Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias, borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso de una idea, de un sueño o de una esperanza.

22.10.14

The Book of Days – Recordando el 5 de noviembre

The Book of Days – Recordando el 5 de noviembre

Por Edgardo Civallero

"The Book of Days" –el Libro de los Días– es, según indica el subtítulo original, "una miscelánea de antigüedades populares relacionadas con el calendario, incluyendo anécdotas, biografías, historia, curiosidades literarias y rarezas de la vida y el carácter huamno". Editado por el polifacético autor escocés Robert Chambers (1802-1871) en 1864, en dos volúmenes dotados de numerosos y elaborados grabados e ilustraciones, fue recientemente re-publicado en 2004 por Chambers Harrap Publishers.
La obra tiene una estructura similar a la de las modernas efemérides, con un calendario en el cual figuran, día a día, hechos, costumbres, nombres ilustres, festejos y un largo etcétera. Lejos de ceñirse al típico estilo telegráfico de las efemérides, Chambers se tomó el trabajo de escribir largos y bien documentados textos para cada elemento que incluyó en sus "Días". Así, describió eventos históricos importantes, la vida de sus contemporáneos (de todas las clases sociales), y costumbres de todos los rincones del mundo, reflejando a la vez una parte nada despreciable del pensamiento de la época.
La intención del autor era que el lector se sentara al menos una hora cada noche a deleitarse con un par de fragmentos de cultura general –los que tocaran para ese día– que nutrieran su intelecto. Una intención que en este mundo actual de desinformación e idiotización masiva suena a verdadera utopía.

Para el 5 de noviembre, Chambers seleccionó el Guy Fawkes' Day, una celebración popular británica (trasladada a algunas de sus colonias) que solía festejar el fracaso del rebelde católico británico Guy Fawkes (1570-1606). Fawkes y sus compañeros planearon el célebre Gunpowder Plot ("Complot de la pólvora"): volar la Cámara de los Lores de Londres con el rey protestante James I y los miembros del parlamento dentro, para colocar en el trono a una reina católica. Fawkes fue apresado bajo el Palacio de Westminster mientras vigilaba la enorme carga de pólvora destinada a reventar el edificio. Bajo tortura, reveló el nombre de sus secuaces. Todos ellos fueron ejecutados de la forma más terrible, la reservada a los traidores en Inglaterra: ahorcados, destripados y descuartizados. Fawkes se libró del suplicio saltando desde la horca en el último momento y partiéndose el cuello en el acto.
Durante el Guy Fawkes' Day se fabricaba un monigote –el Guy, de donde deriva el actual término guy, que en inglés coloquial significa "tipo", "fulano", "individuo"– que se paseaba en procesión y terminaba ahorcado y quemado en una hoguera, con mucho fuego de artificio. Nos hemos familiarizado con el personaje central de esta festividad anglosajona gracias a la novela gráfica "V for Vendetta" (escrita por Alan Moore, ilustrada por David Lloyd, publicada por DC Comics/Vertigo en los 80') y, sobre todo, merced a su adaptación al cine en 2005. El "héroe" de esa historia, "V", un anarquista que lucha contra un régimen totalitario, se ocultaba bajo una máscara de Guy Fawkes diseñada por Lloyd que terminó volviéndose icónica. El mensaje político que lanzaron novela y película se replicó, y la estilizada careta de Fawkes, con esa sonrisa tan característica, se convirtió en el símbolo de distintos grupos, como por ejemplo Anonymous (desde 2008).
He aquí la traducción de lo que cuenta Chambers sobre el Guy Fawkes' Day en las correspondientes páginas de su "The Book of Days".

The Book of Days – Recordando el 5 de noviembre
Hasta hace poco, un servicio especial para el 5 de noviembre formó parte del ritual del Libro de Oración Común de la Iglesia de Inglaterra; pero por una ordenanza reciente de la Reina en el Consejo, este servicio, junto con los del Martirio de Charles I, y la Restauración de Charles II, ha sido abolido. La designación de este día como festivo data de una ley promulgada por el Parlamento británico en enero de 1606, poco después de que la Legislatura escapara por poco de las maquinaciones de Guy Fawkes y sus confederados.
Sin embargo, no es probable que la llamada gunpowder treason ["traición de la pólvora"] sea olvidada, siempre y cuando el festival conocido como Guy Fawkes' Day sea mantenido por la juventud inglesa, que todavía considera el 5 de noviembre como uno de los días más felices del año. El modo de observar la fiesta a lo largo y ancho de Inglaterra es vestir a un espantapájaros con todo tipo de harapos (la pieza que compone la cabeza es, por lo general, de papel, pintada y adornada con cintas de papel anudadas), hacerlo desfilar en una silla por las calles y, al caer la noche, quemarlo con gran solemnidad en una gran hoguera. Se supone que la figura representa a Guy Fawkes; de conformidad con tal idea, siempre lleva una linterna sorda en una mano y un manojo de cerillas en la otra. La procesión visita las diferentes casas del barrio una tras otra, repitiendo la tradicional rima:

Remember, remember
the fifth of November,
the Gunpowder treason and plot!
There is no reason
why the Gunpowder treason
should ever be forgot!


[¡Recuerda, recuerda
el cinco de noviembre,
la traición y el complot de la pólvora!
¡No hay ninguna razón
para que la traición de la pólvora
sea olvidada alguna vez!]

Existen numerosas variaciones y adiciones a esta estrofa en distintas partes del país. Así, en Islip, Oxfordshire, se cantan las siguientes líneas, de acuerdo a lo que señala Sir Henry Ellis en su edición de Brand's Popular Antiquities.

The fifth of November,
since I can remember,
gunpowder treason and plot.
This is the day that God did prevent
to blow up his king and parliament.
A stick and a stake
for Victoria's sake;
if you won't give me one,
I'll take two:
the better for me,
and the worse for you.


[El cinco de noviembre,
desde que tengo memoria,
la traición y el complot de la pólvora.
Este es el día en que Dios impidió
que volara su rey y el parlamento.
Un palo y una estaca
por Victoria;
si no me das uno,
tomaré dos:
el mejor para mí,
y el peor para ti].

Una costumbre se mantuvo siempre en estas ocasiones: la de pedir dinero a los transeúntes mediante la fórmula "¡Para recordar a Guy!", "¡Por favor, para recordar a Guy!" o "¡Por favor, para recordar la hoguera!"
En otros tiempos, en Londres, la quema de la efigie de Guy Fawkes el 5 de noviembre fue una ceremonia muy importante y portentosa. La hoguera en Lincoln's Inn Fields se solía llevar a cabo a una escala sin precedentes. A veces se consumían doscientas carretadas de leña en un único fuego, mientras que más de treinta Guys eran colgados de horcas y enviados a las llamas. Otra enorme hoguera era alzada por los carniceros de Clare Market, que en la misma tarde desfilaban por las calles con gran fuerza, dando una serenata a los ciudadanos con la famosa melodía de "marrow-bone-and-cleaver". El alboroto producido en la ciudad por los gritos de la multitud, el tañido de las campanas de las iglesias y la confusión general que prevalecía apenas si puede ser imaginado por un individuo de nuestros días.
El fermento ocasionado en todo el país por la "Agresión Papal" de 1850 dio un nuevo rumbo a los genios juerguistas del 5 de noviembre. En lugar de Guy Fawkes se quemó en Londres una efigie del cardenal Wiseman, entonces recién nombrado "Arzobispo de Westminster" por el Papa. En 1857, un honor similar fue concedido a Nana Sahib, cuyas atrocidades en Cawnpore [rebelión de Kanpur, India] en julio habían arrancado un grito de horror en todo el mundo civilizado.
La oportunidad también es aprovechada por buena parte de esa numerosa clase londinense que obtiene su sustento nadie sabe exactamente cómo, para ganar unos peniques desfilando por las calles el 5 de noviembre con figuras gigantescas representando a las principales celebridades del momento. A veces son bien ingeniosas, y la curiosidad de los transeúntes, que se detienen a mirarlas, se grava con la contribución de una moneda de cobre.

Si deseas hacernos llegar un comentario, por favor, escríbenos.