11.12.12

La realidad, inspiración y mentora de nuestros gobernantes

La realidad, inspiración y mentora de nuestros gobernantes

Por Sara Plaza

Cuenta el presidente del Gobierno español que es ella la que le obliga a tomar las decisiones que toma, la misma que le impide cumplir su programa electoral. Cuenta el monarca del reino de España que es la realidad la que no le deja dormir, la que desde fuera se ve mejor y desde dentro da ganas de llorar.

¿Sabrán el actual presidente del gobierno y el jefe de Estado del Reino de España quién fue Paulo Freire? ¿Habrán leído alguno de sus libros? ¿Conocerán su trabajo? ¿Lo que denunciaba? ¿Lo que defendía? ¿Por lo que luchaba? Tengo mis dudas. En parte, porque cuando yo estudié Magisterio ni uno solo de mis profesores mencionó el nombre del educador brasileño, lo que me lleva a pensar que sus enseñanzas figurarían aún menos en los planes de estudio de otras facultades. Pero sobre todo por esa insistencia enfermiza de nuestros gobernantes en echarle la culpa a la realidad de las medidas que sancionan.

Un empeño que les lleva a intentar convencernos de que ahí fuera hay una realidad independiente y soberana, perversa y caprichosa, que les ha impedido acabar con los desahucios y forzado a priorizar el pago de la deuda. Y que por eso mismo acaban de aprobar unos presupuestos en los que 1 de cada 4 euros irá destinado a pagar los intereses de la misma (la cual procede, en gran medida, de créditos contraídos para sanear la situación bancaria española).

Una realidad que les ha obligado a imponer multas de 500 euros por manifestarse pacíficamente en la capital, y a indultar recientemente a un ex alto cargo de la Generalitat, a un empresario y a cuatro mossos, condenados los dos primeros por fraude y malversación de fondos, y por tortura (se dice pronto) los otros.

Una realidad que les fuerza a vulnerar el derecho a la tutela judicial efectiva y a defender "absolutamente" la actuación policial y las cargas contra los manifestantes.

Una realidad que les exige promover una amnistía fiscal, y declararse impotentes para luchar contra el fraude fiscal, al tiempo que no les deja más opción que encarcelar al denunciante de 3.000 evasores.

Una realidad que les presiona para que sufraguen estudios con la firma de supuestos "expertos" en los que quede "demostrado" (aunque sea falso) que los servicios públicos y el sistema público de pensiones son insostenibles, a la vez que siembran de obstáculos el acceso a la universidad pública.

Una realidad que les reclama defender y proteger los privilegios de los "patriotas" del IBEX que utilizan paraísos fiscales para no pagar impuestos en España, y les demanda ceder la gestión del agua y de los hospitales a manos privadas.

¿A quién pretenden engañar?

La realidad no es así o asá, sino que está como está, fundamentalmente por haberse puesto en práctica esas y otras políticas de similar calado. Y está como está porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve a determinados intereses, que desde luego no son los de la mayoría de los ciudadanos.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para seguir trasvasando dinero público a la banca.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para bajar los salarios, aumentar la edad de jubilación, empeorar las condiciones de trabajo y facilitar el despido.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para que los torturadores, especuladores, los corruptos y los evasores sienten cátedra.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para acuñar nuevos términos como flexiseguridad, apartheid sanitario o copago/repago en justicia y sanidad.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para cerrar centros de salud, colegios y bibliotecas.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para que miles de jóvenes hagan la maleta y otros tantos no puedan matricularse en la universidad.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para incluir como delito de atentado contra la autoridad la resistencia pasiva e introducir la cadena perpetua revisable.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para que crezcan las desigualdades sociales y aumente la pobreza.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para meternos el miedo en el cuerpo, para impedir que salgamos a la calle, que desobedezcamos, que denunciemos, que nos organicemos.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para instalar un estado de excepción y suspender muchas libertades.

Porque estando así, y no de otra manera, es como mejor sirve para convertir a los sujetos de derecho en objetos de sospecha.

Así es que, por favor, ahórrennos tanta desfachatez cada vez que mienten sobre la realidad o la manipulan a su antojo. Ahórrennos tanta desvergüenza cada vez que se permiten decirnos lo que nos conviene y lo que no, o mejor dicho, que lo que les conviene a ustedes es lo mejor para todos. Ahórrennos tanta soberbia y tanta ignorancia cada vez que abren la boca. Y por favor, tengan a bien dejar de escribir sus memorias cuando cesen en el cargo, que ya tenemos suficiente información de sus dichos y desdichos en las hemerotecas.