20.1.15

Lógicas

Lógicas

Por Edgardo Civallero

Hasta que los terratenientes ganaderos los masacraron (en uno de los tantos genocidios con los que cuenta la historia argentina), los Selk'nam, también llamados "onas", fueron los habitantes indígenas de la Isla Grande de Tierra del Fuego, esa que ocupa el extremo meridional de América del Sur.

En las tempranas fotos y filmaciones que registraron su vida antes de su trágica desaparición, hombres y mujeres Selk'nam suelen aparecer protegiéndose del inclemente frío austral con enormes mantos de piel. Tales mantos, elaborados con cueros de guanaco pulcramente sobados, resultan tremendamente vistosos, y la razón, aunque se tarde un poco en percibirla, es bastante sencilla: llevan el pelo hacia fuera.

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Fueron muchos los pueblos indígenas del cono sur de América que llevaron mantos, quillangos y capas de pieles animales para protegerse del frío más o menos intenso que azotara sus territorios. La práctica totalidad de ellos, ya fuesen los Aónikenk de la ventosa Patagonia o los Qom y Moqoit del cálido Chaco austral, cosían los cueros de tal forma que el pelo quedaba siempre del lado de dentro. El exterior, curtido, se decoraba con distintos motivos, generalmente merced a sustancias colorantes minerales o vegetales diluidas en grasa.

La lógica es simple, y se basa en la experiencia práctica: llevando un abrigo con el pelo hacia adentro se crean varia capas de aire caliente entre el cuero y la piel humana que ayudan a mantener el calor del propio cuerpo. Uno se pregunta, pues, cómo es que los Selk'nam, que se contaron entre las sociedades originarias que soportaron uno de los climas más rigurosos del planeta, no lo vieron así.

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En la obra de referencia "Argentina indígena", Edgar Ibarra Grasso (probablemente extrayendo sus datos de alguno de los célebres cronistas que vivieron entre los "onas") proporciona la explicación para este curioso hecho. Los Selk'nam usaban los mantos de piel de guanaco con el pelo hacia afuera y el cuero hacia adentro porque así lo llevaban los propios guanacos.

Guanacos que, evidentemente, no pasaban ningún frío.