5.6.11

"Indios" de película

Indios de película

Por Edgardo Civallero

"Reel Injun" es un documental canadiense realizado en 2009 por el escritor, fotógrafo y director Neil Diamond (del pueblo indígena Cree) junto a Catherine Bainbridge y Jeremiah Hayes. El título, escrito en slang estadounidense y que podría traducirse como "indios de carrete", es suficientemente clarificador: la cinta analiza el retrato de los pueblos originarios norteamericanos que las películas de Hollywood han pintado a lo largo de los años y las generaciones. Unas películas en las cuales, se mirase por donde se mirase, los "hombres blancos" eran siempre los buenos, los valientes, los honestos y los vencedores, mientras que sus adversarios los "pieles rojas" eran los malos y los perdedores (y los ignorantes, los atávicos y los traidores), por mucha "nobleza" que se usara en su descripción.

La cinta incluye numerosos fragmentos fílmicos, desde los inicios mudos de la cinematografía estadounidense hasta la actualidad. Además, cede la palabra a algunos de los actores de esa historia, p.e. Adam Beach, Clint Eastwood, Jim Jarmusch, Sacheen Littlefeather, Russell Means y Rod Rondeaux. A través de unos y otros se quiere mostrar cómo el cine ha afectado, de forma bastante significativa, la comprensión (o la falta de comprensión) que la sociedad occidental tiene de las sociedades nativas. De esa manera, recorremos los westerns clásicos en los que naciones originarias como los Lakota no eran más que una muchedumbre a caballo, palmeándose la boca al gritar, cubiertos de plumas y disparando arcos y rifles Remington, siempre persiguiendo a los buenos, débiles e inocentes (que generalmente viajaban en una diligencia o en carretas). O aquellos en los que los Comanche o los Apache Chiricahua no eran más que unas siluetas amenazantes apareciendo en el horizonte montañoso como una maldición para el muchacho de revólver ágil y su desprotegida damisela en apuros.

Pero no solo nos enfrentamos a esas imágenes distorsionadas que marcaron las infancias de muchos de nosotros (¿quién no ha jugado a "indios y vaqueros" alguna vez? ¿Y, en esos juegos, quién quería ser el "indio"?), también lo hacemos con algunas películas mucho más recientes que pretenden vendernos un marco de análisis concienzudo y compromiso social. Sin embargo, estas últimas siguen preservando la idea de superioridad del hombre blanco. Un ejemplo claro sería "Bailando con lobos", donde un heroico Kevin Costner es el que debe enseñar a los Lakota a usar un arma de fuego o a cazar búfalos...

Semejantes mentiras (o "inexactitudes", como prefieren llamarlas otros, algo que parece ser común en el cine de Hollywood) no se han dado solamente en relación a los pueblos indígenas de los Estados Unidos. Con Sudamérica ha ocurrido otro tanto. Así, en el famoso film "La misión" aparecen unos indígenas Guaraní ciertamente particulares. Recuerdo que vi la película cuando se estrenó y me extrañó, a pesar de mi corta edad, no reconocer en las palabras "indígenas" de aquellos actores ningún atisbo del idioma guaraní, caracterizado por su acentuación aguda y fácilmente reconocible para cualquiera que haya tenido un mínimo contacto con él. Con el paso de los años me enteré de que aquellos "extras" eran colombianos, del pueblo Waunana, que hablan una lengua completamente diferente y tienen costumbres distintas (basta con contemplar cómo interpretan unas flautas que no pertenecen en absoluto al ámbito cultural del sur de Sudamérica).

En "1492: La Conquista del Paraíso" ocurrió otro tanto: los supuestos Taíno que don Cristóbal encuentra en las "recién descubiertas" islas del Caribe son una mezcla informe de indígenas Kuna de Panamá (en el film, los "Taíno" tocan unas inconfundibles flautas de Pan Kuna, llamadas kamu purrui), de Chibchas (las figurillas de oro que se muestran en la cinta tienen toda la influencia de los orfebres de Colombia) y de pueblos de la Amazonía que tienen la costumbre de raparse la frente hasta media cabeza (algo que, de acuerdo a las crónicas, no hacían los Taíno).

No puede afirmarse que sean simples "errores históricos" de los guionistas (eternamente perpetuados en Hollywood, sobre todo cuando se trata de Sudamérica: todos los sudamericanos tenemos acento mexicano y escuchamos flamenco y corrido mientras bebemos ron y tequila y vestimos un poncho), lo cual es también altamente condenable por la imagen que se está vendiendo, y por la falta de cuidado (y, por consiguiente, de interés) que se demuestra (pocos estadounidenses aprobarían que en un film brasileño, por ejemplo, la Casa Blanca se sitúe en Chicago). Se trata de una deformación, de una manipulación del conocimiento que se tiene acerca de determinadas culturas, regiones del globo, idiomas y costumbres. Y por muy bienintencionadas que pretendan ser las películas relacionadas con los pueblos originarios, la gran mayoría adolece de un espíritu crítico y un punto de mira amplio y ceñido a la realidad a través del cual poder mostrar a un público internacional cuál fue y es la situación de las naciones originarias, en Norteamérica y en el resto del mundo. Quizás no fuera ese el cometido de los ejemplos antes mencionados, pero imagino que tampoco se rodaron para engañar a la audiencia ni para retorcer la historia, y es eso precisamente lo que han conseguido hasta ahora muchas de ellas.

No quiero cerrar esta entrada sin proporcionar al menos unos cuantos ejemplos de películas que, en efecto, podrían cumplir, grosso modo, estos criterios. Ahí van.

  • "Waterbuster" (2006). Un documental dirigido por Juan Carlos Peinado, que habla de la lucha de los pueblos Hidatsa, Mandan y Arikara de la Reserva Fort Berthold (Dakota del Norte) en 1953, en contra de la construcción del embalse Garrison, en el alto río Missouri.
  • "Incident at Oglala" (1992). Otro documental, dirigido por el inglés Michael Apted, que relata el violento enfrentamiento entre activistas indígenas y el FBI en 1975. El enfrentamiento es narrado también en "Reel Injun".
  • "Rabbit-proof fence" (2002). Una película australiana dirigida por Phillip Noyce, que habla de la "Stolen Generation", la generación robada: niños indígenas que eran enviados a escuelas especiales para su re-educación, es decir, para borrar de sus mentes la cultura aborigen e insertarlos a la fuerza en la sociedad blanca.
  • "Kanehsatake: 270 years of resistance" (1993). Un documental canadiense dirigido por Alanis Obomsawin (del pueblo Abenaki). Narra la crisis de Oka, en Canadá, cuando se enfrentaron la ciudad de Oka, en Quebec, con la vecina comunidad Mohawk de Kanehsatake debido la expansión de un campo de golf en tierras ancestrales del pueblo originario.
  • "Atanarjuat (The Fast Runner)". Es la primera película enteramente escrita, dirigida y protagonizada en inuktitut, una de las lenguas esquimales. Dirigida por Zacharias Kunuk (del pueblo Inuk), narra una antigua leyenda de la tradición oral Inuktitut.

Todo lo que vemos nos influencia de alguna manera, incluyendo, por supuesto, el cine. Sería bueno que los espectadores fueran conscientes de que la mayoría de las películas son un mero entretenimiento: historias falsas con efectos falsos y personajes falsos que solo pretenden distraernos y, en cierto modo, hacernos pasar un buen rato. Nada más...