11.10.11

Para Pablo Hasél


Por Edgardo Civallero

El pasado 4 de octubre fue detenido en Lleida (Cataluña, España) el rapero Pablo Hasél, de 22 años, bajo la acusación de "presunta apología del terrorismo". La Policía Nacional fue a buscar a Hasél por orden directa de la Audiencia Nacional, que consideró que una de las letras de sus canciones (concretamente, "Democracia, su puta madre", ver arriba) ensalzaba a un miembro de los Grapo: Manuel Pérez Martínez, el llamado "camarada Arenas".

Un día después, el rapero era puesto en libertad provisional, lo cual implica que deberá presentarse cada 15 días en un juzgado de su localidad. El magistrado mantuvo la imputación por "enaltecimiento del terrorismo" y "descrédito y humillación de las víctimas". Al parecer, la acusación inicial se había ampliado al analizar los contenidos de varios videos del cantante colgados en YouTube (ver abajo).

Tras ser liberado, el propio Hasél daba cuenta de lo ocurrido en un comunicado oficial publicado en Rebelión.org. De sus palabras, rescato las siguientes, que creo que expresan la opinión de muchos.

Pueden pintarme como un diablo, que la gente no es tonta y quienes me conocen saben como soy: no soy yo quien apoya bombardeos a hospitales y colegios, no soy yo quien impide referéndums democráticos, no soy yo quien tiene cochazos de lujo y mansiones a costa de la explotación y de la miseria ajena, no soy yo quien mira hacia otro lado ante la injusticia, no soy yo quien quiere acabar con los servicios públicos, no soy yo quien abre brechas [heridas] a gente sentada pacíficamente, no soy yo quien usa las armas para perpetuar las abismales desigualdades sociales, no soy yo quien no respeta las libertades de la mujer, no soy yo quien recibe dinero del Estado para esconder a pedófilos y expandir la homofobia, no soy yo quien quiere financiar misiles para que niños no puedan tener una infancia, no soy yo quien quiere un sistema esclavista, no soy yo quien tiene canales de TV y periódicos para bendecir al fascismo, no soy yo quien permanece impasible ante una historia que en demasiadas cosas parece anquilosada en la edad media, no soy yo quien inventa armas de destrucción masiva para masacrar pueblos, no soy yo quien impide una sociedad donde el ser humano sea muchísimo más que una cifra al servicio de una minoría elitista, no soy yo quien cierra los ojos y no lucha por el futuro de la humanidad y del planeta al fin y al cabo cuyos "amos" arrasan sin contemplaciones por unos trillones más, no soy yo quien se nutre del racismo para ganar votos...¿sigo? Seguramente me acusarán de hacer demagogia pero es lo único que saben decir cuando andan faltos de argumentos ante la insultante evidencia. No soy yo quien detiene a alguien que aprieta fuerte el bolígrafo cansado de que importe más si la duquesa de Alba se casa que arreglar de una maldita vez un mundo que citando al gran Galeano "está harto de estar patas arriba".

Las líneas anteriores son un esquema claro y conciso de la actual situación política y social en buena parte de España. Creo que las explicaciones sobran: a los que quieran saber más sobre lo que ocurre aquí ahora mismo les bastará consultar los periódicos españoles de todos (reitero: todos) los signos políticos o ideológicos, leerlos con una mirada crítica, comparar los discursos y sacar conclusiones.

En la actualidad, en este país es posible ver canales de televisión (por ejemplo, Intereconomía, Telemadrid o Canal Nou) manejados por las corrientes de derecha (a pesar de que los dos últimos estén pagados con dinero público), llenos de supuestas "tertulias políticas" o "de opinión" en las cuales no se hace más que desacreditar e insultar abiertamente a los supuestos adversarios políticos e ideológicos, y a todos aquellos que difieran de las perspectivas de los tertulianos. En reiteradas ocasiones, tales cadenas de televisión han deformando a propósito lo que sus servicios informativos suministraban a su audiencia para que se ajustase a sus intereses propios. Los canales que presentan otros abordajes ideológicos o políticos, otras visiones diferentes al mainstream actual, son escasos o nulos, y solo algunos programas de televisión muy puntuales se permiten la libertad de analizar la actual situación política. Un ejemplo de difusión masiva es "El Intermedio" de La Sexta, aunque este lo haga disfrazando sus críticas bajo la forma de "humor fácil". Otro ejemplo, mucho más sólido pero menos difundido o conocido, es La Tuerka CMI (Tele K Vallecas, Madrid), "tertulia política Con Mano Izquierda", la cual cuenta con una sección dedicada al rap político, y que comenzó su emisión del miércoles 5 de octubre con la siguiente declaración: "Libertad de expresión / No a la criminalización de las ideas / Absolución Pablo Hasél", y la terminó con un video del rapero. (ver programa "El sistema electoral español", con el video de Hasél en el minuto 61:07).

Esos "profesionales de la información y de la opinión" de los canales de la derecha española (heredera directa de la dictadura franquista en todos sus aspectos) no son perseguidos ni detenidos por orden de la Audiencia Nacional (un tribunal especial, heredero del Tribunal de Orden Público franquista). Es más, sí se admite la querella de un grupo ultraderechista contra el juez Baltasar Garzón por investigar los crímenes del franquismo y se sienta a este en el banquillo, aunque tal asociación falangista pudiera considerarse, desde un punto de vista objetivo, como un grupo que hace apología del terrorismo de estado, pues son (otra vez) herederos directos de un régimen que todavía tiene miles de asesinados enterrados en cunetas y planificó el robo sistemático de bebés.

Tampoco son detenidos los que escriben en las columnas de los principales medios de comunicación (impresos o digitales) afines a la derecha española, por mucho veneno, amenazas e insultos directos que viertan en sus líneas (un resumen de tales contenidos puede leerse en la columna diaria de Javier Vizcaíno en el diario Público, titulada "La trama mediática"). Ni se detiene a los personajes públicos (a veces altos cargos políticos) que publican (en Twitter, en Facebook, en sus blogs) comentarios que incitan a la homofobia, a la xenofobia, al maltrato...

No se detiene a los políticos que provocan e incitan al odio y a la violencia, no se juzga a las autoridades que están llevando el país a la ruina, ni a los banqueros que ganan millones a costa de los desahucios, el desempleo y la reducción de derechos fundamentales de la población. Todo eso es tenido por "acciones políticas legales en pos del bienestar del país" y "libre expresión en democracia".

Pero cuando un rapero dice lo que piensa libremente a través de sus canciones o sus poemas, se lo persigue, se lo detiene, se registra su casa, se lo hace declarar y se lo pone bajo libertad condicional. De esta forma se envía un mensaje muy claro al resto de la sociedad: "ya sabes lo que te ocurrirá si dices algo que no me guste".

Los medios de comunicación han hecho énfasis (demasiado énfasis) en algunas frases de Hasél que han sacado de contexto a propósito: por ejemplo, "No me da pena tu tiro en la nuca, pepero" [refiriéndose al PP, el Partido Popular, de derechas] o "no me da pena tu tiro en la nuca, socialisto" [por el Partido Socialista, supuestamente de "izquierdas" y actualmente en el gobierno]. Si la Audiencia Nacional condena esas frases, debería detener a la mitad de la población de España: basta con escuchar charlas informales a pie de calle para oír cosas mucho peores, blasfemadas por los "ciudadanos de a pie", sean del signo político que sean. Pero parece que hay un monopolio de los insultos, un monopolio de la burla y el escarnio, y que solo algunos pueden hacer uso de él en público sin enfrentarse a la justicia.

Hasél cometió el "error" de hacer pública su rabia (aunque sus mensajes no tengan ni la centésima parte de la difusión que tienen casi todos los arriba reseñados). Como lo hacen los manifestantes de distintos movimientos sociales españoles, que acaban indefectiblemente bajo las porras de la Policía, detenidos, incomunicados y juzgados. Y como lo hacen muchos, muchos otros. Si nos dejan sin la posibilidad de indignarnos por lo que nos duele, si comienzan a perseguir a los que opinamos libremente, a los que criticamos vehementemente, a los que luchamos con nuestras palabras, nuestros poemas o nuestras canciones, estamos destinados a convertirnos en una sociedad parecida a la que describía aquel famoso "1984" de Orwell. Aunque me da la sensación de que ya vivimos en ella, aunque todavía no nos hayamos dado cuenta del todo, o aunque todavía no queramos aceptarlo.

Los dejo con una de las rimas de Hasél. ¿Qué mejor forma de acabar esta entrada? Desde aquí, vaya todo nuestro apoyo a él y a todos los que siguen pensando sin cadenas, hablando sin mordazas y defendiendo la idea de que un mundo mejor es posible, si nos sacudimos primero las larvas que nos están royendo las entrañas.

Pueden poner al Che en una camisa mientras le llaman asesino
y hacerme quedar cual psicópata cuando sólo rimo
los versos que no dejaron acabar a Jara y a tantos,
pero la historia dispara más claro de lo que canto,
gritando que la avaricia crónica es el terrorismo
que nos lleva a los humanos a autodestruirnos.
Pueden encerrar a la libertad y llenarla de mierda,
que las heces son efímeras pero la libertad eterna.

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Video 01. "Nunca en el olvido".
Video 02. "Libertad presos políticos".
Video 03. "Muerte a los Borbones".
Video 04. "Érase".
Video 05. "Obama Bin Laden".
Video 06. "No pienso callarme".
Video 07. "Las cifras que los dejarán a 0".