14.2.12

No miente quien quiere sino quien puede

No miente quien quiere sino quien puede

Por Sara Plaza

Por eso, porque puede, quien miente lo hace sin vergüenza, sin sonrojo y sin pudor.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace ante las cámaras y los micrófonos.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace con descaro y sobre seguro.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace convencido.
Por eso, porque puede, quien miente lo hace siempre.

Por eso, porque puede.

Por eso y porque el resto no terminamos de creernos que se pueda.
Que se pueda mentir con tanta desfachatez.
Que se pueda mentir a voces.
Que se pueda mentir impunemente.
Que se pueda mentir sin dudar.
Que se pueda vivir mintiendo.

Y sin embargo sobran los ejemplos: los hay banqueros, empresarios, reyes, ministros, presidentes, consejeros, asesores, tecnócratas, gestores, economistas, jueces, académicos... Mentes preclaras cuya tarea fundamental es oscurecer nuestro entendimiento. Mentes fabulosas cuya misión principal es dinamitar nuestra capacidad de pensar. Mentes privilegiadas cuyo objetivo irrenunciable es reprimir nuestra indignación.

Ahí están sus leyes antiterroristas y sus sentencias de muerte. Ahí están sus tratados de libre comercio, sus doctrinas del shock y sus declaraciones de guerra. Ahí están sus misiones humanitarias y sus políticas de inmigración. Ahí están el incumplimiento de sus propias disposiciones, la desautorización de sus propias recomendaciones, la inoperancia de sus propias directrices, la violación de sus propias normativas y la anulación de sus propios convenios. Ahí están sus ríos de tinta anegando hemerotecas y arrastrando discursos falaces. Ahí están sus ladridos ensordecedores saturando y distrayendo nuestra atención. Ahí están sus cortinas de humo desviándola y precipitándonos hacia el abismo.

Ahí están, transmitiendo confianza a los mercados y sembrando miseria en el mundo.
Ahí están, rescatando bancos y desahuciando familias.
Ahí están, subsidiando multinacionales y recortando pensiones.
Ahí están, construyendo prisiones y desalojando las plazas.
Ahí están, levantando muros y tumbando derechos.
Ahí están, flexibilizando tu despido y blindando su contrato.
Ahí están, reformando constituciones y perpetuando injusticias.
Ahí están, sabiendo que mienten y haciéndolo sin pestañear.

Y aquí estamos, intentando abrir los ojos.