4.10.16

Otros saludos. El mismo cariño

La que es sabia

Por Edgardo Civallero

Se lo conoce como "beso esquimal", y es una muestra de afecto, por decirlo de alguna manera, "alternativa": dos personas se frotan la punta de la nariz una contra otra. No es lo habitual en sociedades acostumbradas a abrazos, besos y apretones de manos, pero se ha ido abriendo paso lentamente.

Esta forma de demostrar el afecto pertenece a un conjunto muy difundido entre grupos humanos no-euroamericanos: saludos y "besos" en los que la nariz juega un papel primordial. Ahora bien: el "beso esquimal" tiene escasa relación con los pobladores de las [cada vez menos] gélidas soledades árticas.

El "Eskimo kiss" es una versión deformada de una tradición de los Inuit (pueblos indígenas del ártico de Canadá y Groenlandia) llamada kunik. Se trata de una acción que tiene lugar únicamente entre familiares y seres queridos; generalmente entre madre e hijo, o abuela y nieto. Básicamente, implica presionar la punta de la nariz y el labio superior sobre la mejilla o la frente del otro, y aspirar, como si se quisiera oler. Es un saludo que no sustituye al beso: lejos de tratarse de una tradición que evita exponer los labios para que no se congelasen (como han señalado algunas fuentes desinformadas), es un saludo entre personas que en el exterior solían tener visibles solo sus ojos y su nariz.

Si bien los exploradores e investigadores europeos conocían esta costumbre, no había sido divulgada entre el gran público hasta la proyección de la célebre película Nanook of the North (Robert Flaherty, 1922), el primer documental etnográfico de la historia, que incluyó una representación visual de esta práctica. Desde entonces el malentendido, mal interpretado y mal imitado "beso esquimal" pasó a ser una costumbre "moderna".

Al otro lado del planeta, muy cerca de las regiones antárticas, existe una tradición muy similar: el hongi, el saludo tradicional entre los Maorí de Nueva Zelanda. Para realizarlo apoyan al mismo tiempo la frente y la nariz (o solo la nariz) propia sobre la frente y la nariz de la otra persona. Equivale, grosso modo, a un apretón de manos formal dentro de la cultura occidental. En la actualidad, suele utilizarse sobre todo en encuentros tradicionales y grandes ceremonias (especialmente durante la powhiri, la "ceremonia de bienvenida").

Como acto, este saludo Maorí significa intercambiar y entremezclar el ha, el aliento de la vida, y el mana o poder personal. Tras este saludo, una persona "extranjera" ya no es considerada manuhiri (visitante) sino tangata whenua (persona de la tierra). Ello implica que comparte los deberes de los locales; en tiempos pasados significaba que tenía que tomar las armas en periodos de conflicto, o cuidar de los cultivos.

Los hawaianos replican el saludo Maorí, que ellos llaman honi. Dos personas presionan la nariz e inhalan al mismo tiempo. De acuerdo al Dictionary of the Hawaiian Language (Andrews, 1865), los extranjeros (no nativos hawaianos) son llamados haole, supuestamente derivado de hā'ole, "sin aliento". Esto es así porque a su llegada, los foráneos no conocían el uso o el significado del honi y, cuando lo aprendieron, lo limitaron a un simple "apretón de nariz". Por ende, se los describió como "sin aliento", una definición que no solo señalaba que los recién llegados eran fríos, distantes e ignorantes de las costumbres locales, sino también que no tenían espíritu o vida en su interior.

Tradiciones parecidas se practican en las islas indonesias de Savu y Sumba, en la cercana isla de Timor, así como entre los Iban de Malasia.

En Yemen y en algunos países del Golfo Pérsico (Omán, Kuwait) las narices, más que tocarse, se frotan; algo muy parecido a lo que en Occidente se considera un "beso esquimal". En otros se "golpean", siendo el número de golpes variable de lugar en lugar (en Qatar la norma son dos, mientras que entre los beduinos son tres). En la región se utiliza esa forma de saludo desde hace al menos quince siglos, como muestra de profunda amistad y respeto. Se trata de una tradición que existe también entre mujeres, sobre todo en los Emiratos Árabes Unidos, aunque al realizarse en espacios domésticos e íntimos, no suele ser tan visible como los saludos masculinos.

Las narices también se tocan, se entrecruzan, se frotan y golpean entre los nómadas mongoles del desierto de Gobi, entre los bengalíes, y entre los camboyanos, laosianos, tailandeses y vietnamitas de Indochina. "Besos esquimales" repitiéndose todos los días alrededor del mundo. Otros saludos, pero el mismo cariño.