10.9.13

El poeta y el gaitero

El poeta y el gaitero

Por Sara Plaza

Escuché la música de Liam O'Flynn antes de empezar a leer algunos poemas del recientemente fallecido Seamus Heaney. Ambos irlandeses, O'Flynn es originario del condado de Kildare, mientras que Heany lo era del de Londonderry (Irlanda del Norte). El primero, hijo de padre violinista y madre pianista, comenzó a tocar la gaita irlandesa (uilleann pipe) desde niño y hoy es uno de los máximos exponentes de la música tradicional de su país. El segundo, con antepasados granjeros por parte de padre y obreros de los telares de lino por parte de madre, no tardó en encontrar en su pluma la herramienta con la que sus manos cavarían, como antes lo habían hecho su abuelo y su padre con una pala, hasta convertirse en uno de los poetas más importantes en lengua inglesa (recibió el Premio Nobel de Literatura en 1995).

A principios del pasado mes de agosto, los reencontré juntos leyendo una entrevista en la que, a propósito de la publicación en 2003 del disco "The Poet & the Piper" junto a O'Flynn, y preguntado por la necesidad de devolver la poesía a su lugar de origen, Heaney respondía:

La calidad y potencia de la gaita irlandesa es tal que abre, prepara y propicia el terreno para la posterior llegada de la palabra poética. Suelo usar la analogía siguiente: La gaita es la artillería y la poesía, la infantería.

Sobre la presentación de ese disco en el National Concert Hall de Dublín, en marzo de 2008, estuve echando un vistazo a otro artículo, en el que se cuenta que el acto fue presentado por Heaney. El poeta bromeó con el público diciéndoles que no iban a ser tan afortunados como en aquella ocasión en que W. B. Yeats (una de las figuras más representativas del renacimiento literario irlandés) realizó una lectura musicada de algunos de sus poemas con motivo de la celebración del Día de San Patricio de 1934.

Según se explica en la nota, Heaney comenzó con "Digging" ["Cavar"], poema incluido en el libro Death of a Naturalist, cuyos versos saben a tierra y huelen a papa. Liam O'Flynn lo hizo con "Port na bPucaí" [algo así como "Música de las hadas"], una evocadora melodía de las Islas Blasket que, según la leyenda, empezó siendo soplada por la brisa marina y acabó enredada en las cuerdas de un violín.

A decir del autor de la reseña, los dos hombres parecían pequeños en un escenario preparado para acoger a una orquesta en el que simplemente había dos sillas y una mesa. Cuenta que la voz de Heaney resultó cercana y amable, y que éste leyó, o recitó, con un énfasis que recordó al oyente que la poesía escrita solo está viva a medias.

Al describir la música de O'Flynn hace referencia a aquella frase de Diderot en la que el enciclopedista francés compara la buena música con la lengua primitiva, pero aclara que el lenguaje con el que este maestro de la gaita recorre gran parte de la historia de Irlanda es sumamente delicado y elaborado. Sobre el instrumento explica que se trata de la uilleann pipe que le legara a O'Flynn su maestro Séamus Ennis, y que es una orquesta es sí misma, capaz de llenar el NCH con el sonido de un delicado batir de olas o de un maremoto. Y entre unas y otro O'Flynn fue desgranando las historias que hay detrás de la música: historias profundamente ligadas al terruño, de cómo fue compuesta y de los músicos que la tocaron.

En cuanto al repertorio, indica que O'Flynn interpretó aislings, canciones de un sueño o una visión; hornpipes como "The Humours of Castlebernard", de la colección musical de la hospitalaria y festiva residencia del conde de Bandon; y, por supuesto, los jigs y reels del hombre común y corriente. La pieza destacada fue "The Fox Chase", la única compuesta enteramente para gaita irlandesa, que incluye un melancólico lamento por el zorro en el medio.

De la actuación de Heaney resalta su conmovedora cercanía con el público, y de entre los poemas que leyó menciona "Oysters" de su obra Field Work (1979), que expresa el placer culpable que pasarlo bien en los setenta; "The Harvest Bow", donde recuerda a su padre trabajando con las manos; y "Mid-term Break", sobre la muerte de su hermano de cuatro años en 1953. A los versos se sumó el relato de los mitos del origen de la música de viento; el poeta narró cómo el sátiro Marsias desafió a un concurso musical a Apolo, y cuál fue el terrible castigo que le impuso el dios vencedor. Heaney finalizó con traducciones o adaptaciones de varios poemas del mirlo [blackbird poems], un tema tradicional de la poesía irlandesa; el último de ellos fue "The Blackbird of Glanmore", con el que también cierra su colección District and Circle (2006): "a bird’s eye view of myself, / A shadow on raked gravel / In front of my house of life" ["me veo a mí mismo a vuelo de pájaro, / Una sombra en la gravilla / Frente a mi casa de la vida"].

Se trata de un final triste, concluye el cronista, pero gran parte del arte irlandés está teñido de este tipo de tristeza.

Aquella tarde el gaitero y el poeta recibieron un cálido y agradecido aplauso del público, aplauso al que me sumo cada vez que tengo oportunidad de escuchar y leer a estos dos encantadores de la música y la palabra.

Algunas interpretaciones de Liam O'Flynn: Video 01, Video 02, Video 03.
Algunas lecturas de Seamus Heaney: Selección de videos, Documental.

Imagen. Obra de Eoin Ryan
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