8.3.16

Intención permanente de descubrimiento

Intención permanente de descubrimiento

Por Sara Plaza

En los siguientes párrafos recojo una entrevista que le hicieron alumnos del CEIP Juan Fernández Latorre (A Coruña) al escritor y periodista Manuel Rivas sobre su libro O raposo e a mestra y el oficio de escribir.

Preguntado primeramente sobre qué o quién lo inspiró para escribir ese libro, el autor responde que quien lo inspiró fue un raposo, aclarado enseguida que aunque se dice que los animales no hablan eso no es cierto, los animales tienen sus hablas y sus lenguas, lo que pasa es que no los entendemos. Luego cuenta que a ese raposo le había ocurrido algo terrible y venía huyendo de un monte, el monte Pindo, en el que había habido un incendio terrible que había arrasado la naturaleza. Es el raposo quien le narra a Manuel Rivas la tragedia de la que él consiguió salir con vida, y así es como nació el libro.

A continuación le preguntan por la experiencia de escribir para niños después de haber publicado tantos artículos y libros, y de que alguna de sus novelas fuera llevada al cine. Al escritor se le ilumina la cara y contesta sonriendo que fue una experiencia buenísima, porque de alguna manera lo mejor de nosotros es el niño y la niña que llevamos dentro; aunque nos hagamos grandes y en la vida vayan pasando cosas, ahí siguen la mirada, la forma de observar queriendo saber; es como tener la luna y el sol dentro. Por eso afirma que escribió esta historia fuera de la edad, fuera del tiempo.

Preguntado después sobre lo primero en lo que pensó al escribir el cuento –personajes, trama, canciones populares–, revela que fue en el personaje, en ese raposo durmiendo en su lecho de plumas en la cueva que sueña con viajar y está viendo a otros animales, un raposo muy especial, hijo del lobo Petiso y de la raposa Meiga. E insiste en que a la hora de escribir una historia es muy importante tener un personaje, pues es él quien te va a llevar por la historia si eres capaz de entenderle y seguir sus pasos, si tienes curiosidad por saber lo que hace. De alguna manera, va a ser ese personaje quien escriba y cuente la historia. Siempre hay que estar con los sentidos muy abiertos porque el universo está lleno de historias maravillosas, y la vida quiere contar cuentos, tiene ganas de aventuras.

La siguiente pregunta que le hacen es si cuando escribe se inspira en hechos reales o más bien sale todo de su imaginación. Manuel Rivas intenta explicarles que la imaginación y la realidad no están tan lejos como puede parecer en algunas ocasiones, y que incluso las cosas y los cuentos más fantásticos tienen que ver con la realidad, pues todos esos seres de la fantasía y de la imaginación, como cuando hablamos de hadas o de trasnos, son seres que vienen de una tradición, de una cultura y están relacionados con el misterio de la vida. Añade el autor que a veces nos pasan cosas que nunca pensábamos que nos iban a pasar, e ilustra la idea con la imagen del cielo en Galicia, donde el día puede comenzar con mucho sol y de repente venir una tormenta. Después llama la atención sobre lo extraordinario que es ver una araña tejiendo su tela, y hace hincapié en que la imaginación tiene un hilo directo con la realidad, pues ésta está llena de secretos y de cosas misteriosas, y por eso en la vida hay que estar siempre con una intención de permanente descubrimiento.

A la pregunta de si recuerda cuándo decidió que quería ser escritor y periodista, responde que, aunque a lo mejor hay a alguien a quien le pasa, no suele ocurrir que uno se levanta una mañana y dice "a partir de ahora voy a ser escritor", sino que se trata más bien de un proceso, algo que va desarrollándose dentro de uno. Sin embargo, sí se acuerda de aquellos momentos de la vida en los que escuchó contar historias siendo niño, en los que permanecía agazapado, a veces escondido, escuchando cómo las personas mayores, de la familia o no, contaban algo, y piensa que probablemente ahí nació el escritor. Recuerda también que en la casa de sus abuelos había una escalera, y que cuando les mandaban a dormir él se quedaba escondido detrás de la escalera escuchando las historias, los cuentos y los sucedidos de la vida real que contaban los mayores. Lo que le devuelve a la idea de que seguramente el escritor nació en ese querer oír a los demás, y concluye que la mejor herramienta para ser escritor, escritora o periodista es saber escuchar.

Cuando le preguntan dónde se encuentra más cómodo, si en la profesión de periodista o en la de escritor, el autor dice que depende, pero rápidamente añade que para él no hay mucha diferencia entre ser escritor y ser periodista, pues son dos maneras de contar la vida, dos maneras de escribir. El periodista tiene que hablar de personas reales, con nombre y apellidos, que viven en un lugar concreto, y a la hora de escribir la noticia esos datos tienen que aparecer, pero la crónica no deja de ser una historia que cuentas. En cuanto a la literatura, explica, uno tiene la libertad de escoger los nombres de las personas, pero éstas son tan reales como en el periodismo, aunque se trate de una realidad diferente. ¿Son reales Don Quijote, Romeo y Julieta, Hansel y Gretel, la Cenicienta, Caperucita Roja? Sí, son personajes reales en tanto en cuanto conviven con nosotros y, efectivamente, son parte de la realidad.

Sobre lo que siente al ver en el cine la adaptación de alguna de sus obras, Manuel Rivas les cuenta que a él le gusta muchísimo el cine, también la música y las artes en general, y que cuando va a ver una película está como un espectador más, con mucha curiosidad por saber qué le van a contar y cómo se lo van a contar. Es decir que aunque antes de entrar en el cine él ya sepa que la historia tiene algo que ver o está inspirada en un libro suyo, al apagarse las luces se olvida y es como si se la contaran por primera vez.

El autor no puede escoger entre ninguno de sus relatos porque, dice, cuando escribes, aquello quieres contar te parece lo mejor, lo más interesante, lo más importante en ese momento. Y compara la escritura con una huerta en la que alguien siembra guisantes, o repollos, o flores: cuando se escribe, cuando se siembra, no se piensa que esta historia o este planta va a ser mejor que aquellas otras, cada historia, cada árbol, cada flor son diferentes y por lo tanto son importantes.

Después le preguntan en qué lengua se desenvuelve mejor a la hora de escribir y responde que se desenvuelve mejor en gallego, pero que eso no significa que no le interesen otras lenguas, sino al contrario: cuando amas, cuando tienes mucho cariño por las palabras de la gente del lugar donde naces, o del lugar donde creces, esa lengua hace que te interesen otras lenguas, otros idiomas, cuantos más mejor, porque unas palabras llevan a otras. El autor explica que al contar algo de primeras se expresa mejor con ese primer amor, pero que cuando puede, y en la medida de sus saberes, también le gusta escribir en otras lenguas. Afirma que todas las lenguas son una maravilla y que es una suerte que tengamos tanta diversidad. Vuelve a echar mano de la naturaleza para que los niños se imaginen lo fea que sería la tierra si solo existiese un color y la gente solo hablara de una manera, o lo aburrido y triste que sería el universo si solo hubiera un tipo de árboles. Y les dice: es mucho mejor que existan voces, cantos y colores diferentes.

Al final de la entrevista, después de señalar lo importante, lo hermoso que es una catedral o un faro como la Torre de Hércules, el faro de Breogán, es Manuel Rivas quien hace la última pregunta: ¿qué más importante construcción que una lengua, que son generaciones y generaciones que fueron labrando las palabras, levantado ese bosque de palabras? No podemos perderlo. Perder eso es como si arruináramos nuestros bosques, nuestros ríos, los mares. ¿Qué sería de nosotros sin ellos? Pues a las palabras, al idioma, a la cultura les tenemos que dar el mismo valor.

Fuente

Entrevista a Manuel Rivas por alumnos del CEIP Juan Fernández Latorre (A Coruña) [Video].

Otros videos

O raposo e a mestra, conto musical. Interpretado por Manuel Rivas y César Freiría, más conocido como Cé Orquesta Pantasma. [Video].

O raposo e a mestra, conto musical. Interpretado por Manuel Rivas y Cé, en el CEIP Manuel Fraga de Cariño (A Coruña). [Video].

O rap de Pindo, interpretado por los alumnos de 3º de primaria del CEIP de Leirado (Salvaterra do Miño, Pontevedra). [Video].

Ilustración de Jacobo Fernández Serrano para el libro O raposo e a mestra.