23.2.16

Cuando está lloviendo, está lloviendo

Cuando está lloviendo, está lloviendo

Por Sara Plaza

Lo que sigue es la trascripción de la segunda mitad de una entrevista que publicaba hace unos días Diagonal al periodista vasco Martxelo Otamendi, actualmente director del diario Berria, que durante una década dirigió el diario Egunkaria, hasta que en el año 2003 fue clausurado por la justicia española y 10 de sus directivos acusados de pertenecer a ETA. En 2010 la Audiencia Nacional absolvió a las cinco personas que aún permanecían imputadas por el llamado "caso Egunkaria", entre ellas Otamendi, quien en 2003, tras salir en libertad después de permanecer cinco días detenido e incomunicado, denunció haber sido víctima de diversos tipos de tortura. Dos años después de su absolución, en octubre del 2012, el Estado español fue condenado por el Tribunal de Derechos Humanos Europeos, "por no haber investigado de manera efectiva la denuncia de torturas, por daños morales y a pagar los gastos judiciales". Explica Otamendi:

"La tortura es práctica, y es muy útil. Principalmente se tortura por tres razones, no siempre las tres a la vez. Una es por eficacia policial. Es mucho más fácil detener a quince jóvenes: hay un lanzamiento de un cóctel, tú calculas quienes son los jóvenes más movidos en esa población y detienes a 15, y de los 15 pues tienes un cálculo de probabilidad de que alguno, si los torturas y les metes el miedo en el cuerpo, alguno se pueda poner a cantar. Eso es mucho más eficaz que andar buscando los ADN del jersey que apareció de allí a no sé cuántos kilómetros en un basurero... [lo cual] es mucho más garantista y mucho más demócrata y mucho más justo, pero es mucho más complicado desde el punto de vista de la eficacia policial. [Otra razón es] Venganza, porque esos miembros de ETA, esos o sus compañeros, han matado a un compañero del guardia civil que está interrogando, por lo tanto es venganza. Y luego también, en el caso de las detenciones de los jóvenes, para escarmiento del joven y del entorno del joven y del entorno de la familia.

Pero la eficacia no es solo la eficacia policial, también es una eficacia jurídica, porque el magistrado puede decir 'bueno, bajo mis órdenes se ha llevado una investigación y al final hemos conseguido que este declare que es el autor de este delito', por lo tanto eficacia, o sea de 100 detenciones que hago, 80 terminan reconociendo que son los autores, por lo tanto, como magistrado, soy un buen investigador. Eficacia judicial.

Entonces, es eficaz policialmente, es eficaz judicialmente, y es eficaz políticamente porque el ministro del Interior, por la misma razón, dice lo mismo: hemos detenido a 100 personas y 80 están cumpliendo condena. Por lo tanto, es eficaz para el policía de turno, para el magistrado/a de turno y para el político de turno.

La tortura se hace con impunidad, la tortura es no investigada, si se investiga no llega a juicio, si llega a juicio no se condena, y si se condena se indulta. Y además es condecorada. Y luego, encima, te llevan a mejores destinos policiales como consecuencia de la labor que has hecho, porque muchas veces las medallas de eficacia policial son medallas de tortura, no todas son de una labor investigativa que has hecho o una labor de haber introducido en una organización delictiva chivatos sin que nadie se diera cuenta, y esas cosas de las películas; la mayoría de las medallas que se ponen a los policías que trabajan en este campo son medallas por torturas, por éxitos policiales obtenidos a través de torturas.

Y yo creo que eso tiene solución. Y no pasa solo por la formación. O sea, yo creo que es fundamental la formación de los políticos y los policías, pero pasa también porque haya unas garantías. Y no creo que lo que yo propongo sea descabellado: que los calabozos estén en sede judicial y no en sede policial.

Te puedo hacer un decálogo, un decálogo que evite la tortura y el maltrato. Porque al detenido hay que detenerle, si pillas a una persona atracando un banco, habrá que detenerla y habrá que preguntarle. Pero si él no quiere ser interrogado pues no es interrogado: a los cinco días lo llevas delante del magistrado y el magistrado decide el ingreso en prisión o lo que sea, y luego habrá un juicio con garantías. O sea, yo creo que esas cosas, si hay voluntad política y hay formación en derechos humanos se pueden hacer.

Yo creo que tenemos que exigir a los políticos que implanten ese tipo de medidas; [yo creo] que pueden hacer compatible el trabajo policial (en el caso de la incomunicación, la incomunicación de un detenido durante un tiempo corto con todas las garantías, 100% de garantías) con los derechos del detenido. Ahora estamos justo en las antípodas: cinco días incomunicado en manos de una policía que tiene carta blanca para machacarte, que quiere machacarte (por venganza, por eficacia policial, para obtener información), y que cuando tú salgas a la calle y si te atreves a denunciarla, esa policía va a tener todo el apoyo del partido político y de los políticos que estén en el ministerio... en el caso concreto de Egunkaria, yo creo que fue la primera vez que se interponía una denuncia contra los denunciantes. O sea, nosotros denunciamos torturas públicamente y el Ministerio del Interior, en la misma Audiencia Nacional, interpuso una denuncia contra nosotros por colaboración con banda armada en las labores de desprestigio de las fuerzas de seguridad del Estado por denuncias de torturas.

Yo creo que ahí, a partir de los 90 hay un apagón informativo, y lo que hay es un enfilamiento con los intereses de los gobiernos de turno. Y yo creo que algunos medios renuncian a contarlo todo porque se ponen en lo que antes decía, en la actitud combativa: vamos a ocultar algunas cosas de las que están sucediendo. Algunos abusos policiales los vamos a ocultar, vamos a ocultarlos porque ese medio decide entrar en el combate desde la vertiente informativa, y considera que su labor desde ese momento es combatir.

Y combatir significa que voy a dar solo un tipo de información y que otras cosas no las voy a contar, no vaya a ser que mi lector se plantee que algunas cosas se están haciendo mal. Es decir, que si el precio de hacer las cosas así, o de estos éxitos policiales, es la conculcación de derechos humanos, igual no estoy de acuerdo en que eso se haga así. Entonces voy a ocultar las consecuencias de esa manera de actuar, que son la conculcación de derechos humanos.

Y yo creo que hay esa actitud por parte de los medios, yo no sé si es que cada medio decide hacerlo así, o es que hay reuniones en el Ministerio del Interior. En la época de Mayor Oreja, Mayor Oreja trabajó mucho con los medios, mucho, con los medios españoles y con los medios americanos: estaba obsesionado con que a ETA no se le llamara la guerrilla, ni grupo guerrillero, ni grupo independentista, sino que se le llamara terrorista, terrorista, terrorista, y se gastó su buen dinero intentando convencer a los principales editores americanos de que eso fuera así, y a los europeos también.

Entonces yo creo que lo que hay es principalmente eso, apagón informativo en una parte de lo que está sucediendo en el país. A veces se adoptan actitudes que exceden la labor informativa. Y es eso que dije antes, los magistrados combaten y los periodistas combaten: hay que combatir a ETA, y el papel de los medios es combatir a ETA. No, el papel de los medios es contar lo que pasa. Y desde el punto de vista legítimo, contar por qué te parece que pasa. Porque lo que pasa, pasa para todos.

O sea... cuando está lloviendo, está lloviendo: lloverá mucho, lloverá poco, a ti te gustará que llueva y a mí no, pero llueve. Entonces cuando hay una tortura, se ha torturado, y cuando hay un atentado de ETA, ha habido un atentado de ETA. El famoso debate que hay ahora sobre "el relato" en el País Vasco: tenemos que distinguir lo que son los hechos, el relato de los hechos, lo que en terminología jurídica en España se llama "hechos" y el inglés son los "facts", esos han existido y son indudables. Porque si a ti te sacan con la clavícula rota de un interrogatorio es que te han torturado, solo en un caso de un millón te habrás caído, el resto es que te han torturado, luego se podrá explicar como se quiera. Y si ETA ha atentado contra alguien, ETA ha atentado contra este, y luego eso se podrá explicar como se quiera. Pero tenemos que hacer primero el relato de los hechos... tiene que haber un listado de hechos: en este control mataron a esta persona, en este interrogatorio mataron a esta persona, ETA tuvo a esta persona tanto tiempo secuestrada, esos son los hechos y esos son indiscutibles. Esto es un foco, luego podremos llamar a este foco de la manera que queramos, pero esto es un foco y tú eres una periodista...

Aquí todavía estamos en la fase en la que hay que reconocer los hechos. Los hechos de ETA están investigados, arrestados, interrogados, en muchos casos, torturados, juzgados, condenados en la mayoría de los casos, y gente en prisión o en el exilio escapada, o ya con la condena cumplida. O sea, el relato de los hechos de ETA está hecho, y luego el relato jurídico también está hecho, falta por hacer el relato de la violencia del Estado, del terrorismo de Estado, y luego buscar quienes son los autores y los cómplices, los autores y los responsables políticos de que eso fuera así.

Si los políticos no quieren las policías no torturan. Un político se pone duro, bravo, y la policía no tortura, o tendrá que torturar muy a escondidas... y los policías, los guardias civiles que a mí me torturan, me torturan con absoluta tranquilidad, o sea no transmitían la sensación de que estaban haciendo algo que si los pillaban... o sea, estaban como Pedro por su casa, yo no les veía porque nos torturaban con una gorra puesta en la cabeza. Pero la sensación que tienen ellos de torturar, o en un control la sensación que tienen, o que han tenido durante años, de hacer lo que les daba la gana contigo, es la sensación del que sabe que no le va a pasar nada aunque haya cámaras, testigos y lo que fuera.

Durante muchos años, una parte de los medios de comunicación han negado la existencia de los hechos, o sea, no han dado reflejo a esos hechos, y esos hechos sucedieron. Porque las cosas suceden, los hechos que han sucedido en este país, han sucedido por todas las partes: unos están investigados (y toda esa retahíla de conceptos que he dado), y los otros están todavía en fase de listarlos y de admitir que los ha habido. Luego habrá que investigarlos, habrá que ver quiénes son los autores, habrá que preguntar quiénes eran los responsables políticos de esos policías que decían esas cosas, habrá que preguntar qué dijeron entonces, y ya veremos dónde llegamos... podemos hacer lo que se hizo en la Transición con los franquistas, que era echar tierra, o irnos por la vía argentina, que es empezar a revisar caso por caso, primero el listado de los hechos, revisión de todos los casos e investigación de todos los casos. En algunos se podrá llegar a identificar a los autores y en otros, no. Pero si se ha torturado mucho habrá que llamar a la sala de juicio a los ministros a ver por qué se ha torturado mucho."

Fuente

Entrevista a Martxelo Otamendi: "Durante muchos años una parte de los medios de comunicación han negado la existencia de los hechos", por La Guerrilla Comunicacional. [Video].

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