23.8.11

Educación pública gratuita y de calidad

Educación pública gratuita y de calidad

Por Sara Plaza

Durante estos últimos meses he intentado seguir las protestas de los estudiantes en Chile, leer y escuchar a los jóvenes dentro y fuera de las aulas, a quienes los apoyan, a quienes están sumando sus voces y arrimando el hombro por una educación pública gratuita y de calidad en ese país. Ellos luchan por conseguirla, acá en España batallamos por defenderla, para evitar que la desmantelen y termine siendo subastada.

Agustín Moreno, un profesor de educación secundaria en el distrito madrileño de Vallecas, a mediados de julio pasado, escribía un interesante artículo titulado Hay que pelear por una educación pública digna y de calidad. Todo menos llorar por los rincones. En él afirmaba lo siguiente: "toda agresión no contestada se considera debilidad e invita a nuevos ataques. Lo mismo que todo recorte de derechos sin movilización se consolida y se puede perder para siempre, con la excusa de la crisis, sin que se recuperen aunque algún día ésta se supere.

¿Qué hacer ante esta situación? Todo menos desmoralizarse, todo menos acabar instalados en la queja y en la impotencia en las salas de profesores. Que no nos quiten la motivación y el compromiso con la educación pública".

De agresiones ya saben bastante los estudiantes chilenos:

Francisco Figueroa: Primero hicieron la apuesta de ignorar el movimiento y después cuando toda esta cuestión empezó a tomar vuelo apostaron por criminalizarlo.

Danae Díaz: Se han encargado de manipular esta situación de bajarle el perfil al movimiento, de desarticularlo, porque claramente los dueños de estos medios de comunicación son la misma gente del gobierno, son empresarios que tienen sus acciones dentro de estos canales de televisión.

CamilaVallejo: Instalar en el nivel discursivo ciertas ideas para la opinión pública, tratarnos de minoría en un principio, de acomodados, de defender nuestros intereses, después de que estábamos divididos, sobreideologizados, politizados.

Francisco Figueroa: La derecha y la Concertación se desesperaron y salieron a mentir, simplemente. Lo que está detrás de estas palabras del Ministerio de acusar la ideologización del movimiento no es otra cosa que el miedo. Un profundo miedo a que la gente empiece a tomar en sus manos el diseño de su futuro.

Vicente Durán, el rapero conocido como Subverso también enumera un sinfín de ataques de la red empresario-política chilena en su tema Terroristas (Agosto, 2010).

Para aprender un poquito más a los actuales estudiantes chilenos y entender el sistema educativo que se viene forjando desde la dictadura puede verse el video MalEducados! El problema de la educación en Chile, del que he extraído las anteriores y algunas de las siguientes intervenciones. También pueden leerse los artículos completos de otros autores citados a continuación así como algunos de los documentos por ellos mencionados. Todos ellos aparecen al final de estas líneas.

José Araya: Es una generación que afortunadamente no creció con el miedo a la dictadura militar. La dictadura militar la conocen ellos por la televisión, por las películas, por las historias familiares, por lo que se dice en las calles, por la conversación, por la lectura de libros, pero afortunadamente ellos no vivieron esa experiencia del miedo que paralizó una generación y que de alguna manera provocó también un cierto conservadurismo en un sector de la población, principalmente por tener un miedo al retorno a un periodo que no lo quieren vivir de nuevo.

María Oliva Monckeberg: El golpe militar de 1973 cambió todo en la sociedad chilena, y desde luego en el ámbito de lo educacional. Por una parte las universidades fueron intervenidas por los militares [...] pero a la vez sus académicos fueron perseguidos, hubo gente que tuvo que partir al exilio, hubo estudiantes que nunca más volvieron a las universidades, carreras, disciplinas que fueron cercenadas, que fueron simplemente cerradas sus matrículas, caso de Sociología, caso de las Escuelas de Periodismo, hubo mucha persecución. El equipo civil que acompañó a Pinochet, ese equipo que nosotros en aquellos años llamábamos de los Chicago Boys porque muchos habían hecho sus estudios de economía, sus magister y doctorado en la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, y que hoy día los conocemos como los artífices del modelo neoliberal ¿no es cierto?, ellos fueron diseñando un modelo de universidad, y un modelo de sociedad también, muy distinto a lo que habíamos vivido hasta el 73. [...] En la Constitución prevalece la libertad de enseñanza, que equivale a la libertad de empresa, universitaria, o secundaria o general, por sobre el derecho a la educación. Y una de las amarras más significativas para esto es la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, la LOCE de 1990. [Jesús Redondo: "Que en realidad uno lo mira y tiene poco que ver con Educación, hay un par de artículos que hablan de Educación, el resto es más bien mecanismos administrativos para posibilitar, por una parte, el negocio de la Educación en la Educación Básica y Media, y para posibilitar el desarrollo de Universidades privadas, entre comillas, sin ánimo de lucro en la Ley, aunque luego hoy día es uno de los temas es que detrás de eso hay lucro.] En el fondo terminaba la dictadura pero no terminaba su proyecto refundacional de toda la sociedad chilena.

Jaime Massardo: [D]esde el último tramo dictatorial, las élites entendieron que la intervención militar no podía asumir una forma permanente. La disciplina de la fuerza de trabajo implantada durante los años de la dictadura y el nuevo sistema de referencias articulado en torno al mercado facilitaron entonces un proyecto político-cultural que fue formando un sentido común que llevó a despolitizar la sociedad chilena. Estimulado por la complicidad de los medios de comunicación fueron desplegándose durante estas casi cuatro décadas las características de este proyecto cuyos ejes se consideraron «naturales»: la educación pagada, la salud privatizada, el individualismo extremo, un nacionalismo vulgar, el repliegue del espacio público, la brutal concentración de la propiedad y del ingreso, la acumulación de riquezas en manos privadas, la permanente degradación de la situación de los trabajadores, la desigualdad y la discriminación entre chilenos, la banalidad de la clase política, la entrega de los recursos naturales al capital y la consiguiente amenaza al equilibrio ecológico, pasaron a ser componentes de este sentido común que tardó décadas en cuestionarse a sí mismo, tan grande había sido la derrota del pueblo chileno en septiembre de 1973.

Jesús Redondo: El sistema chileno es tan extremadamente neoliberal, sin ningún tipo de control democrático, que es incluso antisistémico para el modelo capitalista. Cuando tú haces que se endeuden los que no van a poder devolver, estás poniendo en riesgo el sistema mismo. [...] En Chile el concepto ideológico suena mal, porque Chile ha defendido durante estos años que en realidad la solución en la Política Pública es una solución técnica, neutra, no ideológica, basada en evidencia se dice acá. Pero en realidad eso es lo más ideológico que existe porque oculta el verdadero origen de las decisiones. Es decir, las decisiones en Chile se toman de forma absolutamente ideológica, otra cosa es que se disfrazan con una utilización adecuada de los datos disponibles. [...] Entonces hay mucho de ideológico detrás del planteamiento de que mercantilizando se consigue mejor calidad educativa. No se consigue, lo que sí que se genera es un buen negocio.

Neirlay Andrade: En abril de 1980, en el artículo «Orientaciones de políticas en el sector educacional» –en un discreto pie de página–, Piñera propone un desplazamiento de las funciones del Estado chileno: que no tenga como meta garantizar la educación sino velar por los créditos financieros. [...] Ese «sistema de préstamos» tiene hoy, treinta años después, su materialización en las Becas con Aval del Estado; créditos cuya tasa de interés es superior a la de un crédito hipotecario: con un mínimo de 6% de intereses, el estudiante chileno se aventura al mundo laboral arrastrando una deuda que se promedia en 30.000 dólares. [...] Tres décadas han pasado y Piñera insiste en su postura: la educación «es un bien de consumo», «tiene un componente de inversión», «tiene un doble propósito». Pero desde hace más de dos meses los estudiantes chilenos se mantienen en las calles y han tenido que sufrir lo embates de la represión policial. Acceso, endeudamiento y calidad desiguales son la cara oscura del sistema educativo chileno.

***

María Oliva Monckeberg: El cambio de una sociedad de ciudadanos por una sociedad de consumidores que se había producido, que en Chile era toda la gente más consumidores que ciudadanos, de repente como que empieza a reventar por diferentes lados.

Jesús Redondo: Si hay Democracia y si hay Seguridad Social y si hay Derechos Sociales, el paso siguiente es porqué no se democratiza la Economía.

José Araya: Para algún lado positivo va, porque lo que estamos viendo en las calles creo que es como lo mejor de las cosas positivas que uno siempre piensa encontrar en la vida: la alegría, la creatividad, esa capacidad de soltarse de la gente, de hacer locuras en la calle pero con un sentido político, creo que eso es lo bonito. Y si esa bola para algún lugar que nos permita construir una mejor sociedad para nuestros hijos bienvenido sea pero, por ahora, dejémosla correr, creo yo.

Jaime Massardo: El movimiento estudiantil ha devuelto la alegría a la calle y al pueblo chileno, recordándonos que la lucha social es y será siempre una fiesta. Con ello, por primera vez en estos treinta y siete años el sentido común «naturalizado» por el mercado se pone en cuestión…

Jesús Sepúlveda: Mucho se ha hablado de la falta de credibilidad y de referentes para producir los cambios necesarios. Los estudiantes de Chile han recobrado para todos nosotros -indignados y decepcionados- esa credibilidad y tersura que ningún político tiene. Entendámoslo de una vez: Chile no es un país ni tampoco un proyecto de país. Es un gran supermercado con mano de obra barata en el que unos pocos se han adueñado de los negocios, de la política y del espectáculo. Son esos pocos los que no creen en el futuro porque de otro modo amordazarían sus propias bocazas angurrientas y escucharían con atención lo que los estudiantes tienen que decir y enseñar. Porque ellos -los estudiantes, y no otros- son, hoy por hoy, los grandes maestros de Chile.

Jesús Redondo, director del Observatorio Chileno de Políticas Educativas, director de la Facultad de Psicología de la Universidad de Chile

José Araya, fundador del Observatorio Ciudadano, abogado de Derechos Humanos.

María Oliva Monckeberg, escritora, directora del Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile.

Francisco Figueroa, Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Camila Vallejo, Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Danae Díaz, Vocera de la toma del Liceo Carmela Carvajal.

Estudiantes de Chile, maestros del futuro por Jesús Sepúlveda, en Rebelión.

Las lecciones del movimiento estudiantil por Jaime Massardo, en Le Monde Diplomatique (Chile).

La cara oscura del sistema educativo chileno por Neirlay Andrade, en Rebelión.

MalEducados! El problema de la educación en Chile por Diego Marín Verdugo, en TeleSur.

Orientaciones de políticas en el sector educacional por Sebastián Piñera en revista Realidad (1980).

Constitución Política de la República de Chile (1980)
Artículo 19. Incisos 10 y 11
[...] Los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos.
Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho.
[...] La libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y mantener establecimientos educacionales.
La libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.

Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE, 1990)

Ilustración de Sara Plaza.