7.8.13

El traductor de "Las mil y una noches"

El traductor de las mil y una noches

Por Edgardo Civallero

Este trabajo, laborioso como pueda parecer, ha sido para mí una obra de amor, y una fuente inacabable de solaz y satisfacción. Durante mis largos años de destierro oficial en los exuberantes y mortales desiertos del África occidental, y durante las tristes y monótonas tardes de América del Sur, demostró ser un talismán contra el aburrimiento y el desánimo.

Así comenzaba Richard F. Burton el prefacio de su versión traducida y anotada de "El libro de las mil y una noches" (The Book of the Thousand Nights and a Night: A Plain and Literal Translation of the Arabian Nights Entertainment), cuyo primer volumen, publicado hacia 1885, tengo entre mis manos.

"El libro de las mil y una noches" (en árabe, Kitab alf layla wa layla) es una ecléctica colección de narraciones de toda laya (desde lo dramático a lo humorístico, pasando por la adivinanza, el relato con moraleja y el cuento erótico) que originalmente pertenecían a la tradición oral de Asia Central, Meridional y Occidental y del norte de África. Si bien los investigadores académicos no han logrado aún deshacer la intrincada madeja que representa el origen y la evolución de los relatos que componen las diferentes (y numerosas) versiones de esta obra, todos ellos coinciden en señalar que las raíces de las narrativas pueden rastrearse hasta los folklores de la antigua Mesopotamia, Egipto, Persia y la India.

Todas las versiones del texto coinciden en la estructura general: una historia base (la de Scheherezade, derivada probablemente de una obra Pahlavi titulada Hazar Afsan o "Mil cuentos") en la que se insertan otras historias, algunas con una extensión de una línea, y otras con cientos de ellas. Algunas ediciones alcanzan solo unos centenares de noches, mientras que otras llegan a las "mil y una" que establece el título y unas pocas superan esa cifra.

Los relatos más famosos de esta colección ("Aladino y la lámpara maravillosa", "Alí Babá y los cuarenta ladrones", "Los siete viajes de Simbad el marino"), aún siendo tradicionales de Oriente Medio, no se encuentran en las versiones árabes del libro, sino que fueron agregadas por los traductores europeos. En las historias se cruzan seres mitológicos populares de varias partes de Asia con personajes históricos reales (como el califa abásida Harun al-Rashid y su gran visir Jafar al-Barmaki), que en ocasiones vivieron en épocas distintas pero que conviven e interactúan sobre las páginas del texto.

La primera referencia al libro escrito en árabe aparece en El Cairo hacia el siglo XII. Desde entonces se generaron dos tradiciones de manuscritos: la siria (la tradición más antigua, con versiones más cortas, y que conservaban el sabor tradicional de los relatos árabes medievales) y la egipcia (versiones más largas, más ricas, más detalladas). En Europa, por su parte, las ediciones más tempranas del texto se remontan a principios del siglo XVIII; entre 1704 y 1717, el francés Antoine Galland produjo la primera traducción a una lengua europea: 12 volúmenes basados en un original sirio. El trabajo de Galland incluyó cuentos que no estaban en los originales en árabe que usó como fuentes. El texto causó gran sensación en Europa, y los estudiosos se lanzaron entonces a la búsqueda del libro "original" y "primigenio". En esa búsqueda dieron con las versiones egipcias de la obra. La primera traducción de tales versiones tipo fue publicada por Edward Lane (1840-1859) pero, debido a sus explícitos y gráficos contenidos sexuales, fue tremendamente recortada. Años después se editaron traducciones sin recortes ni censuras: fueron realizadas por John Payne (1882, 9 volúmenes) y por Richard Burton (1885, 10 volúmenes más 6 tomos accesorios).

Dado que para las leyes de la Inglaterra imperial victoriana las alusiones sexuales del libro eran pura y simple pornografía y, por ende, estaban prohibidas, las tiradas de las obras de Payne y Burton se realizaron a pedido, por suscripción. El libro que tengo ante mi lleva, en efecto, un sello en la portada: Privately printed by the Burton Club ("Impresión privada del Club Burton").

El capitán Sir Richard Francis Burton (Reino Unido, 1821-1890) fue explorador, geógrafo, traductor, escritor, soldado, orientalista, cartógrafo, etnólogo, espía, lingüista, poeta, esgrimista y diplomático. Fue famoso en su época por su extraordinario conocimiento de lenguas y culturas (se dice que manejaba con soltura una treintena de idiomas europeos, asiáticos y africanos); por sus viajes y exploraciones a través de Asia, África y América; por haber publicado el Kama Sutra en inglés; por haber viajado a La Meca disfrazado de árabe (toda una "hazaña" que le hubiera valido la muerte de ser descubierto); por haber viajado con J. H. Speke buscando las fuentes del Nilo, y haber sido el primer europeo en ver el Lago Tanganika; y por haber traducido al inglés "El libro de las mil y una noches" sin evitar los más que notorios contenidos sexuales de muchos de los cuentos.

Ocurre que Burton era una persona con un enorme interés por lo erótico; sobre todo, por los hábitos, creencias y costumbres que al respecto ponían en práctica las distintas sociedades que visitaba en sus expediciones. Llegó a medir y a anotar en sus diarios las dimensiones de los genitales de los hombres que encontraba en sus viajes, y a consignar prácticas sexuales en las que, evidentemente, participó de forma directa (violando, en el proceso, una buena media docena de tabúes británicos, incluyendo algunos tabúes raciales muy poderosos).

Tan bien conocía la materia que no sólo no abrevió o recortó la carga erótica de "El libro de las mil y una noches", sino que la amplió y complementó con numerosas anotaciones personales. Y es que una de las características de la prolífica producción literaria y académica de Burton son sus abundantes notas al pie y sus apéndices, que incluyen todo tipo información, en ocasiones adquirida de primera mano.

Su edición de "El libro de las mil y unas noches" le granjeó no pocas críticas y enemistades. Algunos lo acusaron de haber plagiado directamente ediciones anteriores (concretamente, la de Payne); otros, de haber editado un panfleto pornográfico que sólo respondía a su "enfermiza obsesión" con el sexo; otros lo criticaron por el lenguaje arcaico que usó en el libro, muy difícil de leer; y otros, por la exagerada cantidad de notas (y los 6 volúmenes de apéndices), que solo servían para hacer gala de sus conocimientos y vanagloriarse, y en ocasiones, en lugar de ilustrar al lector, lo confundían (algo no demasiado lejos de la verdad).

Burton hizo caso omiso de los comentarios. Era un individuo apasionado por su trabajo. Esa pasión lo llevó a denunciar en sus escritos la hipocresía de la sociedad en la que vivía o los desmanes del sistema colonial británico, aún en desmedro de su propia carrera.

A pesar de haberse embarcado en numerosas aventuras físicas e intelectuales a lo largo de sus casi 70 años de vida, Burton tenía una especial relación con "El libro de las mil y una noches" en particular. Era su "pasión mayor". En el prefacio de la obra señala que, cada vez que se ponía a trabajar en la obra, venían inmediatamente a su memoria un montón de imágenes, recuerdos de sus andanzas...

...el lucero del alba colgando, solitario, del aire puro del horizonte occidental ...las tiendas de lana, bajas y negras, de los verdaderos Beduinos, meros puntos en un páramo ilimitado de arcillas pardas como los leones y de gravas marrones como las gacelas. Endulzada por la distancia, se escuchan las salvajes y extrañas canciones de muchachos y muchachas, conduciendo sus ovejas y cabras a través del crepúsculo...