7.7.15

Un gran señor vs un hombre corriente

Un gran señor vs un hombre corriente

Por Sara Plaza

Dedicado al digno pueblo griego que lucha y resiste.

«La mera idea de que un gobierno pudiera consultar a su pueblo sobre una propuesta problemática hecha por las instituciones fue tratada con incomprensión y, a menudo, con un desdén rayano en la indignación. Hubo incluso quien llegó a espetarme: "¿Cómo puede usted esperar que la gente común entienda asuntos de tal complejidad?"». [1]

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«Kant, citando a un escritor muy famoso en su época, decía: "Ante un gran señor me inclino; pero mi alma permanece en pie"; y añadía: "Ante un hombre corriente y de baja condición, en el cual percibo una rectitud de carácter mayor que la mía, inclinaré mi alma, quiera yo o no, aunque llevase la cabeza alta para no dejarle olvidar la superioridad de mi rango".

Eso ante lo que cualquier alma necesariamente se inclina, incluso si mientras tanto se hacen esfuerzos por mantener la cabeza bien alta, eso es algo que, por principio, no se puede poner en la balanza para averiguar si al súbdito le conviene o no la oferta del príncipe. Si hablamos de la conveniencia no hablamos ya de la dignidad. En este sentido la voz de la libertad jamás ha engañado a nadie. Jamás ha prometido que la dignidad fuese siempre a la postre lo más conveniente. Cuando la voz de la libertad grita solemnemente: "¡Conserva tu dignidad!", sabemos que siempre añade: "aunque no te puedo ofrecer nada a cambio". En efecto, si se trata sólo de qué conviene más la cosa ya está resulta de antemano: el príncipe nos puede colmar de riquezas, de honores, de prebendas y deleites con los que, desde luego, eso que ofrece la dignidad no puede competir en el mismo terreno. Por el contrario, el príncipe también puede causarnos la peor de las miserias, las más terribles torturas, desgracias y pesares que la dignidad de ningún modo podrá compensar en el mismo terreno. La voz de la libertad no nos engaña a ese respecto. Cuando grita: "¡Conserva tu dignidad!", sabemos que no ofrece nada a cambio más que la promesa de que quien lo haga... conservará su dignidad.

Sin embargo, lo alucinante es que, en estas condiciones, la partida no está siempre decidida de antemano a favor del príncipe. [...] ¿Cómo es posible que con tan pocas bazas, consiga de vez en cuando la dignidad ganar la partida? Es sin duda un milagro que no es obra de ningún dios sino obra de algunos hombres y mujeres». [2]

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«La dignidad de la gente vale más que la deuda ilegal, ilegítima, odiosa e insostenible». [3]

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4. Pueblo

Pueblo chico que lucha sin espadas y sin balas
por el pan de todo el mundo, por la luz y la canción.

Debajo de la lengua se guarda los gemidos y los hurras
pero, eso sí, cuando canta, las piedras se resquebrajan. [4]


[1] Así ocurrió. Mi intervención en la reunión del Eurogrupo el pasado 27 de junio, y una valoración del referéndum propuesto al pueblo de Grecia. Yanis Varoufakis. Traducción para www.sinpermiso.info: Antoni Domènech.

[2] "Educación para la ciudadanía", de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero e ilustrado por Miguel Brieva (Akal). Disponible en línea: primera parte, segunda parte.

[3] La muy linda victoria histórica del No en Grecia. Eric Toussaint.

[4]"Dieciocho cantares de la patria amarga". Yannis Ritsos (1909-1990).

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