8.9.15

Grabados de artistas nivaklé (Paraguay)

Grabados de artistas nivaklé

Por Sara Plaza

Miriam Rudolph nació y creció en Paraguay, en el seno de una familia de origen alemán. En el año 2003 se trasladó a Winnipeg (Canadá) para estudiar Bellas Artes en la Universidad de Manitoba. En los últimos años ha recibido varios premios, ha realizado dos exposiciones individuales y ha participado en numerosas muestras colectivas. Tiene una página web en la que pueden verse algunos de sus trabajos de grabado y pintura, y un blog en el que ha recogido un breve diario sobre dos talleres de grabado que impartió en Paraguay a artistas del pueblo Nivaklé. Es de ese blog de donde he extraído las imágenes que ilustran esta entrada, y las siguientes líneas sintetizan algunas de las reflexiones de su autora durante el segundo taller en Neuland, en el Chaco paraguayo entre el 11 y el 15 de mayo de este año.

Grabados de artistas nivaklé
Antes de su viaje, Miriam esperaba conseguir 1000 dólares para cubrir los gastos de materiales (madera, papel, tinta) que compraría localmente, del alquiler del local y de una comida diaria para todos los participantes. Recordaba que dos años antes habían gastado alrededor de 10 dólares al día para alimentar a 10 personas, y suponía que algunos de los participantes serían los mismos y traerían las herramientas que se les entregó en la edición anterior. No obstante, había decidido llevar consigo algunas herramientas de más por si acaso.

Grabados de artistas nivaklé
El primer día del taller, algunos de los artistas que habían asistido al celebrado en marzo de 2013 se pusieron enseguida manos a la obra. La mayoría acudió con las gubias y el rodillo entintador que les entregó en aquella ocasión. Miriam estaba encantada con una asistencia de 9 personas.

Al día siguiente la jornada comenzó a las 8:00, a las 10:30 hicieron un pequeño descanso para compartir tereré y pomelos, y a las 12:00 se sentaron a comer el guiso que había estado cocinándose en el fuego preparado en el exterior (y que se repetiría a lo largo de la semana, unos días con arroz y otros con pasta). Dos años antes para Miriam resultó extraño y, en cierto modo, incómodo sentarse a comer en silencio... hasta que le explicaron sus alumnos, hombres y mujeres del pueblo nivaklé, que ellos "trabajan, cuando trabajan; comen, cuando comen; y se ríen y comparten historias durante los descansos". La jornada continuó hasta las 17:00.

Grabados de artistas nivaklé
A lo largo del taller Miriam trató de que los participantes utilizaran una mayor variedad de herramientas para obtener distintos tipos de marcas, y también les sugirió que fueran haciendo pruebas de impresión y retocando el grabado a la vista de los resultados. Día tras día la maravillaba la profunda dedicación de sus alumnos, a algunos de los cuales todavía les costaba entender el espacio positivo/negativo, y seguían haciendo sus dibujos en negativo (líneas y formas blancas sobre fondo negro). Entre los alumnos, unos estaban más acostumbrados a dibujar con un bolígrafo negro y otros están familiarizados con la talla de animales en madera. Los primeros se sentían torpes al cambiar el boli por la gubia y el papel por la plancha de madera, y a los segundos les costaba representarse las figuras en dos dimensiones. En general, las composiciones de los dibujantes resultaron más elaboradas, y las de los talladores casi siempre estaban centradas en una figura animal (osos hormigueros, capibaras, armadillos, ñandúes, tapires, pecaríes...).

Grabados de artistas nivaklé
Conforme iban avanzando los días también lo hacían los resultados, cada vez más del gusto de los artistas. A los días soleados les siguieron otros lluviosos. Los caminos se embarraron y la luz dentro del local se volvió escasa, por lo que los artistas trasladaron su lugar de trabajo junto a las ventanas. Sin embargo, el problema no era solo la mala iluminación, sino las deficiencias de visión y la imposibilidad de hacerse unos lentes para corregirlas.

Grabados de artistas nivaklé
Durante la penúltima jornada una radio local hizo una entrevista a Miriam y esa tarde se acercaron varias personas a ver los grabados que colgaban, prendidos con broches, de cuerdas extendidas a lo largo de la pared. Esos visitantes y los que llegaron al día siguiente compraron algunos de los trabajos, y también lo hizo la profesora. Al final, todos los artistas lograron vender una o más de sus obras. El curso se clausuró con una última comida conjunta, la limpieza del lugar y el reparto de los materiales que habían sobrado entre todos los participantes.

Ilustración 01: "Caimán", por Clemente Judios.
Ilustración 02: "Jaguares", por Esteban Klassen.
Ilustración 03: "Pecaríes bebiendo", por Marcos Ortiz.
Ilustración 04: "Armadillo", por Romero Cáceres.
Ilustración 05: "Oso hormiguero", por Sixto Velázquez.
Ilustración 06: "Capibaras", por Sixto Cáceres.