30.5.11

Sueña que algo queda

Sueña que algo queda

Por Sara Plaza

Singulars es un programa de Tv3 Televisió de Catalunya, que dirige y presenta Jaume Barverá y en el que, tal y como se anuncia en su presentación podemos ver y escuchar a "[p]ersonatges que parl[a]n amb claredat dels seus coneixements, de la realitat que els envolta, del que els preocupa i de tot allò que els ha conformat com el que són". El pasado día 23 de mayo estaba invitado Eduardo Galeano, quien al final de la entrevista lee, acompañado al piano por Ignasi Terraza, "El derecho al delirio" y posteriormente escucha una grabación de la canción "Como tú" (León Felipe) interpretada por Paco Ibáñez, en la que el escritor uruguayo dijo reconocerse.

Me gustaría mucho anotar aquí las primeras preguntas y respuestas de esa entrevista y animarles a escuchar el resto.

P: Eduardo, llega usted y se encuentra con las plazas llenas de gente gritando "otra democracia es posible", ¿qué le parece?

R: Me parece una experiencia estupenda. Y la verdad es que fue muy emocionante para mí poder meterme entre la gente cuando llegué a Madrid, allí en Sol, y recuperar esa energía, entusiasmo digamos ¿no? Una vitamina E de entusiasmo que a veces pareciera perdida en este mundo que nos invita al desaliento. O sea que fue, y ojalá siga siendo, una experiencia estupenda. La palabra entusiasmo es una linda palabra de origen griego que significa tener a los dioses adentro, y eso sentí yo cuando deambulaba entre los muchachos, ahí en Sol.

P: Nos quitaron la justicia y nos dejaron la ley, es una de las frases que usted pudo leer en Sol. ¿Qué ley nos han dejado, Sr. Galeano?

R: La ley del más fuerte, ¿verdad?, que es la que rige hoy por hoy en el mundo, dentro de cada país y entre los países también, que es una ley insoportable. Y me parece bien que los jóvenes se estén alzando en desobediencia contra esa ley que los condena a la resignación, a la aceptación del mundo tal cual es. Hay en toda América Latina, en casi toda no en toda, un problema visible y preocupante que es el divorcio entre los jóvenes, entre las nuevas generaciones y el sistema político, el sistema de partidos vigente. Yo no reduciría la política a la actividad de los partidos, porque la política llega mucho más allá de lo que son los partidos, pero sí que me preocupa que, por ejemplo, en las últimas elecciones chilenas dos millones de jóvenes no votaron. Y no votaron por no tomarse el trabajo de registrarse y porque en el fondo no creen en eso, supongo que demasiado no creen en eso, que no tendrán una fe capaz de moverlos. Y esto me parece que no es culpa de los jóvenes. Es muy fácil echarles la culpa ¿no?, mirarlos desde muy arriba, desde muy por encimita, y decir estos son cabezas huecas que no les importa nada de nada. Y también en ese sentido me gustó estar en estas manifestaciones, por lo menos en la de Sol, que es en la que pude estar.

P: ¿Sabe cuánta gente no votó ayer en España? Si no he leído mal ¿se imagina usted cuánta gente?

R: No.

P: Diez millones de personas no votaron.

R: ¿Que no votaron?

P: Que no votaron, no fueron.

R: Bueno, es grave. Es grave, pero eso no es culpa...

P: Pero también es un derecho no votar ¿no?

R: Claro, claro que sí. Y es también, a veces, un modo silencioso de protesta. O sea que me parece legítimo que la gente se exprese hablando o callando. Porque el lenguaje es también un lenguaje callado, a veces el silencio dice más que las palabras. Y bueno, lo que me gustó es ver toda esta ebullición de una protesta pacífica, sin violencia, como la que vi circulando entre la gente, a diferentes horas del día y de la noche también, muy solidariamente, muy pero que muy unidos en una causa común sostenida con convicción a partir de la situación muy penosa que viven hoy por hoy en España y en muchos otros lugares del mundo, sobre todo los jóvenes ¿no? Y sobre todo los jóvenes que no tienen una posición, digamos, acomodada, familiarmente acomodada. Uno de los lemas de ahí de Sol decía, "con causa, pero sin casa", que también me pareció revelador, porque buena parte de la gente que se concentra allí se han quedado sin casa y sin trabajo, digo, son dos cosas que hay que tener en cuenta.

P: Sabe, ¿sabe qué pasa en estos momentos en distintos países europeos, yo supongo que en su mundo, Latinoamérica, también, pero conozco más la situación europea? Es que la gente está diciendo basta a algo tan claro como que los padres vemos que nuestros hijos no van a tener lo mismo que nosotros, y vemos que lo que nosotros tenemos es gracias a la lucha que, en su momento, hicieron nuestros padres y abuelos. Con sangre, sudor y lágrimas consiguieron unos derechos que hoy nosotros, como padres, no podemos dar a nuestros hijos.

R: Claro, ese es uno de los dramas del mundo de nuestro tiempo ¿no?, internacionalmente. Dos siglos de luchas obreras que conquistaron derechos muy importantes para la clase trabajadora, para los que trabajan, están siendo arrojados al cesto de la basura por gobiernos que obedecen a una tecnocracia que se cree elegida por los dioses para gobernar el mundo. Esta especie de gobierno de los gobiernos ¿no? Como este señor que ahora últimamente se dedicó a violar mucamas pero antes violaba países, y era aplaudido mientras violaba países. No fue preso por eso. Tendría que haber ido preso por las dos cosas y no solo por las mucamas. Y es esa estructura de poder, a veces invisible, la que en el fondo manda. Y entonces cuando se consigue aglutinar voces capaces de decir "prou", capaces de decir "basta", no, no más, bueno, lo primero que tiene que hacer uno es escuchar esas voces con respeto, sin descalificarlas de antemano, y saber esperar a ver qué es lo que la vida quiere vivir. Estos muchachos no parecen esperar órdenes de nadie, actúan espontáneamente y uniendo la razón a la emoción. Y bueno, me preguntan algunos ¿y cómo va a acabar eso? Ay, yo no sé cómo va a acabar, ojalá no acabe, pero si acaba ya se verá. Es como el amor, que es infinito mientras dura.

Ilustración de Sara Plaza.