20.2.12

Orba. Un idioma universal español

Orba

Por Edgardo Civallero

Uno de los proyectos más perseguidos (y que menos éxitos ha cosechado en la práctica) ha sido la construcción de un lenguaje internacional o universal: un idioma que sirviese para superar las barreras lingüísticas y facilitar la comunicación entre todos los seres humanos.

De forma natural se fueron creando, en distintas partes del mundo, hablas que servían a tal efecto. Pero se trataba de "lenguas mixtas" o "pidgins" con un empleo exclusivamente regional. Por mencionar algunas, en América existieron el chinook (una mezcla de un buen número de idiomas de la Columbia británica), el souriquois (hablado por colonos vascos e indígenas micmacs y montagnais en Canadá oriental) y las "linguas gerais" de Brasil (mezcla de portugués e idiomas tupí-guaraníes).

Las propuestas más generales —aquellas no destinadas a un uso regional, sino a uno "mundial"— se denominaron "idiomas auxiliares internacionales", y algunas alcanzaron cierto grado de difusión y reconocimiento. Destacan el esperanto de Zamenhof (1887), el volapük de Schleyer (1880), el ido (1907), el latino sine flexione de Peano (1903), el occidental de De Wahl (1922), o la interlingua de Gode (1951).

Dentro del universo de esta particular categoría de códigos lingüísticos, pueden señalarse algunos que fueron "inventados" en España. Cabe recordar, por ejemplo, el "lenguaje algebraico" de Julio Rey Pastor, la "Lengua Católica" de Alberto Liptay, la "Lengua universal" de Sotos Ochando, la "Ideografía" musical de Mas, la "escritura carolina" y la "Lengua Aloisia" de Traggia.

Uno de los menos conocidos de este conjunto fue el "Orba" de José Guardiola.

Publicado en París, en la Librería Española de Garnier Hermanos, en 1893, el trabajo en el que Guardiola exponía su propuesta se tituló "Kosmal idioma. Gramátika uti nove prata kiamso Orba" (Idioma universal. Gramática de una nueva lengua llamada Orba).

En el prefacio, el autor explica:

Este nuevo idioma no pretende suprimir ni sustituir a ningún otro.

Cada nación seguirá cultivando su lengua propia o estudiando la de las demás, si tal es su deseo o su interés.

Este es un nuevo modo de hablar inventado para llenar una necesidad general, sobre todo para los que viajen por distintos países y que no han tenido ocasión o tiempo de aprender tan variados y difíciles idiomas.

El libro apareció sólo seis años después de "Lingvo internacia: Antaŭparolo kaj plena lernolibro" (Lengua internacional: Prefacio y libro de texto completo) de Zamenhof, el cual sería la presentación en sociedad del esperanto. Al respecto, Guardiola confiesa, en su prefacio:

Varios se han ocupado, antes que nosotros, en este asunto. Confesamos que no hemos estudiado sus sistemas.

La idea de un idioma general nos vino, hace años, en América, viajando por entre poblaciones de indígenas cuya lengua no entendíamos entonces, pero que la necesidad y la afición a esa clase de estudios nos indujeron a estudiar más tarde. ¡Se siente uno tan pequeño, tan débil y casi se puede decir tan ridículo cuando no comprendemos lo que se nos dice!

El alfabeto del Orba se compone de veintiuna letras tomadas del alfabeto latino, cuya pronunciación difiere poco de la del español: las diferencias más notables son que la "h" suena como la "ch" española y la "x" lo hace como su par catalana o francesa.

Tiene unas reglas de acentuación algo complejas (en comparación con el esperanto, en el cual todas las palabras son graves), tres géneros, un plural que se forma agregando una "s", una serie de sufijos derivativos (que transforman, p.e., un sustantivo-base en un adjetivo, un adverbio o un verbo), una serie de preposiciones, un sólo artículo determinado (i/is) y uno indeterminado (u/us), una serie bastante compleja de pronombres personales basados en los castellanos, números (u, du, tré, kat, hin, sei, set, ot, nou, sen), y un modelo de conjugación verbal general que es bastante complicado (de nuevo, en comparación con el esperanto) debido a su similitud con el del castellano. La formación del vocabulario (mínimo) fue, en líneas generales, totalmente arbitraria: según Guardiola, lo construyó uniendo letras a su parecer y dándoles un significado (aunque en muchos vocablos se notan raíces latinas).

He aquí, tomada de los ejemplos que presenta el libro, una muestra del Orba:

U donio uti nim dom
[Un señor de una casa grande]

Kialsti pratbia li inta?
[¿De cuáles me habla usted?]

Iki volbi vense, pratti
[El que quiera venir, que hable]

Distia lol dinta patre
[Dígaselo usted a mi padre]

Din bratas vidfis lul hi binbal
[Mis hermanas lo vieron a usted en el paseo]

Bo dim, bo dima, bo nin
[Buenos días, buenas tardes, buenas noches]

Keti pratdias uls?
[¿De qué hablaban ustedes?]

Esulso-María utisel hi del dom
[Asombrada María de hallarse en su casa]

Aló! Divolka! Stiltie!
[¡Hola! ¡Ojalá! ¡Silencio!]

En las palabras finales, el autor declara que concibió y ejecutó el idioma "en el espacio de tres o cuatro meses". También expresó sus dudas sobre su idea al afirmar: "Por nuestra parte, hemos emprendido este trabajo con cierto temor y recelo, pensando que esta clase de estudios en algo se parecen a la recherche de la piedra filosofal o de la cuadratura del círculo; pero como lo hemos hecho únicamente como pasatiempo, nada perderemos ni perderán mucho los que tenga la humorada de leernos".

"Kosmal idioma. Gramátika uti nove prata kiamso Orba" es una pequeña joyita de un centenar de páginas, bastante difícil de conseguir en la actualidad. Es la herencia legada por un autor del cual se sabe casi nada excepto su interés por hallar una forma de comunicación fluida entre personas. Su proyecto (caído en el olvido y nunca rescatado) se perpetúa hoy en muchísimas otras propuestas, que buscan consenso en la red de redes: tal es el caso del Indoeuropeo moderno (también nacido en España en 2006) y el Sambahsa-Mundialect (Olivier Simon, 2007)

Artículo. "Proyectos de lengua universal ideados por españoles", por Julián Velarde Lombraña. En Taula, Quaderns de Pensament, 7-8 (1987), pp. 7-78.

Imagen.