9.3.10

Me ha gustado leer

Me ha gustado leer

Por Sara Plaza

Al escritor y periodista Pascual Serrano cuando en una entrevista de Lucas Marcos para el diario digital L’Informatiu.com, afirma lo siguiente:

En los temas complejos […] Deje usted de ver la telenovela, deje de comprar el periódico, deje de ver la televisión y búsquese un buen libro sobre ese asunto.

Y también cuando recomienda:

[…] No ser nunca consumidor de un medio de comunicación que tú no hayas elegido […] Y sobre todo no querer saber lo último de lo último porque ese ritmo trepidante no te permite conocer con profundidad los asuntos.

Al ensayista, escritor y filósofo Santiago Alba Rico cuando sostiene, en un artículo titulado "¿Con qué derecho sobrevivimos a los muertos?", que:

La grosería, la descortesía, la mala educación han pasado a ser casi imperativos morales ¿Puede extrañar que, cuando se trata de "salvar el mundo", Occidente se apresure a mandar marines y turistas?

A las veteranas militantes feministas Betlem Cañizar, Marisa Fernández y Montserrat Cervera i Rodon cuando en su artículo "Reino de España, la nueva ley del aborto", además de analizar otras muchas cuestiones de esta ley, manifiestan que:

La nueva ley también establece el procedimiento siguiente: si una mujer quiere abortar antes de las 14 semanas, se le debe dar, tres días antes, información sobre derechos, prestaciones y ayudas a la maternidad. Desde nuestro punto de vista, este periodo de reflexión previo de tres días que establece el nuevo texto es una tutela inadmisible sobre las mujeres y un cuestionamiento de su capacidad para tomar decisiones.

A la investigadora Silvia Ribeiro cuando en el artículo "FAO y transgénicos, apuesta equivocada", junto a otras muchas críticas en él vertidas, denuncia que:

Es grave e irresponsable el intento de FAO de legitimar los transgénicos como solución al hambre y la crisis climática en el tercer mundo, […] lo que hace la FAO es condonar la apropiación de las semillas y la cadena alimentaria del planeta que crece por parte de unas pocas trasnacionales de transgénicos, lo cual agravará el hambre y el caos climático.

A Tamara de Gracia cuando en el artículo "Llegó el momento para que las mujeres guatemaltecas hablen y reclamen justicia" habla a favor del Tribunal de Conciencia para Mujeres sobrevivientes de Violencia Sexual durante el Conflicto Armado, que se ha llevado a cabo en Guatemala durante los días 3 y 4 de marzo, y expone claramente que:

La violación sexual fue una práctica generalizada y sistemática en Guatemala realizada por agentes del estado en el marco de la estrategia contrainsurgente, llegando a constituirse como una verdadera arma de terror en contra de las mujeres. […] El ejército era consciente de que las violaciones sexuales eran un arma eficaz para dañar a las mujeres y para romper el tejido social de la comunidad creando, además de las secuelas físicas y psicológicas, una gran estigmatización. El pasado no está desvinculado del presente. La historia actual del feminicidio en Guatemala es resultado del ancestral sistema de opresión contra las mujeres, así como de la impunidad y el silencio alrededor de la violencia cometida contra ellas durante la guerra.

A un viejito que periódicamente nos escribe a Edgardo y a mí, y en una de sus últimas cartas nos contaba que:

Se pueden recorrer kilómetros y tener las suelas del calzado gastadas pero los ojos ciegos, los brazos cruzados, el corazón seco y la mente perdida. No es lo mismo transitar que caminar. Sólo el que ha hundido con firmeza sus pies en la tierra es capaz de mostrar un rumbo a los demás, y, si es posible, recordando que la mejor manera de guiar a otro es yendo detrás de él. He comprobado en el camino que no siempre las suelas que mas se gastan son las que más caminan, muchas veces son las que peor pisan.

El manual "Educación para la Ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho" de Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, e ilustrado por Miguel Brieva, por su paseo por la historia de la ciudadanía, su excelente sentido del humor y su envidiable manera de mover el piso que tan firme nos parece algunas veces.

Al poeta Luis García Montero, que me dibujó sonrisón con los últimos versos de su poema titulado "Versión libre de la inmortalidad".

Ni tú ni yo creemos
en la inmortalidad. Pero hay momentos
-oscuros, de penumbra o luz abierta-
donde se roza el mundo de los libros
y las ventajas de la eternidad.
Escribo este poema celebrando
que pasado y presente
coincidan todavía con nosotros
y haya recuerdos vivos
y besos tan dorados como el beso
aquel de la memoria.

Imagen de anderson2007, "Sonrisa"