22.9.15

Uno de los paisajes habituales de la realidad del mundo

Uno de los paisajes habituales de la realidad del mundo

Por Sara Plaza

Los siguientes párrafos son la trascripción de una entrevista reciente al cineasta argentino Ulises de la Orden, realizador del documental Desierto Verde sobre agrotóxicos, en el programa radial uruguayo "Rompekabezas". [El audio completo puede descargarse aquí].

Lo primero, Ulises, es que te planteaste una situación en general, que comenzó en el año 2001 en una zona de Córdoba... [Ituzaingó Anexo] ...producto de la fumigación a propósito de plantaciones de soja transgénica con glifosato, en realidad empezaron a aparecer muchos casos de cáncer, y eso empezó a llamar la atención, y no sé cómo diste vos con el tema... y ahí es donde ya te cedo la palabra.

Bueno un poco el tema lo agarro mientras estaba terminando mi película anterior, que se llama Tierra Adentro, ya estaba alerta viendo en qué quería seguir, de qué quería seguir hablando, cuál era mi próximo tema, digamos ¿no?, y lo primero que me atrapó fue un relato que sentí, esto te hablo de finales de la década pasada, 2010 habrá sido, 2009, finales de 2009, un relato de una localidad de la zona núcleo, nosotros la llamamos, que es la mejor zona agrícola del país, de la Argentina, que es la zona de Pergamino, y puntualmente el relato del nieto de un amigo mío que había nacido con una serie de malformaciones muy complejas, y lo habían atendido en ese momento en un hospital en La Plata, que es un hospital pediátrico, el Hospital Sor [María] Ludovica, que el hospital decano, es el más antiguo de los hospitales pediátricos en la Argentina, que atiende a todo el interior de la provincia de Buenos Aires; y ahí los médicos le habían dicho que esa malformación podría deberse, así en potencial, a una contaminación crónica de la madre con agrotóxicos a lo largo de la gestación. A mí, me acuerdo cuando me contó esa historia, me pareció espeluznante, pero también me parecía de ciencia ficción, digamos ¿no?, me costaba creerlo. Pero me despertó la curiosidad, así que me fui al Hospital Sor [María] Ludovica de La Plata a hablar con la gente de genética, les hice una entrevista, qué sé yo, y la verdad que me volví de la entrevista con muchas más dudas que respuestas, y ya con la sensación de que había ahí un tema del que era necesario hablar. Yo soy cineasta, no soy ni militante ambientalista ni científico ni nada que se le parezca, entonces ahí empezamos la investigación fuertemente. Y rápidamente llegamos a un científico argentino, ya fallecido lamentablemente, que era el doctor Andrés Carrasco, una eminencia, que fue el que puso de rodillas a todo el modelo agroindustrial de la Argentina a partir de sus demostraciones del impacto en los embriones de anfibios contaminados con bajísimas dosis de glifosato. Por supuesto, como no se puede experimentar con seres humanos, ese experimento bastó para demostrarlo. A partir de mi vínculo con el doctor Carrasco, que está en la película, inmediatamente llegué a dos o tres casos. Al caso del barrio Ituzaingó en Córdoba, al caso de la localidad de San Javier, en la provincia de Santa Fe y al caso de la localidad de La Leonesa, en Chaco, que eran tres localidades que estaban llevando adelante en ese momento una lucha muy fuerte, porque empezaban a ver los vecinos cómo ellos mismos, su familia, sus vecinos empezaban a enfermarse... De enfermedades exóticas, extrañas, o por lo menos que la morbimortalidad, los motivos de enfermedad y muerte de la población, no eran esos de los que se estaban enfermando y muriendo ahora. Como en el caso de Ituzaingó iban hacia un juicio penal, que en caso de suceder iba a sentar jurisprudencia a nivel mundial, porque la figura de la que se había agarrado el fiscal era novedosa, era la figura de residuos peligrosos... Porque, claro, no hay una ley de agroquímicos en la Argentina, o sea, no es un delito fumigar, lo que hay son algunas normativas...

Acá también, acá hay solo normativas... Acá hay normativas que impiden fumigar, por ejemplo, cerca de hasta 300 metros –creo que dice según el departamento, porque va variando– de zonas pobladas, escuelas rurales... digamos, la avioneta los tiene que evitar, pero siempre está la excusa de que el viento, qué sé yo, pero no está prohibido fumigar acá tampoco.

Bueno esas normativas, por lo general, conducen a un delito de tipo civil, a una multa. Muy difícil de comprobar, además, porque quién está en el campo: está el poblador, el afectado directo, el que lo ve, el dueño o el productor, la empresa de aero-aplicación... o sea que el desnivel, la diferencia de capacidad de acción frente a la justicia es impresionante. Entonces es muy difícil de comprobar eso. Acá en el caso de Ituzaingó, en Córdoba, el fiscal se agarró de la ley de residuos peligrosos; entonces, como demostraron que en los tanques de agua del barrio había endosulfán, que es un insecticida prohibido ya en la Argentina, sumamente tóxico, el fiscal se agarró de la figura del delito, o de la ley de residuos peligrosos y a partir de ahí llevaron a los tres imputados, dos productores y un aero-aplicador, hacia un juicio de tipo penal.

Que es el primero en la historia.

Claro, era el primero que sucedía, quiere decir que, en caso de haber condena, la condena era penal, vas en cana, digamos ¿no?

Y como decís vos, sentás jurisprudencia...

A nivel mundial.

...a nivel mundial. Eso aconteció, finalmente.

Eso aconteció.

Está documentado en la película.

Sí. Hubo condena. Una condena leve, excarcelable, en la Argentina menos de cuatro años quiere decir que no vas físicamente preso, a no ser que tengas una condena anterior, o que vuelvas a cometer un delito luego de esa condena, digamos ¿no?, no vas preso pero estás condenado durante lo que dura la condena. Y, bueno, el saldo del juicio es muy interesante, pero básicamente lo más importante fue que se sentó jurisprudencia.

Totalmente.

A partir de eso empezaron a tener mucho más cuidado los aero-aplicadores y los productores, hasta que casación, que es el Tribunal Superior de Justicia, casó el fallo y ahora en este momento no está firme la sentencia. Hasta que no se expida el Tribunal Superior de Justicia de la provincia el fallo no está en firme. Así que bueno, eso es un poco lo que a mí me llevó a filmar este caso. Sabía que iba a haber este caso penal y dijimos bueno, en ese juicio penal qué se juzgaba: se juzgaba a un aero-aplicador, si fumigó bien o si fumigó mal, básicamente, pero en el debate del juicio lo que se debatió era si este modelo era viable o no, en relación a la salud de las personas, a la fertilidad de nuestros campos y a lo que nosotros queremos producir y comer, básicamente.

Claro.

Entonces, ese debate nosotros en la película por supuesto que lo filmamos en el juicio y tratamos de amplificarlo y hacerlo resonar a nivel mundial, y a nivel regional también, entrevistando a los principales involucrados en el tema. [Por un lado,] quienes están promoviendo la agroindustria, el agronegocio, la modificación genética de las semillas, el uso intensivo de agrotóxicos en el campo, con el argumento de que esa es la forma de producir alimentos, que esa es una oportunidad para nuestra región y que esa es una responsabilidad que nosotros tenemos de alimentar al mundo, y ese es el modelo viable. Fuimos a entrevistarlos a ellos. Y por otro lado, fuimos a entrevistar a los que están advirtiendo el enorme riesgo que tiene este modelo productivo frente a la salud nuestra, de las personas, y a la salud de nuestro territorio, digamos ¿no?, este modelo desertifica, desmonta monte nativo, contamina las aguas, el suelo, el subsuelo, el aire, etc. ¿no?

Sí, y a propósito de lo que decías de la alimentación, en parte tus entrevistados que son algunos premios nobel alternativos, el hecho de saber que los granos transgénicos en realidad, prácticamente, no van para la comida, o sea, va un 60% para la comida animal, los cerdos, a China y esas zonas, un 30% para los biocombustibles, y quizá del resto pueda quedar 2-3% directamente relacionado con la alimentación humana.

Sí, básicamente para aceites.

Claro, claro. Eso para que vean ¿no? Aquí la gente de Redes Amigos de la Tierra, también llegó a segmentar, por ejemplo en el caso uruguayo, que también tenemos muchas hectáreas involucradas en el monocultivo de la soja transgénica, el hecho de que el 75% de la soja transgénica que se produce aquí en el país va, efectivamente, para China, para alimentar los cerdos cuya carne después comerán los asalariados chinos que tienen un mejor estándar, porque es lo que dice la película ¿no?, al lograr China, como máximo productor mundial de mercancías en el mundo hoy, un mejor estatus de vida de su gente, la gente quiere comer carne, que es el primer signo de una sociedad que está bien económicamente ¿no?... ese es el tema, y un poco la película va también sobre eso, y va a todos lados, va a la bolsa de valores de Chicago, donde se hacen estas transacciones, habla con el rey de la soja en Argentina...

Sí, un poco es lo que decía, nosotros intentamos filmar, entrevistar a todas las campanas, o por lo menos a las más resonantes, y a la misma vez intentamos seguir el viaje que hace un grano de soja, desde, en nuestro caso, los campos en Argentina, a los camiones o al barco, del barco a China, desembarca, se hace aceite por un lado, por otro lado va a forraje de cerdo, peces, aves de corral, digamos ¿no?

Y en Europa también aceptan las carnes alimentadas de esta manera... hay alguien que lo dice en el documental, el día que Europa diga que no a esto se cae el tema de la soja ¿no?, porque efectivamente se hicieron un mercado enorme.

Bueno, la llave de la cuestión es esto que vos decías del mercado chino, digamos, ¿no? China tiene que alimentar a 1400 millones de tipos todos los días y China no produce alimento para satisfacer su demanda, y el hambre es intolerable, nosotros no podemos vivir sin comida, o sea, si no comemos nos vamos a morir, esto es así. Entonces, la cuestión social, política para China es sumamente riesgosa, entonces ahí hay toda otra mirada para darle a este tema, que es la cuestión geopolítica, digamos, ¿qué pasa si nosotros nos negamos a producir soja o nos negamos a comercializar la soja que tenemos almacenada? Y, hay un gigante del otro lado que va a entrar en riesgo y va a paliar su riesgo de alguna manera, digamos ¿no? Entonces, ahí hay una cuestión geopolítica que hay que advertirla también. La Argentina no tiene la libertad de decir, ¿sabés qué?, a partir de acá para el año 2016 no hay más semillas transgénicas, están prohibidas, no se podría hacer. Este modelo nos entró por una conquista, que es un decreto del año 96, cuando el Gobierno de Menem en ese momento, Felipe Solá secretario de Agricultura, se permite a partir de ese decreto el uso de semillas transgénicas, con todos los protocolos –por decreto, no por ley, o sea no pasa por el Congreso– venidos en inglés directo de las empresas.

Bueno, acá cuando se hizo la presentación de la entrada de los primeros transgénicos en Uruguay se hizo una charla pública, como se establece normalmente en estos casos, que fue dada en inglés nada más. Increíble.

Bueno, los protocolos de aprobación de las semillas en el año 96 son de manuales que vienen directos de las empresas, Monsanto, Dow... Con eso se aprueba la semilla, y rápidamente conquista el campo argentino. Ahí también hay que entender qué le pasa al productor agrícola en la década del 90: endeudado, manejando camionetas de la década del 60, con los campos con una gran desertificación eólica, que es el problema de la pampa argentina, y con muchísimos problemas financieros. ¿Qué le genera este modelo? Este modelo le generó que en poco tiempo se reconvirtió financieramente. El productor paso a ser poderoso económicamente, en dos o tres campañas nomás. Entonces, hacia el año 2001, con el verso de que todo este modelo era inocuo además, de parte del CONICET, que es el Consejo Nacional de Ciencia y Técnica, y del Ministerio de Agricultura, y de la Facultad de Agricultura de la Universidad de Buenos Aires... Entonces la promoción era: esto es inocuo, esto es inocuo... Desde el CONICET se decía que te podías tomar un vaso de glifosato que no pasa nada...

...que no te pasaba nada, me encantaría que se lo tomaran ellos, los que dijeron eso ¿no?

Y entonces, hacia 2001 más o menos, cuando empieza a sentirse el impacto en la salud de quienes están al lado de los campos. ¿Quienes se contaminan primero? El que está adentro del campo, la escuela que pasa el avión por encima; luego los que viven al lado del campo; y a la larga, después de casi veinte años de este modelo, estamos todos contaminados, porque por deriva aérea en las arcillas, en el agua, o hasta en la misma comida que comemos, todas estas moléculas químicas llegan a todos nosotros.

Yo le contaba a Ulises de la Orden algo que nuestros oyentes saben: que nosotros estamos hablando precisamente de la presencia de agrotóxicos en las cuencas de los ríos de los cuales sale el agua potable, y que la mayoría de los uruguayos consumimos, y efectivamente, cuando comienza Ulises de la Orden todo este trabajo que desemboca en este documental, no estaba algo que ya es absolutamente lapidario, que es el anuncio de la OMS, que los pesticidas son posiblemente y probablemente cancerígenos, para no decir de una que son cancerígenos, que es lo que aparentemente está allí al alcance de la mano. Yo le decía a Ulises, está bien que me gane un poco la pasión pero es bueno ya decirlo, serán muchos, serán pocos, pero los días del glifosato están contados. Es un deseo, pero además de un deseo es una realidad. Seguramente no va a ser mañana ni pasado, pero ya entramos en un camino que me parece que va en ese sentido inequívocamente.

Mirá, yo creo que sí, de alguna manera, pero así como este modelo nos conquistó en el año 96, el proceso para salir de este proceso no es revolucionario, sino que es evolutivo. No se puede salir de una campaña agrícola a la otra porque estamos conquistados en este momento. Entonces ese proceso evolutivo, desde mi punto de vista, no va a ser veloz...

No, no, está claro.

...porque la dependencia que nos generó esto es enorme. Ahora, si uno analiza, no conozco el caso en Uruguay puntualmente, pero en Argentina hay un proceso social que está sucediendo de rechazo de este modelo productivo, que está en un proceso de aceleración impresionante. Ahora, los procesos sociales cuando entran en esta espiral ascendente de aceleración... va a llevar a algún lado ese proceso, va a devenir en otra cosa que no sabemos bien cuál es, porque también no es algo prolijo, es caótico... Ahora, si uno tiene que ver todo el mapa de la situación, en la campaña de 2015 el modelo de producción agroindustrial, o sea, siembra directa, semilla transgénica y uso intensivo de agrotóxicos va a sembrar más hectáreas que en la campaña de 2014, y en la campaña de 2016 seguramente vayan a ser más que en la campaña de 2015. ¿Qué quiere decir? Que están en expansión todavía. Entonces, vos tenés estas dos cosas que están pasando: por un lado, los procesos sociales acelerándose, la población tomando conciencia a un ritmo vertiginoso, cada vez hay más gente y más comunicadores que empiezan a propalar esta idea, atención que esto es grave –que esto no pasaba hasta cinco o seis años atrás–, pero por otro lado, el modelo de producción transgénico está en expansión todavía, o sea, todavía no se detuvo el crecimiento.

Ulises, mientras estábamos en la pausa hacías un recuento, que quiero que repitas, de las enfermedades que se han encontrado a propósito del uso de agrotóxicos.

Bueno, un poco en la película lo cuento a partir del barrio Ituzaingó, pero es algo que se empieza a encontrar y empieza a aparecer todo a lo largo de la pampa sojera en Argentina, que va desde el sur de la provincia de Buenos Aires hasta Formosa y continua en Bolivia y Paraguay después ¿no?... Hay una red de médicos de pueblos fumigados y lo que empiezan a encontrar es una serie de enfermedades raras que empiezan a aparecer: púrpura, lupus, que son enfermedades que existían pero muy extrañas, y empiezan a aparecer en porcentajes más altos de lo que se suponía que debían aparecer. Los que conocen de qué enferman y mueren los habitantes de un pueblo son los médicos que están en ese pueblo, básicamente, que tienen una trayectoria, años de trabajo ahí, que saben qué le pasa a ese pueblo, digamos ¿no? Esos médicos en los pueblos de la pampa sojera argentina son los primeros que empiezan a alertar, empiezan a ver casos exóticos, púrpura, lupus, cánceres que no había antes, el número de cánceres anual empieza a crecer, abortos espontáneos y nacimientos con malformaciones. Lo que los médicos encuentran es que esto empieza a crecer a partir de que se empieza a aplicar en los campos cercanos al pueblo modelos de producción con uso intensivo de agroquímicos, por supuesto con semilla transgénica. Y ahí surge algo muy interesante, que es el primer problema con el que se enfrentan esos médicos, que es adónde advertir esto que ellos estaban viendo en carne propia. Empiezan a advertirlo con el juez, con el comisario, con el intendente. Paradójicamente, coincidía con que esos mismos actores eran, en muchos casos, los mismos productores o los propietarios de la empresa de fumigación. O sea, esos médicos empiezan a quedar muy aislados, y se genera en la Argentina lo que se llama la red de médicos de pueblos fumigados, que hoy en día funciona muy activamente, y ahí empiezan a darse cuenta que el del pueblo vecino y el del pueblo de la provincia de más allá, y del de miles de kilómetros más allá, donde se aplicaba el mismo modelo, empiezan a ver, que la morbimortalidad, los motivos de causa de enfermedad y muerte de sus poblaciones, eran similares y extraños, digamos, y que empiezan a modificarse a partir del uso de agroquímicos, intensivamente en esos pueblos. Entonces es a partir de ahí que la red de médicos fumigados empieza a pedir que se aplique algo que en Argentina es ley, no sé si en Uruguay, me imagino que también, que es el principio precautorio. Porque ¿de qué se agarra el agronegocio para defender su modelo? De decir: esto no es tóxico. Ahora, si ustedes dicen que esto sí es tóxico, demuéstrenlo. En realidad, es exactamente al revés.

La carga de la prueba es al revés, se invierte la carga de la prueba.

Es exactamente al revés, eso es el principio precautorio. Entonces, si usted va a aplicar una sustancia química, el que tiene que demostrar que lo que está haciendo no es tóxico es el que lo aplica... También, no hay que ser ingenuos, la ciencia no es una entidad sacrosanta, sino que funciona a partir de intereses económicos muy fuertes. Te mencionaba al doctor Carrasco, que ya falleció, pero hay un médico, Damián Verzeñassi, entrerriano, de Paraná, discípulo de Carrasco que a partir de su fallecimiento inventaron el Día de la Buena Ciencia, y cuando celebraron el primer Día de la Buena Ciencia lo llamaron del CONICET y medio que le sugirieron que no lo hiciera porque estaba diciendo, por oposición, que había una mala ciencia, a lo que respondió: por supuesto.

[...]

En relación con el tema de los transgénicos en Uruguay se puede leer Rasgando la verdadera historia de los transgénicos en Uruguay, entrevista de Daniel Figares a Gabriel Evia, ex funcionario de la DINAMA, representante uruguayo ante la Convención de Diversidad Biológica de las Naciones Unidas. [Enlace].

Sobre la salud del modelo agrotóxico pueden leer el número 90 (julio 2015, año 9) de MU, el periódico de lavaca, que incluye una entrevista con la médica chaqueña María del Carmen Seveso, titulada "Mal formados", otra con el médico entrerriano Damián Verzeñassi, organizador del I Congreso Ciencia Digna, titulada "Doctor Contagio", la crónica de dicho congreso y el artículo "Otra ciencia es posible", firmado por Darío Aranda. [Enlace].

Desierto Verde (2013), de Ulises de la Orden. [Trailer].

Tierra Adentro (2011), de Ulises de la Orden. [Película].

Río Arriba (2005), de Ulises de la Orden. [Película].

Imagen.