12.11.13

Golpe de Estado económico

Golpe de Estado económico

La deuda y el déficit como terapia de shock

Por Ismael Hossein-zadeh
Traducción de Sara Plaza

Los siguientes párrafos están extraídos de un artículo del profesor Ismael Hossein-zadeh, publicado originalmente en global.research.ca bajo el título "Economic Coup d’Etat: Debt and Deficit as Shock Therapy". Dicho artículo ha sido traducido por Sara Plaza y revisado por Edgardo Civallero con permiso expreso del autor. Puede descargarse el texto completo aquí.

«[...] Valiéndose del desconcertante colapso del sistema financiero de 2008, la larga recesión subsiguiente y el recurrente fantasma del impago de la deuda, la oligarquía financiera y sus representantes en los gobiernos de los países capitalistas centrales se han embarcado en un golpe de Estado económico sin precedentes contra las personas, cuyos estragos incluyen una amplia privatización del sector público, la aplicación sistemática de políticas económicas neoliberales de austeridad y la radical transferencia de recursos desde la base hasta la cima. A pesar de la importancia histórica y de cambio de paradigma de estos terribles acontecimientos, su discusión queda fuera del pensamiento económico dominante.

El hecho de que los economistas neoliberales hayan alentado estos brutales ataques a los programas sociales no debería sorprendernos. Pero lo que resulta lamentable es el diagnóstico, evidentemente erróneo, sobre las políticas económicas de austeridad por parte de los economistas y políticos liberales/keynesianos: nos dicen que todo es culpa de los republicanos "de derechas" y del Tea Party; la administración Obama y el establishment del Partido Demócrata, incluida la burocracia sindical, no tienen nada que ver ni ninguna responsabilidad en el avance incesante de las políticas económicas de austeridad y la privatización de lo público.

[...] La evidencia demuestra, sin embargo, que la transición de la economía keynesiana a la neoliberal tiene raíces o dinámicas más profundas que la pura ideología [2]; que las políticas neoliberales de austeridad son de clase, no "malas" políticas [3]; que la transición comenzó mucho antes de la llegada de Reagan a la Casa Blanca; y que las políticas neoliberales de austeridad las han llevado a cabo con la misma resolución tanto las administraciones demócratas de Bill Clinton y Barack Obama (aunque por detrás y más sigilosamente) como sus contrapartes republicanas [4].

Podría decirse que, debido a su singular condición o posición engañosa en la estructura socio-política de los Estados Unidos, y a su igualmente excepcional personalidad orwelliana, el Sr. Obama ha servido a los intereses de la poderosa oligarquía financiera mucho mejor y más eficazmente de lo que lo haría o lo ha hecho ningún presidente republicano, incluyendo Ronald Reagan. Del mismo modo, ha embaucado a la gente y dañado sus intereses, tanto en términos económicos como en lo referido a derechos individuales/constitucionales, más hábilmente que ninguno de sus antecesores.

Ronald Reagan expresó muy claramente su apuesta por la economía de la oferta neoliberal. Lo que significa que quienes se oponían a su agenda económica sabían dónde se ubicaba y podían confeccionar sus propias estrategias en consecuencia. Por el contrario, el Sr. Obama se muestra públicamente como un liberal que se opone a las políticas neoliberales de austeridad (lamentándose a menudo de la cada vez mayor desigualdad económica y, de vez en cuando, derramando lágrimas de cocodrilo por la grave situación de los desempleados y de quienes tienen dificultades económicas), aunque en la práctica desempeña un papel fundamental en la farsa de la "crisis" de deuda, concebida como terapia de shock para intensificar las políticas económicas de austeridad [5].

[...] El 5 de octubre, en una rueda de prensa, el Sr. Obama reiteró su apoyo a los recortes en la Seguridad Social y Medicare, asegurando a los congresistas republicanos su disposición a llegar a un acuerdo sobre estos recortes (así como sobre la reducción de los impuestos a las empresas del 35% al 28%) si los republicanos votaban a favor de aumentar el techo de la deuda del país: "Si alguien duda de mi sinceridad, en mi presupuesto he planteado propuestas para reformar los programas de prestaciones a largo plazo y nuestro código impositivo de manera que ... rebajaría los tipos fiscales para las empresas" [7].

[...]Para preparar a la gente para el esperado ataque a la Seguridad Social, Medicare y otros programas y servicios sociales esenciales, el régimen bipartidista gobernante inventó hace pocos años un espantajo muy útil para asustar a las personas y lograr someterlas: crisis presupuestarias/de deuda puntuales y el fantasma o el impacto económico real de un cierre del gobierno.

[...] El resultado de la "crisis" presupuestaria también puso de relieve el hecho de que detrás del aparente estancamiento del bipartidismo y de las mutuas acusaciones, existe un "consenso básico entre los partidos para destruir todas las conquistas sociales alcanzadas por la clase trabajadora a lo largo del siglo XX" [10]. Si hubo desacuerdos, estos tuvieron que ver sobre todo con el tono, la temperatura, el alcance, las tácticas y los medios, no con el fin. En el centro de todas las disputas bipartidistas (en buena medida forzadas) siempre estuvo cómo incrementar, justificar o camuflar los brutales recortes del gasto social esencial.

[...] Los seguidores incondicionales del Sr. Obama también deberían saber que si está siendo "presionado" por sus opositores políticos para que haga concesiones/alcance compromisos, no hay nadie a quien culpar más que a él mismo: mientras que el Partido Republicano moviliza sistemáticamente su base social a través de grupos conservadores como el Tea Party, el Sr. Obama prefiere engañar, desmovilizar y desarmar a sus partidarios. En lugar de movilizar y alentar a su mayor base de apoyo (cuyas numerosas voces podrían fácilmente ahogar el griterío del Tea Party) para que intervengan políticamente, a menudo les pide "ser pacientes" y "mantener viva la esperanza".

Tal y como Andre Damon y Barry Grey han constatado: "No hubo una sola organización de masas que denunciara el cierre [del gobierno] o se opusiese a él. Los sindicatos se han aliado totalmente con la administración Obama y apoyan sus políticas de austeridad y de guerra" [12].

[...] El plan de la oligarquía financiera y sus agentes en el gobierno para acabar con el programa del New Deal e imponer políticas económicas neoliberales ha sido (desde comienzos de los 80') generar déficit presupuestario deliberadamente para justificar los recortes del gasto social. Este siniestro objetivo a menudo se ha logrado bajando los impuestos a los ricos al mismo tiempo que se incrementaba el gasto militar y de seguridad. David Stockman, director de la Oficina de Gestión y Presupuesto con el presidente Ronald Reagan y uno de los máximos responsables de la política de reducción de impuestos de su economía de la oferta, confirmó que la política económica de la administración Reagan consistía en aumentar el gasto militar y recortar los impuestos a los ricos simultáneamente para forzar recortes en el gasto público no militar: "Mi objetivo fue siempre reducir el tamaño del estado del bienestar hasta que llegara a un punto en el que se pudiera financiar suficientemente con los ingresos tras la bajada de impuestos" [15].

Esa política insidiosa de incurrir intencionadamente en déficit presupuestario con el fin de imponer medidas neoliberales de austeridad que conllevan recortes en los derechos sociales, ha continuado hasta el día de hoy, tanto bajo la administración republicana como bajo la demócrata.

[...] Hace falta fabricar la atmósfera de pánico y ansiedad que rodea las negociaciones en torno a la deuda/el déficit porque el argumento central detrás de esta crisis fingida de que "no hay dinero" para empleo, educación, sanidad, Seguridad Social, Medicare, vivienda, pensiones, etc., es falso. Las generosas ayudas que recibieron los magnates de Wall Street desde el desplome bursátil de 2008 han impulsado al alza los mercados financieros, tal como refleja el Promedio Industrial Dow Jones por encima de los 15.000 puntos. La reducción del empleo, los salarios y los beneficios, así como los recortes del gasto social, han supuesto una enorme transferencia de riqueza hacia arriba. El 1% más rico de Estados Unidos posee más del 40% de la riqueza del país; mientras que la gran mayoría de la población, el 80%, solo posee el 7%. Del mismo modo, actualmente el 1% de renta superior tiene el 24% de toda la renta del país comparado con el 9% que tenía hace cuatro décadas [16].

Esto significa que no son necesarios los brutales recortes presupuestarios, dado que no es cierto que haya escasez de recursos financieros. La pretendida falta de recursos se debe al hecho de que la mayor parte está en las arcas de la oligarquía financiera».

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