5.3.13

Eso de hermoso que tienen los saberes

Eso de hermoso que tienen los saberes

Por Sara Plaza

No me refiero a los saberes que circulan por las altas casas de estudios ni a los que dan sus primeros pasos en las casitas de los más pequeños. Me refiero a los saberes que se cobijan bajo el mismo techo durante años y años, a los que se cuecen al calor de la lumbre, a los que se mecen en nanas, romances y adivinanzas. Me refiero a los que se acurrucan en las conversaciones entre grandes y chicos, entre grandes y grandotes, entre chicos y chiquitos. A los que humean en las discusiones, a los que enmiendan cuando algo se rompe, ya se trate de un plato o un corazón.

Me refiero a todos esos saberes desparramados que se tejen, entretejen y destejen con tantos hilos como tejedores. Saberes imperfectos, llenos de contradicciones, voluntariosos las más de las veces, despistados en ocasiones y bastante tercos en general. Saberes que llegan a nuestras manos cuando sus dedos todavía no son lo suficientemente ágiles para manejarlos, saberes de antaño que digerimos con dificultad porque necesitan tiempo para ser contados, mostrados y practicados. Saberes parsimoniosos que no saben de nuestra prisa.

Pues bien, eso es, precisamente lo que tienen de hermoso: su despacioso andar de boca en boca, de cucharón en cucharón, de guiso en guiso. Su arrastrarse entre los surcos de la huerta, su tambalearse en las cuerdas de una guitarra, su avanzar de puntillas por el filo mellado de un navaja, su tropezar con el rastro del lápiz. Y por eso, porque caminan lento, hunden sus raíces en la tierra y fijan su mirada en las estrellas. Con esa parsimonia suya barruntan la lluvia en el semblante de la luna y en el tacto de las piedras, la alegría en el batir de unas alas y la pena en el de las campanas.

Sin embargo, la verdadera causa de su hermosura no es otra cosa que la memoria de su propio saber, ésa que ha de alumbrarnos mañana.

"La memoria es el mapa del futuro", escribía Antonio Orihuela en Comiendo tierra

La memoria es el mapa del futuro, os digo,
porque no venimos de un dios unitrino,
ni de una masa que se acelera uniformemente,
ni de una ecuación con dos incógnitas,
ni de un soneto,
ni de una reina que se lavaba poco.
La memoria es el mapa del futuro, os digo,
porque venimos del trabajo,
del apoyo mutuo,
de la solidaridad,
de la hermandad
y del amor, os digo
que sólo recordando lo esencial
será posible trazar
el mapa del futuro.