6.9.16

La (verdadera) historia detrás de la foto

La (verdadera) historia detrás de la foto

Por Edgardo Civallero

Florence Owens Thompson había nacido en el Territorio Indio, el actual estado de Oklahoma (Estados Unidos), en 1903. A los 17 años se casó con un granjero local, un hombre al que perdió once años después, embarazada de su sexto hijo, a manos de la tuberculosis. Tuvo que trabajar literalmente hasta desfallecer para poder sobrevivir y darle de comer a su familia. Terminó emigrando a California, y allí se casó con un tal Jim Hill, con quien tuvo tres hijos más. En la década de los 30', Florence, Jim y sus hijos trabajaron como obreros migrantes –entonces llamados peyorativamente pea-pickers, "recoge-guisantes"– en las cosechas de toda California y, a veces, en las del vecino estado de Arizona.

En marzo de 1936, tras terminar la temporada de la remolacha en el Valle Imperial, la mujer y los suyos viajaban por la autopista 101 hacia Watsonville, en el condado de Santa Cruz. Esperaban encontrar faena recogiendo lechugas en el cercano Valle de Pájaro.

En el camino, la correa de distribución del coche se rompió. Consiguieron detener el vehículo justo al lado de un campamento de trabajadores estacionales en Mesa de Nipomo. Su asombro fue mayúsculo cuando encontraron entre 2500 y 3500 personas acampadas allí. Al parecer, se había pedido mano de obra en la zona, pero una intensa helada había destruido las plantas y sus frutos, dejando a todos sin trabajo.

Mientras su esposo y dos de sus hijos iban hasta el pueblo más cercano a hacer reparar el radiador, la mujer montó una especie de tienda provisoria y se puso a preparar algo de comer. Años más tarde Florence recordaría que muchos de los críos del campamento, terriblemente hambrientos, se acercaron a pedirle un poco. Fue entonces cuando la fotógrafa Dorothea Lange, que en aquel momento trabajaba para la Resettlement Administration –una agencia federal del gobierno de los Estados Unidos–, aparcó su coche allí y empezó a tomar fotos de ella y de sus hijos. Tiró seis instantáneas en diez minutos.

Las "anotaciones de campo" de Lange para esas imágenes señalan lo siguiente:

Siete niños hambrientos. El padre es californiano. Indigentes en un campamento de pea-pickers... debido al fracaso de la temprana cosecha de guisantes. Esta gente había vendido los neumáticos de su coche para comprar comida.

Tiempo más tarde, Lange escribió sobre su encuentro con Thompson:

No le pregunté ni su nombre ni su historia. Me dijo su edad, tenía 32 años. Me dijo que habían estado viviendo a base de verduras congeladas de los campos vecinos y de pájaros que cazaban los niños. Había vendido los neumáticos de su coche para comprar comida. Allí estaba, sentada en esa tienda con sus niños abrazados a su alrededor, y parecía saber que mis fotos la iban a ayudar, de manera que ella me ayudó [permitiéndome sacarle las fotos]. Hubo una especie de equidad en ello.

Excepto la edad, nada de lo que Lange apuntó o dijo sobre aquella mujer era cierto. La fotógrafa prometió que las imágenes que acababa de tomar no serian publicadas, pero las mandó al San Francisco News y a la Resettlement Administration de Washington apenas tuvo la oportunidad. El News las publicó casi instantáneamente, informando de que había entre 2500 y 3500 trabajadores migrantes muriendo de hambre en Nipomo. En cuestión de pocos días, aquel campamento recibió nueve toneladas de comida, enviadas por el gobierno.

Para entonces Florence Owens Thomspon y su familia ya estaban lejos de allí. Trabajando en Watsonville.

Una de las fotos de aquella improvisada "sesión" –titulada Migrant mother, "Madre migrante"– se hizo famosa; de hecho, hoy es un icono de la Gran Depresión. En ella aparecen Florence y sus hijas Ruby, Katherine y Norma, de 5, 4 y un año, respectivamente. Si bien no hizo dinero con ella (al trabajar a las órdenes de una agencia federal, su trabajo estaba subvencionado), Lange logró un enorme reconocimiento, catapultando su carrera profesional.

Por más de 40 años no se conoció la identidad de esa "madre" retratada en blanco y negro. Hasta que en 1978 el reportero Emmett Corrigan, del Modesto Bee, reconoció a Florence, que entonces vivía en una casa rodante estacionada en el espacio 24 del Mobile Village de Modesto, California. El Bee publicó una carta de Thompson, que fue ampliamente divulgada por la agencia Associated Press. En ella, la mujer decía:

Ojalá no me hubiera sacado esa foto. No puedo sacar ni un centavo de ella. No me preguntó mi nombre. Dijo que no iba a vender las fotos. Dijo que me iba a mandar una copia. Nunca hizo nada de eso.

Imagen: Migrant mother, de Dorothea Lange.