5.5.15

Más obras de carácter agrícola y más novelas

Más obras de carácter agrícola y más novelas

Por Sara Plaza

Las tardes grises y la monotonía de lluvia en los cristales, son sin duda una invitación a la lectura, y la de ayer me encontró leyendo un trabajo de investigación de Xosé Manuel Malheiro Gutiérrez titulado "Do Patronato de Misiones Pedagógicas ao Patronato de Cultura Popular. Notas preliminares para un estudo sobre o expurgo dunha biblioteca escolar" [1], centrado en la biblioteca popular que le fue concedida a la escuela nacional de niños y niñas de Estás por el Patronato de Misiones Pedagógicas, previa solicitud por parte de la corporación municipal y una vez obtenido el informe de la Inspección de Enseñanza Primaria ("que informó favorablemente acerca de las condiciones en las que se organizaba la escuela y de las aptitudes y calidades de su maestro").

En una esquina aparece la foto del escrito que la secretaria administrativa, Matilde Moliner, remite al maestro Domingo Garcés Campo el 14 de diciembre de 1934, dice así:

Muy señor mío:

Tengo el gusto de remitirle adjunto, el talón de F.C. para que pueda recoger la Biblioteca concedida por este Patronato de Misiones Pedagógicas, rogándole que, según norma nuestra en estas concesiones, forme una lista de las obras que integran dicha Biblioteca y nos la envíe firmada, como acuse de recibo.

Con los libros van talonarios para la estadística de lectores y marcadores para señalar la página donde se suspende la lectura.

Con este motivo quedo de usted afma.

Señala Xosé Manuel Malheiro Gutiérrez que además del lote de libros, los talonarios y los marcadores, se enviaron hojas para forrar los libros e indicaciones para su cuidado y conservación. E indica también que la colección estaba divida en dos secciones: una destinada a los vecinos del pueblo y otra al alumnado. "La primera, formada por lecturas para adultos, incluía una selección de autores universales, como Dickens, Tolstoy o Víctor Hugo, y algunos clásicos españoles, como Cervantes, Quevedo o Pérez Galdós. Como complemento se incluían un diccionario enciclopédico, un atlas y algunas oras de geografía e historia de España, iniciación a la naturaleza y cuadernos de arte. La otra sección, orientada a la lectura para niños, estaba formada por una colección de cuentos de los hermanos Grimm, de Hans Christian Andersen o Ernst T. Hoffmann; adaptaciones de obras fundamentales de la literatura universal como la Ilíada de Homero y La Divina Comedia de Dante; aventuras novelescas y autores contemporáneos. También se incluían lecturas científicas, geográficas e históricas, destinadas a completar las labores de clase. Una variada biblioteca, formada por 100 volúmenes [...]".

Cuando, en enero de 1936 el maestro Domingo Garcés envió al Secretario del Patronato de Misiones Pedagógicas el informe requerido, además de las estadísticas (número de lectores diferenciando entre niños y adultos; número de lecturas totales en uno y otro caso y las preferidas por cada grupo) anotará que faltaba un ejemplar para completar el centenar y pedirá "más obras de carácter agrícola y más novelas".

Y es que entre las lecturas preferidas de los adultos aparecían, además de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha de Cervantes y Tigre Juan de Ramón Pérez de Ayala, las siguientes obras: Guía del horticultor para la siembra y aclimatación de las hortalizas de Juan Nonell (1858); Abejas y colmenas de Fernando Martínez de la Escalera y Ernesto Suja (1933); y Cómo se elige un arado de José de la Cruz Lapazarán (1921). Este últimos trabajo formaba parte de la colección "Catecismos del agricultor y del ganadero", que contaba con alrededor de 130 títulos, de entre veinte y treinta hojas, publicados en los años veinte del siglo pasado.

Ni que decir tiene que la petición del maestro no pudo ser atendida. El expurgo de las bibliotecas escolares (y la purga de los cuerpos docentes) comenzará en la "zona nacional" (la zona ocupada por los sublevados) al poco de iniciarse la sublevación. Quien en febrero del 37 va a ponerse en contacto con Domingo Garcés (sin tratarle de Don, como sí hacía Matilde Moliner, ni mencionar siquiera su nombre, tan solo indicando al final de la misiva "Sr. Maestro de la Escuela Nacional de Estás, en Tomiño") será el inspector de 1ª Enseñanza de la provincia de Pontevedra, Juan Novás, y lo hará en los siguientes términos (tal y como puede leerse en otra de las fotos esquinadas que acompañan el texto del profesor de la Universidad de A Coruña):

¡VIVA ESPAÑA!

Sírvase remitir a esta Inspección los libros que forman parte de la Biblioteca enviada a su escuela por el Patronato de Misiones Pedagógicas, cuya relación se acompaña, para dar cumplimiento de lo dispuesto por la Superioridad, toda vez que pudieran no estar conformes con la modalidad impresa a la Escuela española en los momentos actuales, procediendo en este caso a su destrucción.

Dios guarde a V. muchos años.

"La Biblioteca Itinerante de la escuela de niños y niñas de Estás sufrió tres depuraciones": una en 1937 (14 libros), otra en 1938 (2 libros más) y la última en 1940 (con otros 16 libros dados de baja). Y en julio de 1941 recibirá del Patronato de Cultura Popular los que habían de sustituir a los depurados (entre otros los que daban cuenta de las vidas de varios santos, de cuya autoría se encargó el Apostolado de la prensa; Símbolos de España de El Magisterio Español; Palabras del Caudillo, Ediciones F.E.; Laureados vol I y II, de Bonilla y Vilademat; Glorias Imperiales Tomo I y II, de Luis Ortiz Muñoz; Misa dialogada de P. Martínez Díaz; Devocionario popular y Los caminos de Jesucristo de P. Vilariño; Obras Completas. Discurso. Tomo I de J. A. Primo de Rivera; o De la Victoria y la Postguerra. Discursos de R. Serrano Suñer).

Adiós a las novelas de autores universales y clásicos españoles, a la Historia de la civilización española de Rafael Altamira, los Estudios sobre educación de Francisco Giner; y adiós al reconocimiento del bilingüismo, a la coeducación y al laicismo. Como escribe en las conclusiones de su artículo el profesor Malheiro Gutiérrez: "De este modo, la Iglesia, que se había identificado con la 'Santa Cruzada', recuperaba sus poderes políticos y pedagógicos tradicionales, al tiempo que confería legitimación al nacional-catolicismo beligerante de Franco y le devolvía el favor de haberle ayudado a restablecer el 'orden' y la 'estabilidad'".

[1] MURGUíA, Revista Galega de Historia nº 29-30, xaneiro-decembro. 2014.

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