1.5.12

La vacuna de la historia

La vacuna de la historia

Por Sara Plaza

Fue Eduardo Galeano quien dijo que "[s]i un libro se puede leer impunemente, no vale la pena tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas…".

En el último disco de León Gieco, El desembarco, puede escucharse un tema titulado Las canciones, que también nos advierte sobre la buena o mala salud de éstas: "Pobre la canción que llega tarde / Que aparece cuando todo pasó. [...] Mucho más osada es la canción que te acompaña / De dos caminos te hace uno solo / Brota de la nada y te señala / Que el lugar del alma está nuboso".

¿Y qué pasa con la historia? ¿Sigue viva? ¿Le sentimos la respiración si nos la ponemos al oído? ¿Se nos contagia su osadía?

Poco, muy poco.

No es que ella llegue tarde, más bien somos nosotros quienes nos rezagamos. Se la ha rescrito tantas veces que sus páginas están emborronadas. Hay tachones, notaciones en los márgenes, correcciones, más tachones, subrayados, palabras encerradas en un círculo, frases raspadas, renglones torcidos, párrafos enteros desaparecidos.

Pocas veces escuchada, a menudo prohibida, las más amenazada, silenciada, tergiversada...

...Si conociéramos la historia, entonces sabríamos cuántas veces el miedo ha sido utilizado para que la gente actuase en contra de sus propios intereses, para ponerla nerviosa, para conseguir que haga cosas horribles a otra gente precisamente porque se los ha asustado... un miedo y una histeria que se han empleado para controlar a la población y meterla en una guerra detrás de otra...

...Al final, aquellos que tienen el poder saben que su poder descansa en el consentimiento de la gente, y cuando la gente retira ese consentimiento ellos pierden su poder. Es importantísimo que esto lo entienda la gente corriente: cuando pareces paralizado, si te sientes paralizado ellos tienen todo el poderío militar y la riqueza de su lado, pero el hecho es que su poder se apoya sobre tu obediencia. Cuando comienzas a desobedecer entonces pierden su poder.

Cuando los trabajadores desobedecen, cuando los trabajadores van a la huelga, las corporaciones pierden su poder; cuando los consumidores desobedecen, cuando los consumidores boicotean determinadas mercancías, la gente que produce esas mercancías pierde su poder; cuando los soldados deciden no servir más en una guerra eso crea agitación en los estamentos militares y el gobierno no puede seguir adelante con la guerra...

...Un poco de historia sobre el uso del miedo y la histeria,... sería muy útil para alertar a la gente de lo que está ocurriendo hoy...


El historiador y activista norteamericano Howard Zinn, no dejó de insistir en ello a lo largo de su carrera docente.

Queda claro que no podemos leer impunemente la historia porque forma parte de nuestro presente, y nos está señalando un panorama con pocas luces y muchas sombras, que cada día que pasa se nubla más y más. Y desde luego no podemos leer impunemente la historia si pretendemos involucrarnos en ella y cambiar su curso. Tenemos que leer la historia y aprender de ella para dejar de llegar siempre tarde. Tenemos que interrogarla y ponérnosla al oído para que nos inmunice contra el miedo y la histeria que siguen inoculándonos quienes ostentan el poder.

Y en cuanto a las Historias que nos han contado no olvidemos que, como las canciones, las hay "centenarias, himnos de una patria, para niño y dictador".