17.5.11

Qué mala, pero qué mala soy

Quá mala, pero qué mala soy

Por Sara Plaza

Hace casi treinta años de la primera emisión en televisión española del programa La bola de cristal, allá por octubre de 1984. Estaba dividido en cuatro secciones, una de las cuales era Los electroduendes, protagonizada por la Bruja Avería, la Bruja Truca, el Hada Vídeo, Maese Cámara y Maese Sonoro, a quienes se uniría más adelante Amperio Felón. Estos personajes eran marionetas que hablaba en rima y utilizaban expresiones nuevas, enrevesadas, grandilocuentes y cargadas de doble sentido. El programa estaba dirigido al público infantil, pero creo que algunos de los que entonces éramos niños lo hemos entendido más y mejor de grandes. Lo que de pequeña me causaba gracia no es lo mismo que me hace reír hoy, tampoco lo que entonces me asustaba se parece a lo que actualmente me da miedo, pero Los electroduendes me gustaban entonces y me siguen gustando hoy. ¿Que criticaban al capitalismo?, sí. ¿A la guerra?, también. ¿A Felipe González, Ronald Reagan o Margaret Thacher?, por supuesto. ¿Que nos querían contar El Capital de Marx?, cierto. ¿Y? ¿Cuál es el problema?

Imagino que tiene que ver con eso de desenseñarnos a desaprender cómo se deshacen las cosas, pues ha sido algo que siempre ha molestado, y mucho, a quienes se empeñan en que seamos cada día un poco más tontos y un mucho más dóciles para repetir con ellos –en inglés a ser posible– aquello de "¡Que viva la economía, que viva la CIA, que viva la guerra fría!" o mejor aún "¡Viva el mal, viva el capital! ¡Soy neoliberal!", hasta que nos lo terminemos creyendo.

En la medida en que sospechemos, en que no demos nada por sentado, en que nos preguntemos, como hacía T.S. Elliot en The Rock (1934), "¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento? / ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?", estaremos en mejores condiciones para darnos cuenta de que nuestros gobernantes -y quienes aspiran a serlo- hace rato que bailan al son que les tocan los gurús del capital. Hace rato que aplauden con descaro a los señores que dicen hacer del mundo un lugar más seguro tirando cadáveres al mar o enterrándolos en las cunetas. Hace rato que se mofan de todo y de todos, que violan los acuerdos, que se pasan por el forro los tratados, que se hacen leyes a la medida, que saquean las arcas públicas para contentar a los mercados con los que ya tienen apalabrada su jubilación... Hace rato que deslustrados oradores nos están deleitando con una sarta de barbaridades que haría sonrojar a la Bruja Avería. Hace rato que, mirándose al espejo, se dicen: "Qué listo, pero qué listo que soy". Para un poco más tarde, delante de los focos y los micrófonos, aguantarse las ganas de reír pensando: "Qué imbéciles, pero qué imbéciles que sois".

Una pena que los manifiestos y las proclamas de la Bruja Avería no nos hicieran tener más pesadillas.

La bola de cristal en wikipedia.
La bola de cristal en TVE.
Los electroduendes.

Imagen.