18.10.16

Nüshu. Palabras entre mujeres

La que es sabia

Por Edgardo Civallero

Escrita en papel. Pintada en abanicos. Bordadas en fajas o pañuelos. La nüshu fue una escritura que tuvo distintos soportes, pero un único fin: crear y mantener un vínculo fuerte entre mujeres.

Era un sistema silábico, basado en los caracteres chinos tradicionales, de uso exclusivamente femenino (de ahí su nombre, "escritura de mujeres"), cuyo empleo se limitaba, geográficamente, al condado de Jiāngyǒng, en la provincia de Húnán, al sur de China. Graficaba una lengua conocida como xiāngnán tǔhuà o simplemente tǔhuà, hablada sobre todo por las comunidades del río Xiāo, al norte del condado de Jiāngyǒng. Una lengua aún por clasificar y que sigue desconcertando a los estudiosos (pues comparte un puñado de rasgos con varios idiomas de la región pero, aún así, posee características únicas), el tǔhuà resultaba muy poco inteligible para hablantes de otras lenguas de Húnán.

A diferencia del chino escrito estándar, que es un sistema logográfico (cada carácter representa una palabra o parte de una palabra), la nüshu era una escritura silábica: cada signo representaba una sílaba. Se cree que existía un repertorio básico de 600-700 símbolos, que cubrían la mitad del número de sílabas posibles en tǔhuà (las distinciones tonales, tan características de las lenguas chinas, eran totalmente ignoradas en esta escritura, lo cual ahorraba grafos). Sin embargo, se han identificado alrededor de 13.000 caracteres, incluyendo variantes y alógrafos.

Cada signo nüshu se basaba en un carácter de la kǎishū, la "escritura regular": el estilo de escritura china más difundido. Las mujeres de Jiāngyǒng modificaron la forma cuadrada que define cada logograma de esta última para convertirla en un rombo. De esa manera crearon signos inclinados (similares a una moderna letra cursiva), a los que además simplificaron drásticamente, eliminando muchos trazos y combinando otros en uno solo; se piensa que muchas de esas alteraciones y simplificaciones responderían a la necesidad de reproducir la escritura en bordados y tejidos de una forma más sencilla y eficaz. El resultado final puede vincularse, hasta cierto punto, a los logogramas kǎishū de partida, aunque en ocasiones es prácticamente imposible.

Al igual que el resto de las grafías chinas, la nüshu se escribía de arriba abajo y de izquierda a derecha; en cambio, las escritoras de nüshu apreciaban muchísimo los caracteres trazados empleando líneas muy delgadas, casi del grosor de hilos: para ellas, aquello era señal de una verdadera destreza en el arte de escribir.

Fueron numerosos los poemas de versos heptasílabos que se escribieron empleando la nüshu. Originalmente eran declamados o cantados en jardines y patios en pueblos y aldeas, como una forma de entretenimiento femenino, en un área donde interactuaban dos pueblos de culturas diferentes: los Han (etnia dominante en China) y los Yao.

La mayoría de los textos conservados en nüshu son sānzhāoshū ("misivas del tercer día"): cuadernillos forrados en tela, escritos por mujeres hermanadas por vínculos laotong o por madres, que eran entregadas a su contraparte ("hermanas" o hijas) al tercer día de su matrimonio. En tales misivas se anotaban poesías y canciones en las que se expresaban la esperanza de que la destinataria fuera feliz y la tristeza al verla partir (aunque algunas investigadoras opinan que esas cartas no eran más que condolencias más o menos veladas).

Otros trabajos en nüshu incluyeron cartas, felicitaciones de cumpleaños e historias de vida. Además de ser dibujados sobre tiras de papel, sus caracteres también fueron tejidos en cintos y bandas, o bordados en piezas de ropa o en elementos de la vida cotidiana. Las historias, que tenían un toque de amargura, cubrían numerosos aspectos de la vida de sus autoras, tales como sus creencias religiosas, sus costumbres tradicionales, su entorno familiar... Recogían los pensamientos y los sentimientos (y las lágrimas, y los muchísimos sufrimientos y soledades) de un grupo social prácticamente invisible, tanto para sus contemporáneos como para la historia posterior (incluyendo la de la literatura).

Ser el medio de cohesión y de apoyo de estos colectivos femeninos garantizó la difusión y la supervivencia de la escritura nüshu. De hecho, los estilizados signos sustentaron relaciones como las de laotong: un hermanamiento tradicional de Húnán, que unía a dos mujeres para siempre.

Si bien las mujeres de toda China suelen tratarse entre sí de "hermanas", la relación de laotong iba mucho más allá: era un vínculo eterno. Cada mujer solo podía tener una única laotong, y el enlace –a veces formalizado mediante un contrato sellado– solo se disolvía con la muerte de una de ellas. Generalmente usaban el nüshu para comunicarse entre ellas y compartir sus secretos (p.ej. mediante el envío de mensajes a través de abanicos). Estos lazos creaban una red de apoyo y una conciencia de colectivo, así como numerosísimos espacios de confidencia, de ayuda y de consejo, en tiempos en los que, por lo general, las mujeres no eran más que una propiedad o un accesorio.

Poco se conoce de los inicios de esta forma de escritura: algunos lingüistas indican que habría nacido probablemente después del 900, y con mayor seguridad, después del año 1600. Los hombres jamás se ocuparon de ella, al considerarla "cosa de mujeres" y, por ende, algo inferior, que no merecía su atención. Durante la invasión japonesa el uso de la nüshu fue prohibido (los japoneses temían que fuera utilizada para transmitir mensajes), y la Revolución Cultural china prolongó esa prohibición (al sospechar que se trataba de un código de espionaje internacional).

Con el paso del tiempo, la cadena de transmisión terminó por romperse. Yáng Huànyí, la última persona que dominaba el sistema (es decir, que podía leerlo y escribirlo nativamente) murió el 20 de septiembre de 2004, a los 98 años, en Jiāngyǒng. Sus escritos (una autobiografía, lamentos, canciones sobre la amistad, canciones de boda, canciones populares, leyendas, traducciones, cartas, etc.) fueron publicados por el profesor Zhào Lìmíng, de la Universidad de Qīnghuá. Hoy por hoy, solo los investigadores que aprendieron la lengua tǔhuà y la escritura nüshu con las últimas practicantes saben usar esta última. Para el resto del mundo, ha desaparecido.

Curiosamente, tras la emisión de un documental de la directora sino-canadiense Yang Yueqing (Nü Shu: A Hidden Language of Women in China) en 1999 y la publicación de Snow Flower and the Secret Fan de Lisa See (2005, llevada a la gran pantalla en 2011), el gobierno chino intentó tomar cartas en el asunto, creando conciencia sobre el tema (y tratando, al mismo tiempo, de generar una oportunidad de negocio turístico). Al parecer, ya hay varias jóvenes aprendiendo nüshu. Sin embargo, es difícil saber si la escritura les servirá, como sirvió antaño, para establecer relaciones de laotong, para confesarse sus problemas, para darse apoyo, para lamentarse, y para confiarse sus desengaños y tristezas. El tiempo lo dirá.