14.12.10

Propaganda, eterna propaganda

Propaganda, eterna propaganda

Por Edgardo Civallero

Deseo plantearles un ejercicio práctico. Un ejercicio en el cual les mostraré una serie de principios propagandísticos, y ustedes deberán acertar a qué político o partido pertenecen. Es simple, es sencillo, y, como verán al final de esta entrada, es totalmente angustiante y deprimente.

1 - Principio de la simplificación y del enemigo único.
Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.

2 - Principio del método de contagio.
Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3 - Principio de la transposición.
Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".

4 - Principio de la exageración y la desfiguración.
Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en una amenaza grave.

5 - Principio de la vulgarización.
"Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión, escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar".

6 - Principio de orquestación.
"La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".

7 - Principio de renovación.
Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8 - Principio de la verosimilitud.
Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados “globos sondas” o de informaciones fragmentarias.

9 - Principio de la silenciación.
Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos, y disimular las noticias que favorecen al adversario, a la vez que se contra-programa con la ayuda de medios de comunicación afines.

10 - Principio de la transfusión.
Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11 - Principio de la unanimidad.
Llegar a convencer a mucha gente de que piensan "como todo el mundo", creando impresión de unanimidad.

Respuesta: Si Ud., lector/a, está accediendo a esta bitácora desde España, probablemente piense que estos son los principios que sigue el Partido Popular (partido de derechas actualmente en la oposición), que emplea cada uno de ellos casi a diario.
Si me lee desde un país latinoamericano (p.e. Argentina), quizás ya haya establecido ciertos paralelismos con los actores de la política regional y local.

Sin embargo, lamento informarle que estos principios fueron los usados por Joseph Göbbels para generar la propaganda nazi. Saque Ud., mi estimado/a amigo/a, sus propias conclusiones acerca de la vigencia de estas “reglas propagandísticas”.

Nota: Mi agradecimiento a un anónimo comentarista del diario español “Público”, que apuntó estos principios en una noticia referente al ex-presidente español José María Aznar y sus declaraciones argumentando que hay que eliminar el estado de bienestar en España.