa todavía existe, como existen los nativos norteamericanos. La literatura nativa norteamericana es poscolonial, eso seguro. También posmoderna. Ha experimentado el control absoluto por parte del imperialismo, pero la cultura es más que ruinas. Es más que inexistente. Se trata de una cultura variada y vital con múltiples comienzos y múltiples direcciones.

Tal vez la literatura nativa norteamericana empiece sin un punto de referencia. Bueno, todo proviene de algo, pero me gusta pensar en la literatura como autorreferencial (con un motivo). Comenzando en sí misma. Pienso que, además, quiere definirse a sí misma, ser ella misma sin ninguna definición externa de lo que es, o debería ser. Voy a dejar que la literatura hable por sí misma este verano. No quiero a otras voces arrojando su luz sobre nuestra oscuridad.

Imagen. "Head in grass", fotografía de Holly Lyndon.