2.2.16

Wampum

Wampum

Por Edgardo Civallero

Los cinturones wampum son fajas hechas de cientos de diminutas cuentas de conchilla, utilizadas tradicionalmente por los pueblos indígenas de los bosques orientales norteamericanos: los Lenape, los Massachussett, los Wômpanâak, los Naumkeag, los Nauset, los Narragansett, los Mohegan, los Montauk, los Niantic, los Pequot, los Shinnecok y las naciones que componen la Confederación Iroquesa: Mohawk, Onondaga, Oneida, Cayuga, Seneca y Tuscarora.

En Reading the wampum: Essays on Hodinöhsö:ni' Visual Code and Epistemological Recovery (Syracuse University Press, 2014), Penelope Myrtle Kesley –una investigadora de origen Seneca– explica que son bandas de cuentas tubulares pequeñas (6 mm de largo y 3 mm de diámetro), blancas (wampum) y púrpuras (sewant o suckauhock), hechas a mano a partir del canal interno de una caracola marina (género Busycotypus) las primeras y de la concha de ciertas almejas (género Mercenaria) las segundas. Un cinturón wampum de dos metros puede tener unas 6000 cuentas. Originalmente, éstas se unían mediante nervios o tendones de ciervo, corteza de asclepia o fibras de tilo; hoy se emplea sobre todo fibra de cáñamo, por su resistencia.

Si bien el uso de los wampum como moneda sigue siendo debatido, queda claro que fueron y aun son utilizados como elemento ceremonial y, sobre todo, como un recurso mnemotécnico para almacenar saberes. Dado que los pueblos indígenas eran ágrafos, los diseños reflejados en estos cinturones de conchilla servían como una suerte de "escritura pictográfica". Tomando los esquemáticos dibujos como guía, los encargados de conservar y leer los valiosos wampum –un cargo de gran honor y responsabilidad– podían repetir historias, tratados y genealogías, y transmitirlas para que se preservaran con el paso de las generaciones.

De acuerdo a las tradiciones orales de los Hodinöhsö:ni' o Haudenosaunee (los pueblos que componen la Confederación Iroquesa), los cinturones wampum fueron "creados" por Ha:yëwënta' o Hiawatha, un personaje histórico notable rodeado de un denso halo legendario, y asociado a otro personaje similar, Skennenrahawi, el Gran Pacificador. Éste último era un profeta del pueblo Hurón que se esforzó por conseguir la paz entre las distintas tribus que vivían alrededor de los Grandes Lagos, y el fin del canibalismo ritual. Ayudado por la carismática y brillante oratoria de Hiawatha, un hombre del pueblo Onondaga (Skennenrahawi, además de ser "extranjero", es decir, no iroqués, tenía serios problemas para hablar), logró fundar la Confederación Iroquesa hacia el siglo XIII o XIV.

Dice la leyenda que tras haber perdido a sus tres hijas y a su esposa en una serie de desafortunados y terribles eventos, a Hiawatha no le quedaron ganas de vivir y se había abandonado a su suerte a orillas del lago Tully (en el actual estado de Massachusetts). Mientras yacía allí tirado, una enorme bandada de pájaros que había estado flotando plácidamente sobre las aguas alzó el vuelo de repente, y con la fuerza de tantas alas batiendo a la vez, las aguas se retiraron y dejaron entrever el lecho del lago, cubierto de conchas de wampum. Admirado y animado por un espectáculo tan mágico y bello, Hiawatha las recogió y las fue hilvanando en una cuerda, mientras se decía: "Esto es lo que haré si alguna vez encuentro a alguien tan cargado de penas como estoy yo en este momento: tomaré estas sartas de conchas en mi mano, y lo consolaré. Estas sartas se convertirán en palabras en mi boca, y me ayudarán a deshacer la oscuridad que cubre como un manto a los que sufren, a los que están confundidos. Con estas sartas en la mano, mis palabras serán honestas y verdaderas". Hiawatha no solo fue capaz de superar su pérdida sino que, armado de sus wampum, se convirtió en uno de los más inspirados oradores de los iroqueses. Sus palabras tenían, entre otras cosas, la capacidad de sanar a todos aquellos que habían perdido a sus seres queridos, y lograron evitar muchas "guerras de duelo", ataques a pueblos vecinos para buscar compensación o venganza.

Esta historia muestra el poder simbólico que los Hodinöhsö:ni' daban al cinturón wampum. Se trataba de una herramienta para limpiar los ojos, los oídos y las gargantas de negatividad y restaurar la "buena mente", no solo a nivel personal sino también comunitario. Pero además los wampum codificaban saberes: el patrimonio intangible que componía los cimientos de la identidad de los diferentes pueblos.

El poder de los cinturones fue reconocido y socavado por las autoridades norteamericanas, tanto las coloniales británicas y francesas, como las republicanas estadounidenses y canadienses. A lo largo del siglo XIX, estas últimas lanzaron campañas para robar o adquirir ilegalmente la "biblioteca" de cinturones wampum de la Confederación Iroquesa; en uno de los hechos más curiosos de la historia de ese periodo, la sección 27 de la New York State Indian Law (1899) confería el título de "conservador de los wampum" a la Universidad Estatal de Nueva York (algo relatado magníficamente por Richard W. Hill en Regenarating Identity: Repatriation and the Indian Frame of Mind, Routledge, 2012).

Esta campaña, que arrebataba valiosos registros simbólicos y culturales a las sociedades originarias, se combinó con el establecimiento de escuelas que buscaban imponer la lengua inglesa, el cristianismo y las narrativas y cosmovisiones eurocéntricas, en un genocidio cultural cruelmente orquestado.

Para el año 1900, cientos de cinturones wampum se almacenaban en instituciones como el State Museum de Nueva York y la Smithsonian Institution, o estaban en manos de coleccionistas como el tristemente célebre John Boyd Thacher, el alcalde de la ciudad de Albany. Dada las políticas marcadamente racistas vigentes entre los siglos XIX y XX, las comunidades indígenas no lograron hacer oír los reclamos sobre la devolución de su patrimonio hasta la década de los 60 del siglo pasado. En 1975, 1983 y 1988 se repatriaron varios wampum; hasta la fecha, varios cientos de cinturones han sido devueltos a la Confederación Iroquesa, aunque muchos otros aún continúan en museos públicos y colecciones privadas.

En la actualidad, pueblos como los Cayuga, los Shinnecok y los Wômpanâak siguen elaborando y usando el cinturón wampum, mientras que muchos artistas indígenas replican viejos motivos o producen nuevos diseños para narrar historias pasadas y presentes. El símbolo es tan poderoso y tiene una tradición tan larga en ese rincón del mundo que la actual bandera de la Confederación Iroquesa refleja el diseño de un wampum: el famoso "cinturón de Hiawatha", con el que se selló la paz entre los Hodinöhsö:ni'. Esa paz inspirada por las palabras del propio Hiawatha, inspiradas a su vez por unos racimos de conchas que, desde el fondo de un lago, iluminaron su día más triste.

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