19.1.16

El Libro de las Curiosidades

El Libro de las Curiosidades

Por Edgardo Civallero

En junio de 2002, la Bodleian Library de la Universidad de Oxford (Reino Unido) adquirió un tratado cosmográfico árabe: un manuscrito ricamente ilustrado que era prácticamente desconocido entre los círculos bibliófilos especializados hasta que fue ofrecido en subasta por la firma Christie's en Londres en octubre de 2000. El comprador lo vendió a la Bodleian por una parte de su valor real, y la célebre institución británica lo guardó entre sus tesoros más preciados, catalogándolo como "MS Arab. c.90".

El título original del volumen, Kitāb gharāʾib al-funūn wa-mulaḥ al-ʿuyūn, podría traducirse grosso modo como "El Libro de las Curiosidades de las Ciencias y las Maravillas para los Ojos". Entre sus páginas se incluye una magnífica serie de mapas y diagramas astronómicos sin parangón entre los materiales griegos, latinos y árabes conocidos en la actualidad. El texto, por su parte, perpetúa el conocimiento recogido y organizado entre los siglos IX y XI por astrónomos, estudiosos, historiadores y viajeros musulmanes, sabios cuyos trabajos originales se perdieron o se preservan hoy de forma muy fragmentaria.

"El Libro de las Curiosidades" es una compilación anónima que, de acuerdo a las pistas que el desconocido autor fue dejando inadvertidamente en sus líneas, habría sido realizada en Egipto entre los años 1020 y 1050. El manuscrito conservado en la Bodleian es una copia anónima y sin fecha de tal compilación; el papel, la tinta y la caligrafía utilizados sugieren que fue realizada en Egipto hacia fines del siglo XII o inicios del XIII.

El volumen cuenta con 48 hojas (de 32.5 x 24.5 cm) escritas con tinta negra en una bella caligrafía Nakh. Los contenidos se dividen en dos partes o maqālah. La primera versa sobre asuntos celestes, está compuesta por 10 capítulos y comienza con una descripción de los cielos y su influencia sobre la tierra. Contiene numerosas ilustraciones y textos raros, incluyendo un discurso ilustrado sobre los cometas y varias páginas que describen estrellas importantes cerca de las "mansiones lunares" (grupos de estrellas cercanas a la eclíptica cuyos movimientos fueron tradicionalmente usados para predecir la lluvia y otros fenómenos meteorológicos). El texto es principalmente adivinatorio: no se trata de astronomía matemática, sino de pura astrología.

La segunda parte, dedicada a la tierra, se divide en 25 capítulos y, según el autor, está basada en la Geografía de Claudio Ptolomeo (100-170 d.C.). Este texto tampoco se enfoca en los aspectos matemáticos, sino que es meramente descriptivo e histórico. El manuscrito contiene dos mapas del mundo conocido hasta entonces: uno rectangular y otro circular. El autor agrega mapas de los "mares" (el Océano Índico, el Mar Mediterráneo y el Mar Caspio), sus islas y puertos, y los de cinco ríos: el Éufrates, el Nilo, el Tigris, el Amu Daria y el Indo. Los 5 últimos capítulos describen "curiosidades" tales como animales monstruosos y plantas maravillosas.

El Libro de las Curiosidades
Casi todos los mapas de la segunda parte usan un conjunto de colores estandarizados para denotar los rasgos topográficos: verde para los mares y lagos salados, azul para los ríos y lagos de agua dulce, marrón para las montañas, y púrpura oscuro para las murallas de las ciudades. Los pueblos, los puertos y los lugares de anclaje de embarcaciones son señalados con puntos rojos. Los pigmentos utilizados para elaborar estos colores eran los habituales en aquella época: cinabrio para el rojo, oropimente para el amarillo, lazurita para el azul, índigo, carbón para el negro y carbonato de plomo para el blanco. Sin embargo, hay sustancias que no pudieron identificarse, incluyendo la que produce el tono púrpura empleado para colorear las murallas de las ciudades. Algunas ilustraciones, como las que representan cometas o pequeñas islas, muestran trazas de oro y plata, mientras que ciertas partes de los mapas parecen haber estado lacadas.

El estilo del texto se ajusta al de los tratados cosmográficos de la época. La siguiente muestra corresponde al inicio del capítulo XII de la segunda parte, que "presenta una breve descripción de las islas más grandes de estos mares".

La isla de Sicilia es la mayor de las islas islámicas y la más honorable, si se toman en consideración sus continuas expediciones militares contra el enemigo –¡que Dios los perdone!– y los eternos esfuerzos de su gente y sus gobernadores al respecto.

La isla tiene 7 días de largo y está cubierta de montañas, baluartes y fortalezas. Su ciudad capital es conocida como Bulurm [Palermo]. A su alrededor se alza una muralla alta e impenetrable. Los mercaderes viven allí. Tenía un santuario en el que había una pieza de madera [supuestamente, el ataúd de Aristóteles] a la que los cristianos solían dar gran importancia y rezarle para que lloviese.

Cerca de Bulurm hay una ciudad conocida como al-Khalisah [actual Kalsa], que también tiene una muralla y cuatro puertas. En Bulurm también hay un barrio conocido como Harat Masjid Ibn Siqlab [el Barrio de la Mezquita de Ibn Siqlab], y otro conocido como Harat al-Saqalibah [el Barrio de los Europeos/de los Esclavos], que originalmente no tenía muralla. La mayoría de los mercados de Bulurm se encuentran entre la mezquita de Ibn Siqlab y el Harah al-Jadidah [Barrio Nuevo]. Todos los mercados se encuentran extramuros, excepto los de los mercaderes de granos, los carniceros, y los vendedores de verduras y frutas. En la ciudad hay aproximadamente 150 carnicerías, y muchas mezquitas. Tiene manantiales bien conocidos, como al-Qadus al sur, al-Fawwarah al-Saghirah [el Pequeño Manantial], al-Bayda [el Blanco], al-Ghirbal y 'Ayn Abi Malik [el manantial de Abu Malik].

Tiene tal exceso de maestros que cada escuela coránica cuenta con dos, tres, cuatro y hasta cinco de ellos. Esto ocurre porque los maestros no soportan ninguna carga y la al-ghazw [guerra santa] no es una obligación para ellos como lo es para el resto de la población.

La característica predominante de la población es la de ser duros y combativos. Algunos de ellos se casan con sus vecinos griegos en la isla, con la condición de que si tienen un hijo éste mantendrá la religión del padre y si tienen una hija, la de la madre.

Las maravillas que contiene el manuscrito hacen olvidar, a veces, los pequeños detalles humanos que quedaron reflejados en sus páginas. Como las muchas huellas de dedos en los bordes de las hojas, que hablan a las claras de las muchas lecturas que disfrutó el ejemplar. O las pequeñas firmas de dos de sus poseedores, que aparecen manuscritas en una esquina de la tapa. Una de ellas señala: "Entre las propiedades de Yahyá ibn Muhammad al-Mallah" (el término al-mallah puede significar "el marinero" o "el minero de sal"). La otra dice: "En la colección de libros del que necesita a Dios, Mustafá, conocido como Köprü-zade, que Dios lo perdone".

Imagen A. Mapa del mundo.
Imagen B. Mapa de Sicilia.