21.12.10

Diamante en bruto

Diamante en bruto

Por Sara Plaza

Dícese de aquella persona o cosa que tiene o parece tener un gran valor, pero le falta aprendizaje o educación. ¿Será uno de ellos el actual presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), hasta ayer un reconocido negacionista del cambio climático devenido hoy en ecologista "sensato"?

Entre sus últimas intervenciones brillantes, duras y transparentes, propias de su cualidad de piedra preciosa, está la clausura del 2º Congreso del Partido Popular en Estados Unidos, en cuya ceremonia a primeros de diciembre nos brindó una personalísima definición de Estado de bienestar, según la cual se trataría de un estado en el que domina la creencia de que trabajando poco se puede ganar mucho, y en el que la gente quiere empezar a trabajar lo más tarde posible y jubilarse lo antes posible. Ciertamente al ex presidente del Gobierno español no le sobran ni el aprendizaje ni la educación, y estas declaraciones suyas se me atragantaron durante días, hasta que comprendí que la indigestión estaba relacionada con mi intolerancia al mal uso y al abuso de ciertos términos que algunas bocas han convertido en dardos envenenados con los que emponzoñar todos y cada uno de nuestros sentidos, desde el crítico hasta el común.

Recordé entonces una entrevista del pasado verano a Santiago Alba Rico, en la que el filósofo y escritor advertía lo siguiente: "El capitalismo es un orden económico perverso que se reproduce y se legitima a fuerza de aumentar el número de libertades. Es el más tolerante de la historia. Lo tolera todo. Tolera el racismo y el anti racismo; el belicismo y el pacifismo; tolera a los vegetarianos y a los caníbales [...]."

En esa entrevista señaló que hablar de libertad "es siempre peligroso porque si hay una palabra, un concepto que nos han arrebatado desde la derecha, que han malversado, manipulado, es precisamente este de libertad [...] La derecha hace cada vez más uso de la palabra libertad para reivindicar cosas que son totalmente contrarias a lo que es su contenido digamos histórico, tradicional, republicano, al final parece que lo que reivindican es la libertad para tener esclavos [...] Es importantísimo recordar que es peligroso no definir bien lo que es el término libertad, porque hay otros términos que la derecha manipula más difícilmente, por ejemplo igualdad, igualdad es algo que molesta a la derecha, solidaridad les irrita, fraternidad no digamos, pero en cambio libertad es un término que pertenece al mismo tiempo a las corrientes más revolucionarias, republicanas, y a las corrientes más liberales, capitalistas."

Santiago Alba Rico insistió mucho en que "libertad quiere decir básicamente no depender de otro. O sea en términos civiles no ser esclavo y en términos políticos es no obedecer a otros seres humanos sino a las leyes que tu mismo te has dado en asamblea con otros seres humanos [...] Y a partir de ahí todo lo que no sea compatible con eso no solamente no es libertad sino que es liberticida. Y por eso el capitalismo, que no deja de, aparentemente, aumentar el número de libertades, es liberticida. Porque las únicas libertades que no permite, precisamente porque las permite todas, es la libertad de ser dueño de uno mismo, de los propios recursos, del propio cuerpo, etc."

Creo no ir demasiado desencaminada al afirmar que los defensores de este pernicioso y enfermizo sistema están empeñados en que dejemos de pensar y en evitarnos el engorroso proceso de rumiar sus discursos. Tal es así que han puesto lo mejor y lo peor de sí mismos en la elaboración de un glosario que nos ayude a digerir el significado de sus diatribas, y a olvidar que existen "jugosas" razones para tergiversar numerosos términos que les resultan incómodos, así como para privatizar el "insostenible" Estado de bienestar que, con el buen tino al que nos tiene acostumbrados, acaba de redefinir todo un maestro de ceremonias, pero no el único, que ha creado escuela entre lo más granado del elenco político dentro y fuera de casa.