18.7.11

El ángel de la guarda existe... o eso dicen

El ángel de la guarda existe

Por Edgardo Civallero

En su edición digital del 12 de julio, el diario ultraderechista español "La Razón" publicó un reportaje de título muy sugerente: "Los ángeles de la guarda existen, según un estudio matemático".

No es que, personalmente, me sienta atraído o interesado por los contenidos-basura (más cercanos a bazofia que a información barata) que publican semejantes medios. En realidad, no me interesa ningún contenido escrito por algún lacayo servil de una ideología, sea del signo que sea, sencillamente porque me da miedo que la ceguera intelectual, ética y moral de esos individuos sea contagiosa. Pero he de confesar que, cuando encontré la hilarante referencia al texto de marras en algún rincón de la web por la que navego a diario, no pude contener la tentación de echarme unas risas leyendo el "reportaje". Los invito a que, antes de continuar, hagan un esfuerzo, contengan las náuseas mentales y lo consulten (ver).

Tras examinar detenidamente semejante "barbaridad científica", me picó la curiosidad y, ni corto ni perezoso, eché mano de mis herramientas web favoritas para buscar el curriculum (o el prontuario) del matemático ruso Valeri Isákov, supuesto líder de la investigación que condujo a resultados tan esclarecedores (y favorables al cristianismo). Como era de esperar, el nombre de tal individuo no aparece por ninguna parte: ni en medios académicos, ni en revistas profesionales, ni en ningún otro sitio de mediana seriedad, objetividad o reconocimiento. Si es que existe, no ha publicado nada relevante. Y no es que crea que "todo está en Internet y si no está allí, no existe", como proclaman a viva voz los gurúes de los medios digitales hoy en día; ocurre que, como profesional de la información que soy, sé cómo y dónde buscar.

No sólo no hallé rastros del investigador, sino que no pude encontrar ningún medio extranjero (quiero decir, no hispanohablante) que se hiciera eco de la noticia, lo cual ya es extraño tratándose de semejante "descubrimiento".

Lo que sí encontré (y pueden ustedes emular mis resultados escribiendo "Valeri Isákov" o alguna de sus variantes ortográficas en Google) fue una tonelada de blogs y sitios web de diverso pelaje que se hacían eco del reportaje, bien para difundir la "buena nueva" de una existencia celestial probada estadísticamente, bien para criticar semejante bestialidad. Los últimos copiaban, casi al pie de la letra, las palabras del periodista científico Miguel Álvarez Peralta, de la Unidad de Cultura Científica de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia, España), que en la página de divulgación de dicha Universidad desmonta, paso a paso, las pretensiones cientificistas del bulo de "La Razón" y critica la falta de responsabilidad social de esos "comunicadores" y "periodistas" (ver).

Si de algo sirven estos "experimentos" (que pueden causar gracia en un principio, pero que en realidad no son en absoluto divertidos) es para tomar en consideración la capacidad propagandística de "medios" como "La Razón", cuyos responsables parecen conocer muy bien el funcionamiento del universo de la Red: bastó con la publicación de esa "noticia" para que muchísimos otros sitios la replicaran sin siquiera molestarse en contrastar las fuentes (para lo cual basta una somera consulta en el buscador favorito de cada cual). Sin miramientos, sin mayores resquemores, muchísimos internautas esparcieron la novedad a diestro y siniestro. Y esta es una de las fortalezas de tales "medios": la escasez de pensamiento crítico entre sus difusores. En este caso no estamos hablando de algo importante: que el supuesto "ángel de la guarda" exista o no, no es algo que quite el sueño a la ciudadanía, ni siquiera a la que practica el cristianismo más ferviente. Pero el fenómeno se repite cuando se trata de temas estratégicos, importantes, vitales: cualquier texto se multiplica a ritmo exponencial en los ambientes digitales (obteniendo así una tremenda visibilidad) simplemente porque "lo publicó un periódico", sin importar cuál o en qué condiciones, y sin considerar en absoluto el sustento o la seriedad que exhiban... Y al replicarse, al ser visible, construye o afecta (no siempre, pero en muchos casos) la opinión de la ciudadanía digital.

Este universo virtual que transitamos a diario, que compartimos y que disfrutamos no está sujeto (afortunadamente) a leyes externas: se gobierna por las voluntades de sus participantes, al mismo tiempo constructores y usuarios de todas las estructuras que nacen en su interior. En última instancia, pues, depende de nosotros el que penosas "revelaciones" como la del "ángel de la guarda" (no por nimia menos vergonzosa) u otras de mayor calibre obtengan relevancia. Solo hace falta un poco de reflexión, de sentido crítico o, simplemente, del otro sentido: el común.

PD. Mientras termino de revisar esta entrada me doy cuenta de que, al criticar a "La Razón", le estoy dedicando precisamente una parcela de mi espacio digital. Toda una contradicción. Ya ven: así de complicada suele ser la vida dentro de este "planeta Web".