14.5.12

Un mundo sin alma

Un mundo sin alma

Por Sara Plaza

En realidad, lo que denunciara hace años el experto en biodiversidad agrícola y activista contra el hambre José Esquinas, sumándose a la acusación de otros muchos, es que es el mercado el que carece de alma. Sin embargo, en la medida en que este se ha ido instaurando en cada ámbito de nuestra vida, podemos afirmar que todos nos hemos vuelto un poco más o menos desalmados.

Me gustaría compartir aquí algunas reflexiones del que fuera Secretario de Subcomité de la FAO sobre Ética en la Alimentación y la Agricultura, y actual director de la cátedra contra la pobreza de la Universidad de Córdoba (España), extractadas de un video de Attac tv. Explica José Esquinas:

Si nos centramos en el tema de la diversidad biológica agrícola hay una infrautilización de este recurso natural. A lo largo de la historia de la Humanidad el ser humano ha utilizado para satisfacer sus necesidades básicas entre 8.000 y 10.000 mil especies distintas. Hoy 12 especies contribuyen con un 75% a la alimentación calórica humana, y solo 4 especies vegetales, trigo, arroz, maíz y patata, y 5 especies animales contribuyen con más del 60% a esa alimentación calórica. Estamos infrautilizando los otros cultivos... hemos perdido, en el siglo XX, más del 90% de la diversidad biológica de las razas y de las variedades tradicionales de los agricultores que se habían acumulado a lo largo de 10.000 años de agricultura. Esa pérdida dramática de la diversidad biológica agrícola ha sido en gran parte consecuencia de su sustitución por variedades más productivas en determinadas condiciones, a veces artificiales, y con determinados insumos, como pueden ser fertilizantes, insecticidas y pesticidas... En el caso de EEUU el 93% de las variedades de frutas y verduras descritas a principios del siglo XX se han perdido para siempre. En España yo colecté, en los años 1970-74, unas 380 variedades distintas de melón; hoy no se encuentran más de diez o doce variedades en el mercado nacional... En el caso de la India, a principios del siglo XX había descritas más de treinta mil variedades de arroz; hoy se cultivan doce en el 75% del territorio nacional... Al perder esa diversidad estamos perdiendo la capacidad necesaria para adaptarnos a condiciones impredecibles del futuro, fundamentalmente en un periodo de cambios climáticos. Yo solamente puedo seleccionar lo que necesito en la diversidad, en la uniformidad no hay selección posible, por eso se hace totalmente imprescindible el conservar antes de que se pierda.

Hay otro elemento añadido, más político, en el tema de la diversidad biológica agrícola que es la interdependencia entre los países. No existe ningún país del mundo que sea autosuficiente. La interdependencia media es de un 70%, y en el caso de España depende en más de un 80% de genes procedentes de otros países. En otras palabras, cuando hay un problema en la agricultura española, en nuestros cultivos, y tenemos que resolver una resistencia a una enfermedad, o al frío o al calor, tenemos que buscar la resistencia, en el 80% de los casos, fuera de España. En el caso de EEUU es superior al 90%. Porque aquí además se da una circunstancia muy curiosa: si bien todos los países son interdependientes no lo son en la misma medida. Los llamados países ricos, porque lo son en dinero, y a veces en tecnología, son los países más pobres desde el punto de vista de esa materia prima a la que se aplica la tecnología para producir alimentos, los recursos genéticos. En la inmensa mayoría de los casos, son los llamados países pobres los que tienen ese gran pozo de diversidad que soluciona los problemas a todos los países del mundo.

Eso es lo que ha llevado a que la cooperación internacional en esta materia no sea una opción sino una necesidad ineludible, y eso ha hecho que en Naciones Unidas, que se toma el tema por primera vez entre mediados y finales de los años setenta, se haya negociado a lo largo de estos treinta años un acuerdo vinculante, el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura...

El número de personas que mueren cada día como consecuencia del hambre y la malnutrición son 40.000, y ese mismo día estamos usando en armamento 4.000 millones de dólares. En mi opinión es una vergüenza y es la mayor pandemia de la Humanidad. Por otra parte se dan una serie de contradicciones que no tienen mucho sentido. A partir del año 2005, el número de personas obesas y con sobrepeso supera al número de hambrientos. Y sobre todo, y la contradicción más fuerte, es que el hambre en el mundo no es cuestión de falta de alimentos. Según datos de la FAO, existen alimentos suficientes para alimentar al 70% más de la Humanidad hoy. Los alimentos están en el mercado internacional pero no llegan ni a la boca ni a la mesa de los que tienen hambre. Por eso el tema no es tanto producir muchos alimentos, sino producirlos localmente... Y por otra parte, si estamos hablando de acceso a los alimentos, es un problema de voluntad política. Y si existe la voluntad se puede conseguir terminar con el hambre en el mundo... Quizás, la gran tragedia del hambre es que no es contagiosa. Es triste, pero es posible que ésta sea una de las razones... Lo que sí es, es tremendamente peligrosa. La crisis alimentaria del 2008 llevó a revueltas callejeras en más de 70 países, y en muchos de ellos cayó el Gobierno. El repunte de crisis alimentaria y el incremento de los precios en el mercado internacional en el 2011 ha sido la causa inmediata de la Revolución o la Primavera Árabe, y bienvenida sea desde otros puntos de vista... De hecho yo creo que sin seguridad alimentaria y, sobre todo, sin soberanía alimentaría, sin la capacidad de cada país o cada comunidad de producir sus propios alimentos es muy difícil de alcanzar nunca la Seguridad mundial y la Paz en el mundo.

Yo creo que una causa del problema es que se está tratando de dar soluciones técnicas a un problema que va mucho más allá y, sobre todo, no se le ha dado la prioridad necesaria a nivel político, ligándolo al tema de la Defensa y de la Seguridad mundial. No se han invertido las cantidades necesarias desde ese punto de vista y no se han invertido en el lugar correcto... La FAO es la organización de Naciones Unidas cuyo objetivo principal es terminar con el hambre en el mundo... Su presupuesto regular, ordinario, de dos años es el equivalente a lo que dos países desarrollados utilizan en comida de perros y gatos en una semana... y el de diez años es el equivalente a lo que el mundo gasta en armamento en un solo día.

Lo peor que podemos hacer, estoy hablando tanto en el tema de la conservación de los recursos naturales como en el tema de luchar contra el hambre en el mundo, es decir que no podemos hacer nada... Como consumidores tenemos la capacidad de influir en los mercados: tenemos que transformar nuestros carros de la compra en un carro de combate.