5.4.11

"Lo primero es que la gente razone..."

Lo primero es que la gente razone

"... y piense por su cuenta."

"[...] el pensamiento debe ser libre, más que la libertad de expresión. Si con la libertad de expresión lo que expresa es lo que le dicen que diga, no interesa. Lo que importa es lo que pensamos."

Por Sara Plaza

No es que José Luis Sampedro me haya quitado las palabras de la boca, pero casi. Escucharle o leerle es un ejercicio sanísimo y ayuda a mantener en forma un montón de debates que nunca deberían pasar de moda. Precisamente, con Edgardo, discutíamos hace poco sobre la conveniencia de escribir sobre una cuestión llena de aristas y malentendidos, de la que posiblemente desconocíamos mucho, pero que no nos terminábamos de creer tal y como nos la presentaban los medios de (des)información masiva. Teníamos que decidir si queríamos compartir nuestras muchas dudas y exponer lo que realmente pensábamos –en definitiva, que no sabíamos lo que estaba pasando pero que desconfiábamos de la versión dada por una de las partes, la única de la que se hacían ecos los medios– o si era preferible optar por la no publicación de esas opiniones aunque nosotros continuásemos pensando lo mismo y volviéndonos cada vez más descreídos. Finalmente escogimos la segunda opción y hemos metido en el cajón un puñado de líneas sobre las que, de momento, preferimos seguir debatiendo entre nosotros. Ahora bien, los dos nos dimos cuenta de que, como afirma Sampedro, la libertad de expresión que se dice que tenemos nos sirve para bien poco pues, dado que no estamos dispuestos a decir lo que resulta políticamente correcto –esto es, lo que nos dicen que digamos–, hemos optado por estarnos callados. A lo que no estamos dispuestos a renunciar es a continuar razonando ni a indagar más en aquello sobre lo que tantas dudas se nos plantean. Quizá no sea una postura muy valiente, pero nos ayudará a "desburrarnos" y sacudirnos las anteojeras que durante tanto tiempo nos han impedido acercarnos, conocer y reconocer otras realidades. Unos días después de leer a Sampedro en el diario Público, leímos a Iñaki Iriondo en el diario GARA a propósito del fallo del Tribunal Supremo de Justicia sobre la inscripción de la nueva formación abertzale, Sortu, en el Registro de Partidos. Este autor hablaba de la "enorme distancia entre lo que en Euskal Herria se ve y lo que en España se interpreta". También mencionaba que "en Euskal Herria sigue creciendo la desafección hacia un Estado del que no le vienen más que hostias". Y terminaba su artículo con un párrafo demoledor: "Consuman su propia realidad mediática contaminada y créansela. Duerman tranquilos. Cuando despierten quizá su dinosaurio todavía siga allí pero, con un poco de suerte, Euskal Herria estará marchándose." ¿Qué es lo que está pasando en el reino de España que apenas sabemos nada unos "súbditos" de los otros? ¿Por qué no estamos al tanto de los debates y las discusiones que mantienen los ciudadanos de cada región y sí de las vergonzosas batallas dialécticas de sus políticos? ¿Por qué se silencian los movimientos de protesta que se están sucediendo en las distintas provincias y comunidades, como por ejemplo en Murcia? ¿Por qué es más fácil estudiar en el extranjero que en España las otras lenguas que se hablan en su territorio además del castellano? Parece mentira que se nos siga queriendo vender los lemas del Franquismo cuando España no es una, ni siquiera las dos de las que hablaba el poeta, sino tantas y tan diversas, tan grandes y tan chiquitas como las personas que la pisaron, la pisan y la llegarán a pisar un día. Lo de si es libre daría para una nueva entrada en este blog, pero volviendo a las enseñanzas de Sampedro: "Siempre que se use la palabra libertad hay que pensar para quién. La libertad para el pobre quiere decir que no me opriman. Pero la libertad para el rico es que me dejen las manos libres, que yo haré lo que me dé la gana y entonces explotaré a quien haga falta. Cuando me hablan de libertad recuerdo siempre el lema de la revolución francesa. Le voy a contar algo que explicaba en clase hace años: la libertad vuela como las cometas. Vuela porque está atada. Usted coja una cometa y láncela, no vuela. Pero átela una cuerda y entonces resistirá al viento y subirá. Cuál es la cuerda de la cometa de la libertad: la igualdad y la fraternidad. Es decir, la libertad responsable frente a los demás."