Sé que pueden quemar libros, arrasar bibliotecas, prohibir lenguas, desterrar creencias, borrar pasados, dibujar presentes, ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso de una idea, de un sueño o de una esperanza.

16.12.14

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto alias Pablo Neruda

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto alias Pablo Neruda

Por Sara Plaza

Pam Muñoz Ryan (1951, Bakersfield, California) es una escritora mexicana estadounidense. Su obra incluye novelas y numerosos libros ilustrados para jóvenes lectores. Una de esas joyitas aterrizó en nuestro buzón las últimas navidades. Con dibujos del ilustrador estadounidense y también escritor de libros infantiles Peter Sís (1949, Brno, Checoslovaquia), The Dreamer [publicado en castellano por Everest, con el título de El soñador] es un relato de ficción que reconstruye algunos episodios de la infancia de Neftalí Reyes, y está basado en lo que en el tomo IV de las Obras Completas de Neruda y bajo el epígrafe "Textos del 50 cumpleaños", aparece con el título de "Infancia y Poesía".

Cuenta la autora en las notas al final del libro que fue la poesía de Neruda y su Libro de las preguntas quienes guiaron su escritura, la cual arrancó con un misterio pequeñito que el poeta contara así en Confieso que he vivido:

Recuerdo también que una vez, buscando los pequeños objetos y los minúsculos seres de mi mundo en el fondo de mi casa, encontré un agujero en una tabla del cercado. Miré a través del hueco y vi un terreno igual al de mi casa, baldío y silvestre. Me retiré unos pasos porque vagamente supe que iba a pasar algo. De pronto apareció una mano. Era la mano pequeñita de un niño de mi edad. Cuando me acerqué ya no estaba la mano y en su lugar había una diminuta oveja blanca. Era una oveja de lana desteñida. Las ruedas con que se deslizaba se habían escapado. Nunca había visto yo una oveja tan linda. Fui a mi casa y volví con un regalo que dejé en el mismo sitio: una piña de pino, entreabierta, olorosa y balsámica que yo adoraba. Nunca más vi la mano del niño. Nunca más he vuelto a ver una ovejita como aquélla. La perdí en un incendio. Y aún ahora, en estos años, cuando paso por una juguetería, miro furtivamente las vitrinas. Pero es inútil. Nunca más se hizo una oveja como aquélla.

Sobre el mencionado e imprescindible Libro de las preguntas, el editor anotó en el prólogo:

Probablemente pocos recuerden que "El libro de las preguntas" es uno de los ocho textos que se mantuvieron inéditos al momento de la muerte de Pablo Neruda. Quizás porque la simpleza con que el poeta interroga a la naturaleza ("Por qué los árboles esconden / el esplendor de sus raíces?"), a la vida ("Verdad que es ancha la tristeza, / delgada la melancolía?"), y a la humanidad ("Cuál es el trabajo forzado / de Hitler en el infierno?") convirtió esta obra en otro de sus clásicos.
"Si todos los ríos son dulces / de dónde saca sal el mar?", se pregunta el Premio Nobel como si en pocas palabras se pudiera describir al mundo entero. Al parecer, para el poeta que se burla de su propio nombre ("Hay algo más tonto en la vida / que llamarse Pablo Neruda?") no hay imposibles.
[...] Así, con el esplendor, la diversidad y la rara hondura que caracterizaron toda su vasta producción poética, Neruda abre los interrogantes de este "Libro de las preguntas".

La infancia de Neftalí Reyes transcurrió en Temuco. En la página web de la Universidad de Chile, bajo el título "De Parral a Crepusculario" se recogen algunas líneas del Boletín / Fundación Pablo Neruda, invierno (1989), que explican:

Atrás quedó Parral como recuerdo vago, blanco y polvoriento. Es Temuco, su geografía: lluvias, bosques, madera, pájaros, insectos cogidos por los ojos hacia el arca de su curiosidad desmedida. Y son de Temuco las tiendas identificadas con objetos inmensos: zapatos, serruchos, caballos, llaves, olletas para los que no saben leer. Ciudad de incendios, las casas de madera no están preparadas para el verano. Allí entra al Liceo, sus compañeros de apellidos extranjeros "iguales entre los Aracenas y los Ramírez y los Reyes, brillaban con luz oscura los apellidos araucanos olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos." Y los primeros amores, "los purísimos", las primeras lecturas: Buffalo Bill, Salgari, y la señora que llegó de las regiones australes con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del Liceo de Niñas... se llamaba Gabriela Mistral. De allí también nace el primer poema "habiendo apenas aprendido a escribir sentí una vez una intensa emoción y tracé unas cuantas palabras semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en limpio en un papel, preso de una ansiedad profunda, de un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y tristeza... completamente incapaz de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres... Les alargué el papel con las líneas, tembloroso aún con la primera visita de la inspiración. Mi padre, distraídamente lo tomó en sus manos, distraídamente lo leyó, distraídamente me lo devolvió, diciéndome: ¿De dónde lo copiaste?"

Sobre el enigma del nombre adoptado por el joven Neftalí Reyes, el profesor y estudioso de literatura, David Schidlowsky, en su obra Neruda y su tiempo. La Furias y las Penas. Tomo I 1904-1949 recoge lo siguiente:

En octubre de 1920 adopta definitivamente el nombre Pablo Neruda. La búsqueda de un seudónimo era esencial para evitar el malestar del padre por tener un hijo poeta.
El nombre Neruda está vinculado con la música, sobre todo con el violín.
Jan Kritel Jiri Neruda (1706-1780) fue un violinista famoso nacido en Bohemia, que hizo carrera en la ciudad alemana de Dresden, y dejó unas pocas obras para violín. El nombre recibe fama a finales del siglo XIX gracias a Franz Neruda y sobre todo a su hermana Wilma María Franziska, ambos nacidos en Brünn (Chequia) y parientes lejanos de Kritel Jiri. Franz Neruda (1843-1915) fue un violonchelista que vivirá en Copenhague como profesor y director de orquesta. Wilma Neruda (1839-1911) fue considerada una de las mejores violinistas de su época, la segunda mitad del siglo XIX, y comenzó su carrera con solo siete años, dando conciertos por toda Europa. Vivió en Copenhague, Inglaterra y Alemania, donde murió en 1911.
Según algunos nerudianos la adopción del nombre de Neruda por Neftalí Reyes se debe al poeta checo Jan Neruda (1834-1891), iniciador del simbolismo en el este europeo, uno de los creadores del folletín checo y gran cronista de la ciudad de Praga. Miguel Arteche cree ver otras razones: Neftalí Reyes extrajo el nombre Neruda de un personaje de una novela de Conan Doyle, Un crimen extraño, publicada en Santiago en 1908, y que el joven habría leído: es Norman Neruda de la famosa serie de Sherlock Holmes. El poeta mismo nunca dio una explicación clara. En sus memorias dice que cuando tenía catorce años:

...mi padre perseguía denodadamente mi actividad literaria. No estaba de acuerdo con tener un hijo poeta. Para encubrir la publicación de mis primeros versos me busqué un apellido que lo despistara totalmente. Encontré en una revista ese nombre checo, sin saber siquiera que se trataba de un gran escritor, venerado por todo un pueblo, autor de muy hermosas baladas y romances, y con un monumento erigido en el barrio de Mala Strana de Praga.

En 1999, Enrique Robertson, médico chileno radicado en Bielefeld, en una conferencia dictada en la Universidad de Alicante, trata de demostrar otra posibilidad del por qué Neruda. Según Robertson el joven Neruda tuvo la ocasión de ver una partitura de Pablo de Sarasate dedicada a la violinista Wilme Norman-Neruda. Se trata de «Spanische Tänze» (Bailes españoles) para violín y piano. Es una edición de 1879, por la editorial N. Simrock en Berlín. O sea, según Robertson, el joven Neftalí vio en una página el nombre Pablo (de Sarasate) y Neruda (de Wilme Norman-Neruda), los memorizó y más tarde los utilizó para su seudónimo.
El nombre de Pablo es explicado además por Neruda mismo en su poema «Ivresse» de Crepusculario, donde Paolo y Paola son los personajes principales. O sea Neftalí y Teresa, uno de sus amores de la provincia.

Hasta aquí mis indagaciones a partir de The Dreamer, un hermoso libro que deja mucho espacio a la curiosidad del lector joven y no tan joven.

Ilustración: "Rostros inolvidables / Pablo Neruda", por Eleazar Dojaque.

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