19.6.12

Jugándosela una vez más

Jugándosela de nuevo

Por Sara Plaza

Asturias verde de montes / y negra de minerales (...) firme sobre roca firme, / herida viva de su carne (1)

La historia de las numerosas huelgas que en estos últimos cien años han tenido lugar en las cuencas mineras asturianas y leonesas no puede contarse en un puñado de párrafos. Por eso, porque no puede resumirse, para tratar de entenderla tenemos a nuestro alcance libros de historia, ensayos, literatura, poesía, documentales, numerosos artículos, reportajes fotográficos (p.ej. notas 3, 4, 5, 6, 7, 8). Hay que ir a buscarlos, hay que encontrar tiempo para su lectura, su escucha o su visionado. Unos pocos podrán recordar, los más todavía tenemos que aprender muchas cosas porque en este país, lo de la memoria histórica es otra de las asignaturas que nos quedan pendientes. Por eso no les recomiendo que acudan a los libros de texto. Los mineros y sus familias, sus sufrimientos, su solidaridad, su resistencia, su autoorganización, su compromiso con la lucha obrera, no tienen cabida en ellos.

¿Quién derribará ese árbol / de Asturias, ya sin ramaje, / desnudo, seco, clavado / con su raíz entrañable / que corre por toda España / crispándonos de coraje? (2)

Hace medio siglo, "en medio de un estado de excepción expresamente decretado para atajar las huelgas y cuando han comenzado las deportaciones de mineros que están siendo concentrados en Valladolid, la resistencia no cede, para desconcierto de los responsables policiales (...) En estas condiciones, el conflicto que se extiende de forma aparentemente espontánea acaba por recibir la denominación de «huelga del silencio» (...) Los esfuerzos policiales por identificar a los responsables e instigadores de la huelga chocan con el predominio de las formas colectivas de extenderla. Los liderazgos que indudablemente existen se apoyan en valores compartidos por la gran mayoría y recurren para transmitir la voluntad de sostener la huelga a códigos conocidos por todos, lo que les permite diluirse en la masa y minimizar los riesgos de un excesivo protagonismo individual. Basta un gesto, un comentario, para provocar el efecto deseado dentro de un clima ya caldeado por las noticias que sotto voce dan cuenta de lo que está sucediendo en otros pozos, en la cuenca vecina o en las comisarías y por las informaciones que llegan a través de las ondas radiofónicas, principalmente las emisiones de Radio España Independiente –la omnipresente Pirenaica- pero también Radio París, la BBC y otras de onda corta con programas en castellano (...) La eficacia de la propaganda, a pesar de la precariedad de medios y las enormes dificultades para su difusión (incluso las emisiones radiofónicas están sometidas a interferencias y exigen de los oyentes todo tipo de cautelas para evitar ser detectados por confidentes o vecinos indiscretos), revela, más allá del descontento que origina la protesta, la solidez de los vínculos de solidaridad de clase y la persistencia de los códigos propios de la cultura obrera forjada en el primer tercio de siglo. Únicamente sobre ese sustrato puede explicarse el contagio de la huelga, su persistencia y la ineficacia de las medidas represivas. La propaganda, ya fuera radiada o escrita, surtía efecto porque encontraba un medio propicio en las barriadas obreras y, en general, entre la población de unas cuencas mineras con un fuerte sentimiento comunitario y arraigadas tradiciones de lucha. (...) En buena medida, la huelga, que no ha sido convocada ni prevista por ninguna de las organizaciones que la alientan una vez desatada, se extiende por contagio. A partir de un nimio incidente en un pozo, una cadena de solidaridades primero en el marco de la empresa, luego de la cuenca y finalmente de toda la minería y gran parte de la industria en Asturias y en muchas otras zonas de España da cuenta no sólo del profundo malestar existente sino también de la persistencia de vínculos subjetivos que responden a una cultura obrera que la dictadura no ha podido erradicar. (...) Para la mayoría de los mineros, ver cómo han regado de maíz los accesos al pozo o afrontar los insultos de un piquete de mujeres representa una vergüenza, una línea que no están dispuestos a cruzar y que a menudo proporciona el impulso definitivo para dejar de trabajar. (...) La fuerza extraordinaria que tienen estos códigos obreros de solidaridad de clase acentúan el carácter pacífico de la huelga (...) En 1962 y en los años sucesivos se observa en los huelguistas un prudente cálculo de los riesgos. Las huelgas mineras se convierten, a partir de estos años, en un hecho habitual, pero apenas se registran incidentes violentos. El acto subversivo más notable es una manifestación que desemboca en el "asalto" –sin víctimas- a la comisaría de Mieres en marzo de 1965, que corre a cargo de una multitud desarmada que reclama la puesta en libertad de unos detenidos. Y, llegada la democracia, cuando los piquetes y las barricadas vuelvan a poblar las cuencas en los momentos de mayor tensión, dando lugar a choques con la policía, puede afirmarse, no obstante, que se trata de una violencia dosificada y controlada que, por otra parte, no se diferencia sustancialmente de la que está siendo empleada por otros sectores obreros como los vecinos trabajadores del sector naval gijonés". (3)

Pese a algunos puntos en común y ciertos vínculos entre ellas, las huelgas que se han sucedido en las cuencas mineras no son equiparables unas a otras, y los distintos protagonistas han ido adaptando sus formas de acción y movilización a los contextos políticos y a las circunstancias en que éstas se producían. Es necesario conocer los segundos para comprender los motivos de las primeras.

A mediados de junio de 2012 no se ha decretado (todavía) un estado de excepción pero a él nos han llevado la proposición, aprobación y entrada en vigor de "leyes" excepcionales (9) que permiten llevar a cabo reformas y contrarreformas injustas, regresivas e ineficaces (para el fin que dicen perseguir pero una verdadera bendición para la patronal, los bancos y las aseguradoras), desmantelar servicios públicos, precarizar, empobrecer y condenar a la mayoría, reprimir y acallar las críticas, blindar a banqueros, jueces mentirosos y empresarios, desahuciar familias, indultar a corruptos y estafadores, evitar la investigación de sus delitos e incluso premiarles, rescatar a los bancos, abaratar y flexibilizar el despido, congelar las pensiones, rebajar los salarios, dinamitar los derechos laborales, desconocer cómo se conquistaron...

En general, la escuela de la transición inmódelica enseñó a los nietos de quienes participaron en aquella huelga silenciosa (y a los del resto de la clase obrera) que las libertades y la democracia de este país las trajo el rey Juan Carlos y Suárez. Afortunadamente, ha habido abuelos y abuelas que nos han sacado a algunos del error, que pidieron a sus nietos que les dijeran a los profesores que se releyeran la historia y que les explicaron que no, que "para conseguir las libertades y la democracia en este país sufrimos muchos mucho y quedaron muchos en el camino". (4)

Hay una luz en Asturias que ilumina España entera, es que allí se ha levantado toda la cuenca minera (10)

(1 y 2) Versos del poema "Asturias", del escritor salmantino Pedro Garfias.
(3) "De la dinamita a la huelga del silencio. Los mineros asturianos entre la revolución proletaria y la resistencia antifranquista (1934-1962)", por el historiador y profesor de la Universidad de Oviedo Rubén Vega García.
(4) Fundación Juan Muñiz Zapico. Huelgas de 1962 en Asturias.
Hay una luz en Asturias. Testigos de las hueglas de 1962 (documental).
Homenaje a las mujeres de la huelga del 62 (libro homónimo y cortometraje A golpe de tacón).
(5) "Las huelgas ya no son lo que eran", prólogo de Manuel Vázquez Montalbán a la primera edición del libro "Las huelgas de 1962 en Asturias", coordinado por Rubén Vega García y recientemente reeditado.
(6) Se radicaliza la lucha obrera en todo el país (artículo). La cuenca asturiana se paraliza y los mineros preparan más movilizaciones (artículo).
(7) Cuando el escritor se queda fuera (artículo).
(8) Reportaje fotográfico "Resistencia minera", por Javier Bauluz. Huelga general en Asturias, censura en los medios (fotos, videos, audios). "La lucha que temen", por Pablo Hasél (video musical)
(9) Véase la esclarecedora intervención de Manuel Monereo en el programa de La Tuerka CMI titulado Y llegaron los hombres de negro (min.28-32): "[Q]ue se acepte [un diktat] de órganos no representativos, que no tienen jurisdicción en la política española desde ningún punto de vista, eso significa, pura y simplemente que los poderes fácticos son los que están dirigiendo la vida de este país. Lo voy a decir de otra manera, lo que la crisis pone de manifiesto es algo terrible, que es que estamos ante un estado de excepción. Y los estados de excepción se demuestran por dos cosas fundamentalmente: una es, se suspende el Derecho, y dos, los poderes fácticos mandan. El Derecho está suspendido en este país, la Constitución española del 78 ya no está vigente, es una simple constitución semántica, no dirige la vida del país. Y, a su vez, los poderes fácticos, especialmente la banca española, son los que están mandando. Y eso yo creo que significa algo muy serio. No es que sea solo una cuestión de los banqueros y de su terrible voracidad, no, son los banqueros, una clase política supeditada a los banqueros y unos medios de comunicación parte del entramado de poder los que están dando un golpe sistemático contra los trabajadores. Lo que se está desmontando es la Constitución del 78, lo que se está desmontando es el estado social y el gran pretexto y el gran cerebro organizador de eso se llama la Unión Europea".
(10) Escrito por Rafael Alberti.
(11) Blog de Antón Saavedra.

Imagen. (11)